Igual cree necesario contar con “poder de fuego” fiscal y monetario

BBVA ve desacople y "muy baja" probabilidad de crisis

Las "probabilidades de un evento de crisis relevante" en Uruguay "son muy bajas en vista de nuestro escenario base doméstico e internacional". Ello, "no quita a las nuevas autoridades la tarea de trabajar sobre el frente fiscal y la inflación de manera de poder contar con poder de fuego para instrumentar políticas anticíclicas en el momento que sean necesarias".

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Danilo Astori. Foto: Leonardo Carreño

Esa es la principal conclusión del informe Situación Uruguay de la unidad Research del banco BBVA.

En el reporte, el banco señala que "la interrogante que se plantea a futuro es si Uruguay podrá sostener tasas de crecimiento significativas al tiempo que lleva adelante un plan de ajuste fiscal que permita volver a lograr resultados primarios superavitarios como los que supo conseguir, sin que esto repercuta negativamente sobre los precios y la inversión".

Agrega que "la principal duda se centra en la probabilidad de que la demanda interna siga creciendo a tasas vigorosas en un nuevo contexto internacional donde quizá no le resulte tan fácil seguir con un modelo de crecimiento basado en el uso de ahorro externo".

El informe resalta que la economía uruguaya "se desacopla" de la de sus vecinos Argentina y Brasil, y prevé que "crezca al 2,6%" este año "para luego crecer al 3% en 2016".

Según el BBVA "si bien la demanda interna continúa siendo el principal impulsor de dicho crecimiento, el consumo privado se enlentecerá en sintonía con el menor dinamismo del mercado laboral mientras que la inversión también mostrará cierta ralentización ya que no existe ningún proyecto privado de envergadura como el de Montes del Plata hasta el año pasado y la inversión pública se encontrará relegada frente a la necesidad de un ahorro fiscal".

De hecho, advierte que "un tema no menor es el deterioro del mercado laboral durante el primer bimestre del año: el registro de febrero ubicó a la tasa de desempleo en el 7,1% de la población económicamente activa, el nivel más elevado de los últimos dos años dentro de niveles históricamente bajos que aún prevalecen en Uruguay".

A su vez, indica que "la inflación no muestra signos claros de torcer al centro del rango objetivo (5%) en el mediano plazo. La conjunción de la inercia salarial y el traslado, hasta ahora moderado, de la devaluación del peso uruguayo a los precios domésticos superan el esfuerzo del Banco Central para la contención de la inflación". De hecho, el banco revisa al alza su estimación de inflación, "de 8% a 8,4% en 2015 y de 6,9% a 7,7% en 2016".

Para el BBVA "si bien el peso no escapa a la apreciación global del dólar, los fundamentales de Uruguay evitan una depreciación como la de sus principales socios comerciales. Así, el peso se depreciará un 16,3% hasta alcanzar los $ 28 por dólar al cierre de este año y otro 7,2% en 2016 dejando el tipo de cambio en $ 30 por dólar".

El banco indica que "Uruguay no dispone de un amplio margen de maniobra para llevar a cabo políticas anticíclicas que moderen una potencial contracción de la actividad económica por contagio de los vecinos. La demora en llevar adelante algún ajuste fiscal, y la permanencia de estos niveles de déficit primario impedirían llevar a cabo una rápida expansión del gasto público para compensar la caída del gasto privado a un escenario adverso. Adicionalmente, ponen a la deuda pública en una trayectoria creciente en relación al PIB que podría generar dudas a futuro sobre su sostenibilidad".

"La mejora fiscal será muy gradual durante 2015 alcanzando a un resultado global del 3,1% del PIB", estima el BBVA.

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