SITUACIÓN FISCAL

Bergara: El déficit de Uruguay "es elevado y hay que extremar la cautela"

El presidente del Banco Central afirmó que a pesar de que el déficit fiscal sea superior al de 2002 "no puede concluirse que estamos en la misma situación".

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Bergara destacó el "esfuerzo" del BCU para que dólar no se desplome. Foto: D. Borrelli

El presidente del Banco Central del Uruguay, Mario Bergara, criticó este viernes en una columna publicada por La Diaria que se ponga "énfasis en una cuestión estrictamente numérica" al hablar de la situación fiscal del país, y señaló que de este modo "se pierde de vista que los números son resultado de dimensiones diversas que repercuten en el bienestar de la gente".

Bergara reconoció que "no se puede tener cualquier nivel de déficit desde el punto de vista financiero", ya que "un desbalance elevado y permanente sólo conduce a un creciente endeudamiento", pero esto no quiere decir que "los estados no puedan tener algún nivel de desbalance financiero estructural". Asimismo, aseguró que se debe reconocer que "siempre tenemos una restricción presupuestal", porque el hecho de no hacerlo "pone en riesgo la estabilidad de lo ya logrado, porque los desbalances drásticos llevan a retrocesos brutales en materia productiva y social".

Para el presidente del BCU, el déficit fiscal del Uruguay (de un 4% del PBI, el peor en 27 años y 0,7 puntos porcentuales por encima del de 2002) es "elevado y hay que extremar la cautela para llevarlo a niveles más prudentes que no generen incertidumbre en cuanto a la sostenibilidad de las cuentas del Estado".

A pesar de esto, Bergara considera que la situación es diferente al analizar los "contenidos de las políticas públicas que se expresan en el resultado fiscal", ya que "por más que el número sea parecido, no es lo mismo un déficit en un contexto de economía débil, con parálisis financiera y productiva, con un muy alto desempleo y con mucha pobreza, que uno enmarcado en una economía que crece, con bajo desempleo y pobreza más reducida".

De esta forma, señaló que "algunas economías latinoamericanas" tienen "menores déficits", pero "conviven con niveles de informalidad, pobreza y desigualdad que no son culturalmente tolerables para los uruguayos".

Según Bergara, "las restricciones existen de todas maneras" y hay "demandas legítimas que implican mayor gasto del Estado", que deben ser "incorporadas a la agenda deseable", pero "los ritmos en que esas demandas se pueden ir atendiendo pueden ser más lentos que los que todos querríamos".

"Si la carretera es recta, uno puede avanzar más rápido. Pero pisar el acelerador en una curva puede llevar al desbarranque. Y en esa circunstancia los costos sociales se multiplican", consideró.

Resultado fiscal

El presidente del BCU aseguró que "un mismo guarismo de déficit puede ser el reflejo de diferentes estructuras de ingresos y gastos" y para eso resulta "imprescindible" comprender "cuánto y a quién se le cobra impuestos, y cuánto y en qué se gasta". De este forma, "el resultado fiscal puede ser numérica o financieramente igual pero responder a diversas estructuras de ingresos y gastos que trasuntan diferentes prioridades e improntas ideológicas"

En este sentido, Bergara dijo que "si en Uruguay tenemos hoy un déficit similar al de principios de siglo, no puede necesariamente concluirse que estamos en la misma situación", debido a que "los cambios estructurales en la recaudación tributaria han llevado a una distribución de impuestos más equitativa, en función de la capacidad contributiva de los grupos sociales" y también a que "la estructura del gasto público se ha modificado sustancialmente, incrementando enormemente el gasto público social".

El jerarca concluyó que esto "explica en buena medida esta nueva realidad de una estructura fiscal más progresiva (y más de izquierda) que la que existía hace 15 años".

"Me rehúso a admitir que se pongan todas las realidades en la misma bolsa. Es una cuestión de éticas distantes, porque difieren en cómo se trata a los sectores más desfavorecidos", afirmó el jerarca, y finalizó su columna reivindicando "la ética que lleva a que el aporte se haga en función de la capacidad contributiva de los diversos sectores y se priorice el gasto público social hacia una mayor equidad, en un marco sustentable de las cuentas del Estado".

La situación fiscal

El déficit fiscal empeoró en 2016 respecto a 2015 y alcanzó a 4% del Producto Interno Bruto (PIB), según informó  el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en un comunicado publicado a fines de enero. Eso equivale a US$ 2.042,6 millones.

El registro es el peor para un año calendario desde 1989 (cuando marcó 6,2% del Producto y al año siguiente el gobierno debió realizar un ajuste fiscal). En 2015, el déficit había alcanzado a 3,6% del PIB y era el peor registro desde el año 2002 (cuando había sido de 3,7% del Producto).

Por su parte, previo al pago de deuda hubo déficit (se conoce como primario) de 0,7% del PIB, es decir US$ 357,5 millones. El MEF consideró que "este resultado (de déficit de 4% del PIB) se encuentra en línea con lo proyectado en la programación financiera contenida en la última Rendición de Cuentas", cuando se previó un déficit de 4,3% y un rojo primario de 0,9% del Producto.

Por esta razón el gobierno promovió un ajuste fiscal que se aplica desde enero de este año y que proyecta que disminuirá el déficit en 1 punto del PIB. La mayor parte del ajuste es por el lado de suba de impuestos (habría US$ 335 millones más de recaudación) y el resto es por postergación de gastos (US$ 125 millones).

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