SITUACIÓN FINANCIERA

Baja renta de bancos puede llevar a evaluar permanencia

“No es una decisión de un día para el otro”, dijo director ejecutivo de ABPU.

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Otavianellli señaló que los problemas de rentabilidad se arrastran desde 2018. Foto: A. Colmegna

Desde la crisis financiera internacional de 2008, los bancos en Uruguay tienen "problemas de rentabilidad", que "podrían llevar a que los accionistas evalúen o revalúen su posición en Uruguay", dijo el director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados (ABPU), Jorge Ottavianelli, ante la comisión de Hacienda de Diputados. Actualmente, hay nueve bancos privados en el país y uno de ellos —el HSBC— inició por tercera vez un proceso para su venta.

"Normalmente, ningún banco extranjero toma esta decisión de un día para el otro; son decisiones que se toman en el largo plazo", añadió.

En la misma comisión, el presidente de la ABPU —y gerente general del banco Santander—, Juan Carlos Chomalí, señaló que "el problema de la rentabilidad lo traemos desde hace años; eso explica la reducción de los bancos, explica que hay bancos que se han ido (por Crédit Uruguay, Lloyds, Discount, entre otros), explica que hay bancos que han bajado su tamaño, es decir, han vendido su cartera y se han quedado solo con la tesorería, y explica que haya bancos que llevan cinco años en venta sin haber tenido éxito en su intención". Por tercera vez en casi cinco años, la filial local del banco inglés HSBC inició un proceso de venta, habían dicho a El País a mediados de febrero cuatro fuentes financieras. Al menos, había dos instituciones que estaban interesadas.

"El compromiso está. Hay distintas instituciones. Por ahora las privadas más grandes han invertido más en Uruguay, buscando esa rentabilidad. De hecho, parte de las integraciones que se han realizado, se han dado para generar escala", explicó Chomalí.

El presidente de ABPU dijo que un banco puede ganar US$ 20 millones, pero tiene un patrimonio de US$ 500 millones, por lo que el accionista recibió un retorno de 4% sobre el capital invertido.

"Entonces, cuando reclamamos un problema de rentabilidad no es un problema de utilidad sino de retorno, porque si no el accionista bien podría decir: Liquide el banco, tome los US$ 500 millones e invierta en los mismos papeles que el Banco Central coloca, que me pagan un 14%. Si tomo ese capital y me renta el 14%, voy a ganar US$ 70 millones. Al accionista le cuesta entender un negocio donde genera mucho menos que eso", explicó Chomalí.

"La presión de costos que tenemos, que se ha ido incrementando (...) genera ese conflicto", añadió, y señaló que por eso se defienden los aranceles que cobran por tarjetas de crédito y débito, ya que "hay un servicio involucrado, hay aspectos de seguridad que se benefician con los medios de pago electrónicos y requerimos escala".

Ottavianelli dijo a los legisladores que "al día de hoy, la relación de costo e ingreso en la banca uruguaya es del 72%. Normalmente, en los países de América Latina la relación de costos con respecto al total de ingresos se encuentra por debajo del 50%. Por lo tanto, los aranceles responden, entre otras cosas, a esa ecuación de costos".

Según un informe de la consultora CPA Ferrere que divulgó El País a fin de enero, en 2016 "las ganancias obtenidas por los bancos comerciales en 2016 determinan un retorno de apenas 3% sobre el patrimonio de los accionistas (ROE), lo que determina uno de los peores años calendario desde 2004 (junto a 2009)". El reporte indicaba que "la rentabilidad promedio de los bancos privados fue virtualmente nula (0,5% del ROE).

A raíz de ese artículo, el exministro de Economía Isaac Alfie escribió en su columna del suplemento Economía & Mercado de El País, que "convirtiendo a dólares los patrimonios de la banca privada, se concluye que en 2016 habría ganado unos US$ 157 millones (12,4% sobre capital)". Sin embargo ese análisis es incorrecto desde el punto de vista de lo que marcan las normas contables internacionales y también desde el lado de lo que se puede llevar o no el accionista de la institución.

"¿Cómo miden los accionistas sus resultados? Algunos en reales, otros en euros, otros en dólares; todas esa monedas juegan en el mercado internacional. Entonces, tampoco podemos decir: Midamos todos los resultados en dólares para tener una idea del panorama bancario de Uruguay", cuestionó Ottavianelli. "El accionista que quiera que el banco distribuya sus utilidades —en el caso de que el banco tenga utilidades en Uruguay— sabe que el banco lo hará si tuvo utilidades en pesos. Si el banco no dio utilidades en pesos, el inversionista no podrá recibir ni un peso de utilidad", agregó.

Proyecto de aranceles ¿inconstitucional?

La ABPU también se refirió al proyecto de ley del diputado Daniel Peña para regular los aranceles que cobran las tarjetas de débito y crédito a los comercios que las aceptan. El asesor legal de la gremial, Juan Manuel Albacete, dijo que "al no tener iniciativa del Poder Ejecutivo, es violatorio del artículo 133 de la Constitución de la República", ya que el mismo establece que "requerirá la iniciativa del Poder Ejecutivo todo proyecto de ley que determine exoneraciones tributarias, o que fije salarios mínimos, o precios de adquisición a los productos, o bienes de la actividad pública o privada".

Según Albacete, "existe jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia respecto de este artículo, puesto que cuando la iniciativa en alguna de estas materias, obviamente, no estuvo precedida por la intervención privativa del Poder Ejecutivo, se ha declarado su inconstitucionalidad".

Ottavianelli dijo que "los aranceles (máximos) de tarjeta de débito están en 2,15% para los comercios grandes, y 2% para los comercios chicos", mientras que los de tarjeta de crédito tienen un máximo "de 4,5%, excepto para el rubro alimentación, en el que el máximo es de 3,9%". Pero, "en promedio, tenemos aranceles de tarjeta de crédito del 3% y de débito de aproximadamente el 2%", aclaró.

Ottavianelli dijo que "en Uruguay, esencialmente, el negocio de las tarjetas es de aranceles, y más del 80% de las tarjetas de crédito se pagan de una vez, y en el primer pago" por lo que los bancos no cobran intereses.

El director ejecutivo de ABPU destacó que las estaciones de servicio —que a partir de mañana no aceptarán tarjetas para pagar combustible durante el día—, cuando reciben un pago con tarjeta de crédito, cobran "relativamente rápido, a los tres o cuatro días". En otros rubros, el tiempo para cobrar un pago con tarjeta de crédito es mayor, "pero siempre es menor que el plazo que tiene el banco para cobrar al cliente", agregó.

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