EL GRADO INVERSOR

Calificadoras de riesgo dan tiempo por la llegada del coronavirus

Un aumento del déficit por la emergencia sanitaria a causa del virus, no impactaría en la nota uruguaya.

Fitch Ratings es una agencia internacional de calificación crediticia de doble sede en Nueva York y Londres.
Pese al seguro aumento del déficit fiscal las calificadoras no sacarán el grado inversor. Foto: Archivo

El coronavirus covid-19 ha generado impactos en todas las economías del mundo ante la necesidad de adoptar medidas de cuarentenas masivas y cierres de fábricas y comercios para evitar su propagación. Eso supone un shock de oferta y demanda al mismo tiempo, con el consiguiente efecto en empresas y personas.

Ante ello, la estrategia de los países desarrollados ha sido la de dejar en segundo plano el déficit fiscal y concentrarse en planes billonarios de estímulos y alivios para mantener las empresas y asegurar el bienestar de la población, ante lo que se entiende es un fenómeno transitorio y no permanente.

En el caso de Uruguay, a otra escala, el gobierno ha tomado medidas que suponen mayor gasto, cuando la recaudación se verá resentida por la caída en la actividad. El déficit fiscal estaba en 4,6% del Producto Interno Bruto (PIB) a fin de enero y las calificadoras de riesgo esperaban una reducción del mismo para mantenerle grado inversor (que le permite financiarse más barato). Ese era el plan del gobierno que se proponía ahorrar US$ 900 millones en un año.

Pero, si en vez de bajar el déficit va a subir, el grado inversor correría más riesgo de perderse. Sobre todo, para las dos calificadoras que le asignan una nota en el escalón mínimo del grado inversor: Fitch (BBB-, con perspectiva negativa) y DBRS Morningstar (BBB-, con perspectiva estable). ¿Qué harán entonces?

El analista de DBRS Morningstar para Uruguay, Michael Heydt dijo a El País que “la reducción del déficit este año no es un requisito previo para mantener la calificación de Uruguay. Sin embargo, la calificación depende de la capacidad del nuevo gobierno para poner las finanzas públicas en una trayectoria más sostenible a mediano plazo”.

“Incluso antes del covid-19, esta era una tarea difícil, que requería un ajuste fiscal y una reforma de las pensiones. Con el brote del virus y las consecuencias económicas mundiales, la tarea será aún más desafiante. Al igual que muchos otros países, el gobierno de Uruguay podría enfrentar desembolsos adicionales de atención médica, un mayor gasto en seguro de desempleo y menores ingresos fiscales”, agregó.

El analista de Fitch Ratings para Uruguay, Todd Martínez dijo al diario El Observador el lunes que “una política fiscal más laxa podría ser viable por un tiempo gracias a ciertos colchones financieros (como las líneas de contingencia que el gobierno tiene con los organismos multilaterales), pero si es muy agresiva o prolongada podría conllevar riesgos ya que Uruguay depende de acceso al mercado global de capitales que podría complicarse”.

Por eso, Martínez cree que un plan de consolidación fiscal más gradual “sería creíble” en esta coyuntura difícil.

En tanto Heydt señaló que “todavía hay una enorme cantidad de incertidumbre con respecto a la magnitud y duración del choque. En un entorno que evoluciona rápidamente, DBRS Morningstar supervisará de cerca el impacto de las medidas de contención del virus, así como la respuesta de la política a medida que evalúa las perspectivas crediticias en América Latina”.

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