ECONOMÍA URUGUAYA

BCU confirma que recuperación de la economía se enlenteció más de lo esperado por la pandemia

Para este año, el Banco Central del Uruguay proyectó un crecimiento del Producto Interno Bruto de 3,6% y una inflación de 6%.

El BCU confirmó que la recuperación de la actividad económica se ralentizó durante el cuarto trimestre del año. Foto: Archivo El País
El BCU confirmó que la recuperación de la actividad económica se ralentizó durante el cuarto trimestre del año. Foto: Archivo El País

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El Banco Central (BCU) estima que la actividad económica en 2021 tendrá un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 3,6% (la proyección del Ministerio de Economía y Finanzas es de un crecimiento de 4,3%) y visualiza que la inflación se ubicará en el entorno del 6%.

No obstante, afirmó que nota una incertidumbre “mayor a la habitual” debido a la pandemia del COVID-19. Esas son las proyecciones del escenario base que maneja el regulador, según lo afirmó en su Informe de Política Monetaria correspondiente al cuarto trimestre, publicado ayer.

“Existe un alto grado de incertidumbre en la proyección del PIB asociado a la velocidad y magnitud de la recuperación luego del shock ocasionado por la pandemia”, indicó el regulador y afirmó que espera que la actividad económica uruguaya registre una caída de 5,8% promedio anual en 2020.

A nivel de componentes del gasto, el crecimiento proyectado para el 2021 “estaría impulsado por la recuperación del consumo privado” así como por las exportaciones. Además, el regulador señaló que este año la inversión “también aportaría dinamismo”, de la mano de las obras del Ferrocarril Central y la segunda planta de celulosa de UPM, principalmente, aunque también mencionó que incidirán “otros proyectos de menor tamaño” como la construcción de viviendas de interés social y las obras bajo la modalidad de participación público-privada.

Por otra parte, las proyecciones de la inflación en el escenario base, reflejan una trayectoria descendente. En este sentido, según el BCU, el año 2020 cerró con un registro del 9,4%, descendería a 6% a fines de este año y se aproximaría en el entorno del 5% al final del horizonte de política monetaria en 2022.

Cuarto trimestre.

El BCU afirmó que de octubre a diciembre la recuperación de la actividad económica en Uruguay “se habría ralentizado” luego de que en el tercer trimestre había mostrado un “fuerte dinamismo”.

Ese menor ritmo en la recuperación lo visualizó a partir de indicadores adelantados como por ejemplo un menor dinamismo de la industria manufacturera, así como por las expectativas de los consumidores y “en menor medida” por el nivel de importaciones y exportaciones.

Carga de contenedores en el puerto de Montevideo. Foto: Archivo El País
Carga de contenedores en el puerto de Montevideo. Foto: Archivo El País

Si se analiza la recuperación por sectores, el regulador afirmó que se está dando a velocidades distintas. En este sentido, mencionó que la actividad agropecuaria y la industria han sido de los primeros en recuperarse, mientras que de forma contraria, los servicios están “más rezagados”.

Sobre este punto, el regulador afirmó que “se espera una magra temporada turística como consecuencia del cierre de fronteras”.

Ese impacto sumado a la sequía que enfrenta el agro, “trae incertidumbre” en torno a la recuperación de la economía en el primer semestre del año, según el BCU.

Mirada global.

Un comportamiento similar observó el regulador a nivel global. “El ritmo de recuperación de la actividad global se enlenteció tras el repunte observado en el tercer trimestre. Esta ralentización parece ser mayor que la esperada luego de la reactivación inicial como consecuencia de los rebrotes de la pandemia que ha experimentado buena parte del mundo”, explicó el informe.

Sin embargo, el BCU también aclaró que pese al deterioro de la situación sanitaria a nivel mundial, hubo “varios factores” que provocaron que el optimismo de los mercados creciera, así como también el apetito de los inversores por volcarse a activos de riesgo.

Entre esos factores, el regulador mencionó la aprobación de las primeras vacunas contra el COVID-19 así como el inicio de proceso de vacunación en los países avanzados.

Además, dijo que otro factor que contribuyó con ese optimismo fue el mantenimiento de los estímulos fiscales y monetarios por parte de gobiernos y bancos centrales, dado que “provocó que las condiciones financieras se mantengan favorable para los países emergentes”.

A nivel político internacional, el BCU señaló que espera “un ambiente de menor conflictividad” en Estados Unidos debido al cambio de presidente.

Los laboratorios Pfizer y AstraZeneca son los que tienen más acuerdos con países de América Latina para distribuir sus vacunas. Foto: AFP
Dosis de vacuna contra el COVID-19. Foto: AFP

Visión regional.

A nivel regional, el regulador manifestó que si bien se visualizaba una menor propagación de la pandemia, ahora “se vuelve a advertir una aumento”. En el caso de Argentina el BCU mencionó que el freno a la emisión monetaria así como el levantamiento de las restricciones a la movilidad habían mejorado las expectativas, no obstante, señaló que “el riesgo de un retorno de las tensiones cambiarias sigue latente”.

En el caso de Brasil, el BCU afirmó que la contracción del país vecino será finalmente “menor a la esperada” pero señaló que deberán hacer frente a un aumento del déficit fiscal debido a la caída en la recaudación como al mayor gasto para controlar la pandemia.

Riesgo e incertidumbre.

De acuerdo con el regulador, las proyecciones del escenario base se enmarcan en un contexto de riesgos y niveles altos de incertidumbre, vinculados mayoritariamente a la crisis del COVID-19, al proceso de vacunación y a la efectividad de las medidas gubernamentales para reactivar la economía.

Los riesgos para Uruguay

En el informe, el BCU hizo referencia a los riesgos que podrían afectar a Uruguay y cambiar las proyecciones del escenario base. En ese sentido, el informe mencionó que los tres riesgos relevantes son: la pérdida del grado inversor, el desanclaje de las expectativas de inflación y una expansión del COVID-19 más allá de lo previsto en el escenario base. Con respecto a la posibilidad de que Uruguay pierda el grado inversor, el BCU dijo que hay una “baja probabilidad” de que eso ocurra. El riesgo que visualiza como el de “alto impacto potencial” es el agravamiento de la situación sanitaria. “Si el ritmo de contagios continúa acelerándose, podría llegar a ser necesaria la implantación de algún tipo de medidas que limiten la movilidad de la población”, advirtió el BCU.

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