LO QUE ELLAS QUIEREN

Los beneficios para la OCDE de cerrar brecha de género

Al ritmo actual le llevaría en promedio 95 años; ¿qué pasa en Uruguay?

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Sumar más mujeres al mercado laboral subiría el PIB de países de OCDE 12%. Foto:archivo El País

Si una mujer aspira a ganar lo mismo que un hombre, las estadísticas disponibles muestran que una de sus alternativas para lograrlo es mudarse a algún país nórdico. Tres de ellos —Islandia, Suecia y Noruega— encabezan la lista de naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con mejor desempeño en el terreno de la brecha salarial por género. Esto es, la distancia que hay entre los sueldos que, en promedio, ganan los hombres y los que ganan las mujeres.

Más allá de que el panorama resulta un poco más alentador en esos lugares del norte de Europa, la situación dista de ser idílica. La mujer trabajadora promedio de la OCDE percibe 16% menos que su homólogo masculino, a pesar de estar mejor calificada, según se desprende de la última edición del Índice de Mujeres en el Trabajo, confeccionado por la consultora PwC y al que accedió El País.

Cerrar la brecha de género, según los cálculos de PwC, podría mejorar los ingresos de las mujeres de los países de la OCDE en más de US$ 2 billones, un salto de 23%. Igualmente, los datos también muestran que habrá que esperar sentados: en promedio estas naciones lograrán eliminar esta distancia en 95 años. Esto siempre y cuando se mantengan las actuales tasas de progreso.

A la interna la situación es variada dentro de la lista de países que componen la OCDE. Mientras que se estima que Polonia lograría que hombres y mujeres ganen en promedio lo mismo para 2021, Estados Unidos lo haría en 2070 y México en 2115. Las mujeres alemanas tendrán que ser las más pacientes: según el informe de la consultora, la brecha recién se cerraría en ese país en 2297.

El trabajo de PwC también destaca que sumar más mujeres al mercado laboral podría aumentar el Producto Interno Bruto (PIB) de la OCDE 12%, lo que se traduce en casi US$ 6 billones.

La región y Uruguay.

Un año atrás —con motivo del 8 de marzo— el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) destacaba que la brecha salarial de género venía en retroceso en la región en las últimas décadas. Sin embargo, agregaba que eso se había dado de manera "insuficiente".

Entre 1990 y 2014 la distancia entre los salarios de mujeres y hombres se había acortado 12,1 puntos, agregaba el trabajo, pese a lo cual todavía la remuneración femenina representa el 84% de lo que perciben los hombres. Esto varía en función del nivel educativo que se trate, pero hay un denominador común: independientemente del grado de escolaridad en cuestión siempre los hombres ganan en promedio más.

Por su parte, Uruguay no tiene datos recientes de los cua-les sentirse orgulloso en este terreno.

El Índice Global de la Brecha de Género que elabora el Foro Económico Mundial mostró en su última edición (2016) que Uruguay ocupó el puesto 91 del ranking de brecha de género de un total de 144 países relevados. Así, Uruguay mejoró respecto a la posición 93 que había obtenido un año antes. De todas maneras, 19 países de América Latina y el Caribe tuvieron un mejor desempeño que Uruguay, que solo se ubicó por encima de cinco de la región (Surinam, Paraguay, República Dominicana, Belice y Guatemala).

El reporte mide la brecha de género según cuatro indicadores: participación económica y oportunidades, logro educativo, salud y supervivencia y empoderamiento político.

De acuerdo a este estudio, a nivel mundial la "paridad económica entre los géneros podría tomar hasta 170 años".

Otros estudios afirman que las mujeres, además, llegan menos a los puestos de toma de decisión que los hombres en Uruguay. Su participación en los directorios y cargos gerenciales de las principales empresas del país es del 10%. En las directivas de las cámaras empresariales este guarismo cae a 4%. Estos datos —del trabajo "Desigualdades de género en la cúpula de grandes empresas: Uruguay en perspectiva comparada", realizado por los investigadores Miguel Serna y Marcia Barbero y presentado sobre fines del año pasado— puso bajo la lupa el papel de las mujeres en las 50 compañías más importantes del país.

También el estudio dio cuenta de otro fenómeno: incluso cuando ocupan puestos de relevancia, muchas veces las mujeres tienen a su cargo las denominadas "gerencias soft", como recursos humanos o comunicación, o las gerencias de división o subgerencias.

Más educadas pero con menos salario.

Patricia Marques, socia de PwC Uruguay, dijo a El País que estudios como los realizados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) confirman la existencia de la brecha salarial entre hombres y mujeres en el país.

"En general los estudios arrojan que las mujeres tienen más estudios que los hombres, pero ello no ha sido suficiente para acortar la brecha", indicó la experta.

Para muestra basta un botón: según un trabajo presentado en 2015, a pesar de conformar el 63% de los asalariados con nivel educativo terciario, las mujeres uruguayas ganaban 20% menos que los hombres con igual escolarización. "Entre un hombre y una mujer con el mismo nivel y la misma cantidad de años de escolarización, él gana 100 y ella 80", explicó en aquella oportunidad Alma Espino, una de las autoras del cuaderno del PNUD "Desigualdades persistentes: mercado de trabajo, calificación y género" junto a Soledad Salvador y Paola Azar.

De acuerdo a Marques "en algunos sectores de actividad se presentan dificultades a las mujeres para acceder a puestos de mayor jerarquía". Sin embargo, la socia de PwC añadió que "muchas veces las mujeres eligen priorizar otras cosas, como la vida familiar, ante la ausencia de políticas flexibles que les permitan cumplir con ambos roles en forma equilibrada".

La desigualdad en las condiciones laborales entre hombres y mujeres —entre otros, en el plano salarial— "generan un freno para el desarrollo de los países, ya que muchas veces lleva a que las empresas se priven de mujeres que tienen mucho para aportar y con una mirada diferente y complementaria a la de los hombres", señaló Marques.

La ejecutiva subrayó que, de todas maneras, hay en Uruguay "un creciente número de políticas instrumentadas por las empresas que buscan potenciar el trabajo de la mujer".

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