ENTREVISTA

BBVA: "En un momento de crisis, no podemos retirar el apoyo a la economía, al contrario, lo estamos aumentando"

Alberto Charro asegura que el sistema financiero “está infinitamente mejor que en 2002” y cree que esa “potencia” tiene sentido gastarla “en apoyar los proyectos que sí tienen viabilidad”.

Alberto Charro. Foto: Darwin Borrelli
Alberto Charro. Foto: Darwin Borrelli

El presidente del banco BBVA Uruguay, Alberto Charro dijo en entrevista con El País que el efecto del coronavirus en la economía uruguaya está siendo “menor que en otros países”. Señaló que el banco prevé una caída del Producto Interno Bruto (PIB de 3,1% este año y una recuperación de 3% el año próximo.

La institución ha reperfilado créditos de familias en el orden de US$ 70 millones y en empresas por el orden de US$ 150 millones. Sostuvo que el sistema financiero “está en una situación infinitamente mejor” que en 2002 y que esa “potencia” debe gastarse en proyectos de empresas que tengan viabilidad. “No se trata de utilizar los recursos en financiar ‘muertes lentas’” de empresas, afirmó.

¿Cómo ve la situación generada por el coronavirus en la economía en Uruguay?

Visto desde la perspectiva global, Uruguay está siendo un oasis en este tema. Hay países como España o Estados Unidos donde la crisis está siendo muchísimo más profunda.

Se habla mucho de que esto es como una guerra y hay un enemigo externo, pero esto no es una guerra para nada, porque una guerra se caracteriza -más allá de los fallecidos- por una destrucción de infraestructura y eso no se está produciendo, lo cual es muy bueno para una salida. Lo que sí es que tenemos shocks de oferta y de demanda, se rompen cadenas de suministro y a la vez las personas no gastan, algunos porque no tienen dinero y otros por miedo a lo que va a suceder.

Las medidas de apoyo de rentas, canastas básicas, son muy importantes al igual que el tema sanitario. También las empresas, que nos van a sacar de este agujero, volviendo a fabricar, generar oferta, crear empleos y esos empleos tienen sueldos, y las personas consumen y pagan impuestos y ahí se va recomponiendo la economía.

En Uruguay estamos afectados, pero si miras en el resto del mundo y tienes que elegir un país donde pasar el coronavirus desde el punto de vista sanitario y económico, es muy difícil encontrar uno donde puedas decir que vas a estar mejor. Dentro de la gravedad de la situación, son buenas noticias.

¿Por qué cree que Uruguay es ese país donde alguien elegiría pasar?

Se debe a varias circunstancias. Puede haber un factor suerte, pero si se mira en detalle, las decisiones que se han ido tomando tienen muchísimo que ver con la situación que tenemos. El gobierno tomó medidas desde el punto de vista sanitario casi antes que muchos países europeos, cuando la epidemia llevaba mucho más retraso.

Las medidas de cierre de fronteras, prohibición de actos masivos, etc., reconozco que había que tener coraje para tomarlas cuando apenas había infectados en el país. Esas medidas han podido salvar muchas vidas. Para salir de la crisis es muy importante que el efecto de la epidemia sea escaso y corto y de momento se está consiguiendo que sea escaso.

La primera parte del partido es que el número de fallecidos sea bajo y en eso Uruguay es de los mejores del mundo. La segunda parte es seguir manteniendo bajo el nivel de fallecidos y empezar a sacar al país del aletargamiento económico en el que estamos.

En Uruguay no ha habido una paralización como en otros países. Lo importante es que esta salida se haga con las medidas adecuadas y los datos adecuados.

Esas medidas son las de liquidez y se han tomado con la bajada de encajes y que en las prórrogas de los créditos no era necesaria la recalificación de los clientes, las medidas del sistema de garantías. Eso ha sido muy bueno y ha dado bastante oxígeno. Lo que queda ahora es quizás lo más difícil, que es gestionar sobre la marcha e ir abriendo las perillas como lo han bautizado.

¿Qué proyecciones manejan para la actividad?

La caída está siendo menor de lo que está sucediendo en otros países. Nosotros tenemos una previsión de caída del -Producto Interno Bruto (PIB) de- 3,1% este año, hay economistas que dicen que puede llegar a 5%, pero nada que ver con las caídas que se están planteando en Europa. En ese sentido, está menos mal que en otros sitios.

La estructura económica de Uruguay también está ayudando, porque es un país muy basado en la exportación de materias primas con lo cual ha tenido menos cortes de cadenas de suministros de las que ha podido haber en otros países más industriales y dentro de las materias primas está dentro de las que menos están sufriendo con esta pandemia. Porque no está en el petróleo o el cobre, que dependen de la producción industrial. Uruguay es importador de petróleo, pero todavía no se ha beneficiado de la baja de precios del crudo porque Ancap tiene una política conservadora de cubrir los precios, por lo que si los precios del crudo siguen bajos durante un tiempo y así parece, en algún momento empezaremos a notar eso en los costos en Uruguay.

Por lo cual en términos relativos estoy muy optimista respecto a la salida en Uruguay, para el año próximo pronosticamos un crecimiento de 3%. Habrá que trabajar en el tema del desempleo, que seguramente se elevara en forma temporal.

Hablaba de las medidas para asegurar la liquidez, ¿cuántos clientes optaron por aplazar pagos de créditos y en qué montos?

Nosotros no somos una muestra del mercado porque tenemos un sesgo hacia clientes de una cierta solvencia, por razones de posicionamiento de marca, por criterios de riesgo que tenemos en todo el grupo y porque no tenemos una gran financiera. Eso influye. Estamos viendo resiliencia en nuestros clientes.

Hemos dicho a los clientes que nos soliciten la prórroga, no lo hemos hecho de forma universal porque conocemos el perfil de nuestros clientes y porque tenemos que ser solidarios y mantener los cartuchos para quien lo necesita.

Y lo otro es que a diferencia de otros países, si le prorrogas a todos empiezas a navegar en la niebla porque no sabes cuáles de tus clientes están mal, y en una crisis los datos son muy importantes.

Al 12 de mayo en familias (hipotecas, autos, consumo) recibimos 6.361 solicitudes de refinanciación que en volumen representan el 18% de la cartera, habiéndose ya atendido el 89% de las solicitudes. Eso es en el entorno de US$ 70 millones. Son cifras muy razonables. En tarjetas estamos en cifras muy inferiores, en torno al 2% solicitaron prórrogas. En empresas, el 5% de nuestros clientes pyme con deuda solicitaron reperfilarla (equivalentes al 2% de las pymes totales clientes del Banco), representando un 14% de la cartera de créditos a pymes.

En las grandes empresas, algo más del 2% de las mismas nos solicitaron reperfilar deuda, representando algo menos del 10% del total de la cartera de créditos a empresas. El total en empresas está en el orden de US$ 150 millones. En familias no esperamos que haya una gran demanda, tampoco estamos observando un aumento de la mora. En las empresas prevemos que puedan continuar habiendo decisiones de alivio durante el tiempo que dure esta crisis.

Perfil

Alberto Charro es doctor en Economía y Administración de Empresas y en Filosofía y MBA por la Universidad de Deusto (Bilbao, España). Desde agosto de 2019 es el presidente de BBVA Uruguay. Ha desarrollado su carrera liderando negocios y franquicias en varios países dentro del Grupo BBVA. En 1990 empezó su carrera profesional en el banco, en 1996 se incorporó a la oficina de Londres en el área de Corporate Banking y en 2003 fue country manager de BBVA Brasil y posteriormente de BBVA Portugal desde 2009 a 2015. Previo a asumir su cargo en Uruguay, Charro era director de la Territorial Este del banco que comprende la Región de Murcia, Comunidad Valenciana e Islas Baleares.

El presidente de la Asociación de Bancos Privados, Horacio Correge decía en entrevista con El Pais que los bancos tienen un rol para jugar en la salida a la crisis, pero que no veía demanda por nuevos créditos, ¿ven que las medidas son suficientes para que fluya el crédito? 

De momento está siendo suficiente. Nosotros en abril hemos seguido creciendo en créditos a familias, como en pymes y en otras empresas. En familias hemos tenido incrementos en todas las líneas: autos, hipotecas, consumo, salvo en tarjetas donde ha decrecido.

En empresas y pymes hemos seguido creciendo en cartera de préstamos, levemente. No hay una retracción del crédito. Estamos ampliando líneas de crédito a empresas que ya tenían proyectos y estamos de hecho desembolsando fondos nuevos. Lo que sí está parado son los proyectos nuevos.

¿Para empresas grandes, haría falta un fondo similar al que ya existe en el Sistema de Garantía (SiGa) para pymes? El gobierno trabaja en ello.

Sería bueno porque gran parte de la cadena de pagos se inicia en empresas grandes. Entonces, de nada sirve dar liquidez a las pymes y a las pequeñas, si luego se nos rompe el juego por arriba. Hace falta, sí, ¿hay que ir a porcentaje de cobertura tan grandes (SiGa cubre 80% del crédito)? No es necesario. Con los ratios de cobertura que el gobierno decida, que siga haciendo las cosas como hasta ahora que son muy sencillas. El tema de los encajes fue muy sencillo, la reprogramación de deudas fue muy sencillo, el SiGa es muy sencillo. Si eventualmente surge este instrumento, que sea muy sencillo, que no nos compliquemos con herramientas que requieran un montón de condicionantes para ver si se puede o no utilizar.

¿El riesgo se evalúa de otra forma?

Estamos abiertos y estamos haciendo una labor comercial proactiva. El sistema financiero en esta crisis está en una situación infinitamente mejor que en 2002, pero lo que tiene sentido es gastar esa potencia en apoyar los proyectos que sí tienen viabilidad.

El propio Banco Central con la medida de reprogramar créditos, dice que tienen que estar al día al 29 de febrero, operaciones que ya venían mal, no aplica. No se trata de utilizar los recursos disponibles, que siempre son escasos por definición, a financiar “muertes lentas”. Hay que dedicarlo a financiar a empresas que están bien gestionadas. No estás financiando una máquina de destruir valor, estás financiando una máquina que se paró.

¿Los bancos van terminar con mayor morosidad, van a tener un problema de rentabilidad?

Los bancos no somos inmunes a las crisis. De hecho somos una industria procíclica por definición, porque estamos financiando el futuro y si el futuro es de crisis lo vamos a sufrir mucho más. Entonces obviamente vamos a sufrir en cuenta de resultados y va a afectar la solvencia porque vamos a tener unas cifras de morosidad superiores.

Hay algunas actividades económicas que van a recuperarse luego de la crisis, incluso lo que no facturaron antes, por ejemplo la construcción del ferrocarril central, porque antes o después se hará. Pero por ejemplo cuando salgamos, no vamos a ir a pedir a un restaurante 60 bifes, pediremos uno y los otros ya no.

Hay parte de los ingresos de las empresas que no se van a recuperar y han tenido parte de los gastos durante este tiempo, con lo cual van a salir con una posición menos fuerte y los bancos también.

Lo importante es que salgamos con una posición sólida y suficiente para encarar la recuperación. Lo que estamos viendo en el sistema es que la métricas de liquidez y solvencia son muy sólidas.

Los bancos y desde luego BBVA, tenemos la obligación económica y moral de ser parte de la solución. No puede ser que en un momento de crisis, que todo apunta a que va a ser temporal, estemos retirando el apoyo a la economía, al contrario, estamos aumentando el apoyo que estamos dando.

¿Cómo ve los cambios a la ley de inclusión financiera incluidos en la ley de urgente consideración?

No tengo mucha opinión. Creo que es un tema fundamentalmente político. La inclusión financiera tampoco es un gran negocio para la banca, entre otras cosas, porque gran parte de la operativa es gratuita y además te hace crecer más en el mundo de la tarjeta de débito que en la de crédito y los aranceles de las tarjetas de débito son muy bajos y está previsto que sigan cayendo. Es más un tema de saber realmente si esa necesidad de volver en parte a los pagos en efectivo, es una necesidad real por la estructura económica y la infraestructura de pagos, sobre todo en el interior del país.

Es una decisión más política que económica. Es mucho más eficiente funcionar con dinero electrónico que con dinero físico, que es lo más caro de mover. Después vienen los cheques que es un instrumento muy anticuado de pago. Desde el punto de vista del costo país es mejor funcionar con dinero electrónico que con dinero físico o cheques. Pero, si alguien me dice que en el interior no hay infraestructura suficiente, ahí no tengo datos para evaluarlo.

Inversión en teletrabajo

“Durante las dos semanas siguientes al 13 de marzo, el 98% de los servicios centrales de BBVA estaba teletrabajando, tenemos solo nueve personas trabajando en forma presencial, de más de 350 que hay en servicios centrales. Se hizo un esfuerzo muy grande desde el punto de vista económico y se tomaron decisiones muy rápidas en protocolos. Tenemos la mitad del personal de sucursales teletrabajando y tenemos capacidad para que el 85% pueda hacerlo. Estamos operando sin ningúnn tipo de disrupción. Esto es un elemento diferencial”, afirmó el presidente de BBVA Uruguay.

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