UN TALÓN DE AQUILES

¿Por qué aumentó el déficit fiscal en la última década?

El déficit pasó de 1,6% del PIB en 2009 a 4,5% del PIB en los 12 meses a febrero de 2019. Un gasto público que creció por encima de lo que lo hicieron los ingresos lleva a ese incremento del déficit. Pero, ¿qué está detrás del aumento del gasto? ¿En qué rubros se gasta más?

Quien ingrese al MEF en 2020 tendrá que afrontar temas sustanciales. Foto: F. Ponzetto
Ministerio de Economía. Foto: Fernando Ponzetto.

La lista de dificultades económicas de Uruguay no es corta. Déficit fiscal, inversión y empleo son quizás tres de los problemas que más preocupan al gobierno, sumado al escaso crecimiento económico previsto para este año.

El déficit fiscal llegó a 4,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en 12 meses a febrero -el mayor nivel en 30 años- si se excluye el denominado “efecto cincuentones”, cuando 10 años atrás estaba en 1,6% del PIB.

¿Cómo se explica el incremento del déficit fiscal en la última década? ¿Por qué el aumento del gasto supera al de los ingresos?

La consultora Deloitte en su portal Objetiva, realizó una serie de gráficos que analizan diferentes dimensiones de las finanzas públicas de Uruguay, entre ellas la situación fiscal. En diálogo con El País, la directora en el área de Asesoramiento Financiero de Deloitte Uruguay, Tamara Schandy, dijo que el objetivo fue “proveer datos e información relevante para un debate informado”.

En los últimos 10 años Uruguay ha tenido un incremento del gasto público muy superior al crecimiento de los ingresos del sector público. Si se analiza en una perspectiva histórica, según explicó Schandy, el gasto primario pasó de 25,8% del PIB en 2008 a 30,6% del PIB en 2018.

“Hemos tenido en general incrementos en términos reales relativamente importantes en casi todas las categorías del gasto”, indicó Schandy.

¿Cuáles son esas categorías? La mayor parte del gasto primario está compuesto por pago de pasividades (34% del total) y transferencias (31% del total). Las inversiones del gobierno central y las empresas públicas apenas llegan al 5% del total.

Al evaluar cómo aumentaron los distintos componentes del gasto público en la última década, Schandy explicó que los incrementos más significativos se originaron en la categoría de transferencias puesto que subieron 7,8% real anual en el período y aumentaron en 3,3% del PIB.

Según aclaró Schandy, en el caso de las transferencias a las AFAP, el dinero se computa en el rubro transferencias porque son aportes previsionales de los trabajadores que son recaudados por el Banco de Previsión Social y que luego son transferidos a las cuentas de AFAP, “con lo cual se ve del lado del gasto, pero tiene también un correlato del lado de los ingresos”, afirmó.

El segundo componente que explica el aumento del gasto en la última década es el pago de pasividades, esta categoría creció en promedio 5,1% real y tuvo un aumento de casi 2 puntos porcentuales del Producto.

La tercera categoría que contribuyó al aumento del gasto (y por ende del déficit fiscal) en los últimos 10 años es la relativa al pago de remuneraciones, dicho ítem tuvo un crecimiento real anual de 4,5% y un aumento del 0,7% del PIB.

Las restantes dos categorías que componen el gasto primario (inversiones y gastos de funcionamiento) tuvieron un comportamiento dispar. Si se analiza el promedio de los últimos 10 años de los gastos de funcionamiento (son 2,9% del PIB), se manifiesta que el incremento fue similar al del PIB, es decir el crecimiento del gasto acompañó al de la economía.

Al comparar lo ocurrido con las inversiones durante ese período, se registra una caída de 1 punto del PIB, explicada principalmente porque en 2018 Uruguay ya había tomado iniciativas de ajuste fiscal y una de ellas fue cortar las inversiones del sector público.

“De hecho, en 2008 estábamos en 3,5% (del PIB) de inversiones del sector público, ese es un número muy alto en una serie histórica”, explicó Schandy.

Además de los incrementos que explican el gasto, desde Deloitte analizaron cómo se distribuye la masa salarial entre las distintas reparticiones del Estado. Sobre este punto, la consultora concluyó que el 35% del total fue destinado a la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), el 14% al Ministerio del Interior y el 11% a la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE).

“Queríamos mostrar cómo se distribuye la masa salarial y la cantidad de empleados públicos sin connotaciones positivas o negativas, sino simplemente para saber de qué hablamos cuando mencionamos que se debe recortar el gasto”, concluyó Schandy,

Déficit Fiscal by ElPaisUy on Scribd

Resultado fiscal del país en 2018 ¿es sostenible?

El déficit fiscal actual resulta de una expansión del gasto público muy superior al crecimiento de la base imponible del sector público. Desde Deloitte concluyeron en que el resultado fiscal actual no es sostenible. ¿Cómo llegaron a este resultado? Realizaron un ejercicio hipotético en el que a partir de supuestos tales como un crecimiento tendencial del PIB del 2,5%, una tasa de interés real del 3,5% y un resultado del gasto primario (como el de 2018) de 0,7% del PIB, el ratio deuda/Producto aumentaría más de 10 puntos a lo largo de una década. “Este fue solo un ejercicio y los supuestos que utilizamos fueron bastante benévolos”, indicó Tamara Schandy desde Deloitte y afirmó que un ajuste “tiene que tratar de estabilizar la trayectoria de la deuda en relación al PIB, cosa que claramente con un déficit (primario, antes del pago de deuda) de 0,7% del PIB no se puede lograr”.

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