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Brasil: Moody's condicionará nota de deuda a la continuidad de reformas y ajuste fiscal

La agencia de riesgo afirmó que la nota de deuda soberana de Brasil (Ba2) se mantendrá estable en la medida en que el presidente que surja de las elecciones continúe con la agenda de reformas económicas y el ajuste fiscal.

Moody´s
Agencia Moody's. Foto: Archivo

"Desde el punto de vista de la calificación, el asunto clave para Brasil es el problema fiscal", dijo ayer la vicepresidenta y analista senior de Moody's, Samar Maziad, en rueda de prensa tras participar en un foro organizado por la agencia en Sao Paulo.

Maziad comentó que realizarán una nueva evaluación de la nota de la deuda soberana de Brasil solo a partir del año que viene, después de que el vencedor de las elecciones asuma el poder a partir del 1° de enero de 2019, si bien no especificó una fecha concreta de cuando eso puede suceder.

Moody's mejoró en abril pasado la perspectiva de la nota del crédito de la mayor economía de Sudamérica de "negativa" a "estable" y la mantuvo en "Ba2", es decir, aún en el terreno de lo especulativo.

Para Maziad, la perspectiva estable incluye "claridad" en cuanto al compromiso "con la agenda de reformas" y dar, además, continuidad a las ya implementadas.

En este sentido, la ejecutiva espera que sea aprobada durante la próxima administración alguna reforma del sistema de pensiones, después de que el actual presidente brasileño, Michel Temer, fracasara en su intento por sacarla adelante debido a la falta de apoyo parlamentario.

"Esperamos que las reformas sean impulsadas durante el próximo gobierno" y eso incluye que la reforma de las jubilaciones "siga adelante".

No obstante, alertó que ante un escenario político "más polarizado", es "muy posible" que el próximo presidente brasileño "no tenga una fuerte mayoría en el Congreso", lo que le obligará a "trabajar con diferentes partidos".

"Si eso sucede, hay que tener en cuenta que la reforma de las pensiones" tramita "como enmienda constitucional" por lo que tiene que pasar por varias votaciones en las cámaras en un "gran proceso" que supondrá todo un "desafío" para el futuro mandatario.

"Será importante ver la capacidad del próximo gobierno de negociar con el Congreso", añadió.

En una conferencia previa, Maziad aseveró que sea cual sea el vencedor de los comicios tendrá que lidiar con el asunto fiscal y advirtió que una ruptura de la agenda de las reformas puede provocar un crecimiento más débil y una mayor volatilidad en el mercado, factores que son analizados para calificar la deuda soberana.

"Una política prolongada de ruptura sería negativa para el crédito soberano de Brasil", aseveró la analista.

Por el contrario, comentó que la "continuidad" de una agenda reformista "es algo positivo" porque trae "más certezas para el escenario" brasileño y "mantiene la confianza de los agentes económicos".

De acuerdo con las últimas encuestas, el ultraderechista Jair Bolsonaro, con el 28% del favoritismo, y el progresista Fernando Haddad, sucesor del encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva como candidato del Partido de los Trabajadores (PT), con el 22%, son los máximos favoritos para las elecciones.

Si ninguno supera más del 50% de los sufragios, ambos se medirían el 28 de octubre en una segunda vuelta para la que el Instituto Ibope proyecta una victoria del "heredero" de Lula.

En las últimas semanas, Bolsonaro, hospitalizado desde hace 19 días tras recibir una puñalada en un mitin, ha mandado mensajes de agrado al mercado y a los empresarios con promesas de una mayor liberación económica y una menor carga tributaria.

Por su parte, Haddad defiende revocar las reformas económicas aprobadas por el gobierno de Temer, en el poder desde mediados de 2016, entre ellas una laboral y un polémico techo de gastos.

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