Mercados con oportunidades

¿Qué atrae a los inversores locales de Bolivia y Paraguay?

Hay más de 15.000 uruguayos con negocios allí y la rentabilidad es la clave.

Años atrás las inversiones de uruguayos en Paraguay eran proyectos agrícolas. Foto: Reuters
Años atrás las inversiones de uruguayos en Paraguay eran proyectos agrícolas. Foto: Reuters

Múltiples causas explican por qué miles de uruguayos han decidido invertir en mercados como el de Paraguay y más recientemente también en Bolivia. Si bien el sector que cautivó las primeras inversiones locales en esos países fue el agropecuario, en los últimos años rubros como el inmobiliario, el retail y los servicios fueron ganando espacio y se espera que la tendencia se mantenga hacia el futuro.

“La principal razón que explica por qué los uruguayos se han volcado a invertir en estos mercados tiene que ver con el crecimiento de sus economías que vienen desacopladas con el resto de la región y eso genera oportunidades”, explicó en diálogo con El País el contador y socio de CPA Ferrere, Leonardo Isoardi, asesor de inversores y quien lidera la práctica de Business Process Outsourcing -externalización de los procesos de negocio en español- en estos dos países.

Según datos del Banco Mundial, la economía de Paraguay creció al 4,8% en 2017 y las previsiones para este año señalan que lo hará un 4,3%, algo similar ocurrió con el Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia que creció 4,2% el año pasado y cuyas proyecciones señalan que crecerá al 3,9% en 2018.

“La economía uruguaya es una economía madura frente a las de Bolivia y Paraguay que venían más rezagadas, eso explica que ambos países estén invirtiendo más y generando mayores oportunidades de inversión”, explicó Isoardi.

Sumado a la prosperidad económica, el segundo factor que explica el aumento del flujo de inversiones hacia estos mercados tiene que ver con que han invertido importantes cantidades de dinero en infraestructura.

Según datos proporcionados por el socio de CPA Ferrere, solo en 2017 tanto Paraguay como Bolivia invirtieron más de US$ 2.000 millones en obras. “Eso le dio la oportunidad a que las grandes constructoras uruguayas puedan presentarse a esas licitaciones donde compiten con otras firmas a nivel global”, indicó.

La inversión y las “dos peceras” en donde bucear

Para el especialista Leonardo Isoardi, hay en el mundo dos tipos de peceras de inversión. Una que atrae a quienes buscan cualidades como la seguridad y el grado inversor, y otra que cautiva a quienes buscan rentabilidades inmediatas y que arriesgan más su dinero. “En algún punto se pueden tocar pero suelen ser bastante dispares”, dijo. Sobre las oportunidades de inversión en Bolivia y Paraguay, CPA Ferrere dará un seminario el próximo jueves, en que se explicarán detalles del flujo de inversión hacia estos mercados.

Sin embargo, probablemente la causa principal por la que al menos 15.000 uruguayos se instalaron en Paraguay tiene que ver con las altas rentabilidades que ofrece su mercado.

“Depende del sector pero mientras que un feedlot (engorde a corral) en Uruguay ofrece una rentabilidad promedio de entre el 8% y en algunos casos el 10%, en Paraguay el mismo negocio da una rentabilidad promedio del 25%, entre otras cosas porque sus costos son menores”, explicó Isoardi.

Asimismo, agregó que la situación se replica en el desarrollo inmobiliario donde obtienen rentabilidades superiores al 20%.

Según Isoardi, el aspecto tributario es importante pero no es lo que más lleva a que los uruguayos emprendan en Paraguay. Además, el especialista advirtió que puede que el nuevo presidente del país, Mario Abdo Benítez, comience a modificar y limitar las deducciones de algunos de los impuestos.

“De todas formas, no es comparable pagar una tasa del 10% frente a la del 25% que hay que abonar acá”, sostuvo y comentó que “probablemente al uruguayo no le pese tanto el aspecto tributario porque la rentabilidad (en Paraguay y en Bolivia) es mucho más alta”.

SECTORES.

Si bien inicialmente las oportunidades de negocio estaban concentradas en el sector agropecuario, en los últimos años las opciones de inversión se han diversificado. En el caso de Paraguay, los principales rubros que reciben a los inversores uruguayos son el agropecuario, el inmobiliario, el de servicios y el retail.

Este último creció 6,1% el año pasado frente a un crecimiento de 4,4% registrado en Uruguay y en lo que va del año han crecido 4,2% y 2,5%, respectivamente. “Esa es una realidad de Paraguay, al crecer la economía hay más personas demandando todo tipo de productos”, dijo el socio de Ferrere.

Un aumento similar se ha registrado en el desarrollo inmobiliario ya que, según datos de la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat de Paraguay, para cubrir el déficit de vivienda que tiene el país se debían invertir US$ 13.000 millones desde 2011 al 2020. “Ese mercado creciente y esa apuesta grande a la infraestructura ha atraído a los desarrollistas uruguayos”, manifestó Isoardi.

Por otro lado, en el caso de Bolivia -que aún no llega al nivel de desarrollo de Paraguay- la mayoría de las oportunidades se han presentado de la mano de los desarrollos inmobiliarios y los negocios rurales.

PERFIL.

Sobre las características de quienes han decidido emprender en estos dos países, Isoardi señaló que suelen tener en común un grado alto de aversión al riesgo.

“Depende del rubro, pero tanto el que apuesta por Paraguay o Bolivia son personas que están más dispuestas a arriesgarse. Si se compara con el uruguayo más tradicional que prefiere dejar su dinero seguro en un banco, la particularidad de quienes buscan oportunidades fuera de fronteras tiene que ver con animarse”, indicó.

FUTURO.

¿Qué se puede esperar que ocurra en los próximos años? ¿Hasta cuándo será Paraguay y Bolivia un polo de atracción de inversiones?

Según el experto, el crecimiento del año que viene estará en el sector de la construcción y eso ocurrirá tanto en Paraguay como en Bolivia.

“Claramente el aumento de inversión en infraestructura responde a que ambos países estaban rezagados en esta materia pero hay que aprovechar la oportunidad. Mientras que Uruguay invierte el 4,5% del PIB en obras, Paraguay invierte el 5,3% y Bolivia 12,6%”, explicó el experto de CPA Ferrere.

Otro aspecto que será clave, sobre todo para Paraguay, es conseguir el grado inversor. Actualmente, la calificadora internacional Moody’s le otorga una nota de Ba1 con perspectiva estable, lo que significa que se encuentra a tres escalones de llegar a obtenerlo.

“Si eso pasa cambiaría mucho el escenario, quizás no el año que viene ni el otro, pero los paraguayos van tendiendo a eso, son conscientes y quieren conseguirlo”, concluyó Isoardi.

La importancia de un socio local que conozca el mercado

Para un inversor puede ser un desafío emprender en su país de residencia pero -según Leonardo Isoardi, asesor de inversores y socio de CPA Ferrere- eso se complejiza aún más cuando se piensa en hacer negocios fuera de fronteras ya que se debe conocer cómo funciona el mercado. “Eso es lo primero que debería tener en cuenta un inversor que esté por iniciar operaciones en otro país”, indicó.

Con igual importancia, Isoardi recomendó que quienes vayan a dar sus primeros pasos en el exterior, tanto en Bolivia como en Paraguay, intenten desembarcar de la mano de un socio local que los asesore.

“Cuando viajamos solemos buscar similitudes y asociaciones entre cómo funcionan los negocios de ese país con el nuestro pero por más que encontremos en Paraguay aspectos similares, no funciona igual y en el momento en que notemos esa diferencia es mejor estar acompañados de alguien local”, dijo el experto.

Si bien las complejidades a las que un potencial inversor puede enfrentarse al desembarcar en nuevos mercados varían según el negocio, el socio de Ferrere manifestó que las principales restricciones y desventajas están asociadas a la falta de personal altamente calificado, la informalidad de las empresas, y la falta de seguridad jurídica.

Según explicó el especialista, específicamente en Paraguay el aspecto más negativo es la dificultad para conseguir personal altamente calificado y en Bolivia las desventajas radican en el tiempo que se requiere para realizar trámites debido a la alta burocratización, así como también en la informalidad laboral (solo el 30% de las empresas está registrada).

Un aspecto a tener en cuenta en ambos mercados es la estructura societaria de la empresa, dado que en ninguno de los dos países se puede conformar una sociedad con un solo socio sino que se requieren al menos dos. A su vez, la normativa exige que los directores de la compañía deban ser locales.

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