INFORME

El banco Itaú prevé una fuerte caída de la economía uruguaya en el segundo trimestre

Según el análisis, “la reapertura gradual de la economía, la expansión fiscal esperada y los trabajos por UMP, deberían permitir una recuperación gradual en la segunda mitad del año”.

El banco resolvió rescindir el contrato con Paganza luego que esta lo denunciara en 2016. Foto: EFE
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“La propagación del COVID-19 está bajo control, y esto ha permitido una mayor relajación de las restricciones en la economía”, sostiene un informe sobre Uruguay elaborado por el banco Itaú para sus clientes (al que accedió El País).

“El gobierno ha ordenado la reapertura gradual de la actividad económica, comenzando con la industria de la construcción y luego con el comercio y los sectores públicos. También ha recomendado el regreso a clases presenciales en escuelas urbanas, en etapas (esto comenzó antes para las escuelas rurales)”, señala el informe del banco brasileño.

“El Banco Central ha inyectado liquidez”, no obstante “la expansión monetaria se refleja en mayores depósitos en los bancos, mientras que el crecimiento del crédito no hizo lo mismo”, explicó el banco.

El Itaú espera “una fuerte contracción en la actividad para el segundo trimestre (el Banco Central divulgará hoy los datos del primer trimestre), de acuerdo con los principales indicadores”. En ese sentido, mencionó que “los sectores más afectados fueron hoteles y restaurantes, comercio, construcción y manufacturas, mientras que los menos afectados fueron las actividades agrícolas”.

Según el análisis de la institución financiera, “la reapertura gradual de la economía, la expansión fiscal esperada y los trabajos de construcción necesarios para la puesta en marcha de la nueva planta de celulosa de UPM deberían permitir una recuperación gradual en la segunda mitad del año”.

El Itaú prevé una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 3,6% en 2020 (el gobierno estima que será de 3%) y un crecimiento de 4,1% en 2021.

Por otro lado, evalúa que “la inflación aumentó, impulsada por un peso más débil” (era 11,6% en los 12 meses cerrados a mayo). El banco mantuvo su “pronóstico de inflación de 10.5% para este año, pero la existencia de cláusulas gatillo en los ajustes de salarios representa un riesgo al alza”.

Estima “un tipo de cambio nominal de $ 45 por dólar para diciembre de 2020, lo que implica una moneda 11% más débil en términos reales que a fines de 2019”.

Para 2021 espera que la inflación se modere a 9%, aunque seguiría fuera de la meta oficial de entre 3% y 7%, y que el dólar finalice ese año a $ 48.

“El déficit fiscal mejoró en abril, ayudado por las transferencias de ganancias de los bancos públicos”, indica el informe del banco brasileño. Las transferencia del Banco República (fueron por 0,3% del PIB, pero habrá más en el correr del año) se realizan todos los años. De todas maneras Itaú indica que “el déficit fiscal consolidado, excluyendo los ingresos de los ‘cincuentones’ (que se salen de las AFAP) y las transferencias de Banco República, alcanzó el 4,9% del PIB en 12 meses a abril, frente al 5% del PIB de los 12 meses a marzo”.

El banco espera “un problema” en esta materia “debido a los débiles ingresos fiscales y la expansión fiscal anunciada para disminuir el impacto del distanciamiento social. Mantenemos nuestra proyección de un déficit fiscal consolidado del 7% del PIB este año y una relación deuda/PIB del 84.5%”.

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