TEMA DE ANÁLISIS

Cambio en precios relativos aumenta la demanda por bienes nacionales

La fortaleza del dólar en el mundo, el ajuste del tipo de cambio oficial en Argentina y el impacto que pueden tener en nuestra economía introducen el tema del cambio de precios relativos a la discusión sobre la inflación.

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El hecho que se rompa la barrera del 10%, es visto como un problema para el gobierno.

En momentos en que la inflación se prepara para ingresar en los dos dígitos es importante destacar que hay precios que suben más que otros y se generan situaciones que modifican los hábitos de consumo de las familias.

El Índice de Precios del Consumo (IPC) es la medida más conocida de la inflación y representa el precio promedio de una canasta de consumo de la familia tipo. En los 12 últimos meses a noviembre hay un aumento del 9,5% pero a su interior hay algunos rubros que suben más que otros. Las bebidas alcohólicas y los cigarrillos subieron 16,7% mientras que las comunicaciones solo lo hicieron 0,4% en un año. El rubro de más peso individual, que es alimentación, registra un aumento del 10,2% en el período.

Los precios individuales pueden mostrar diferencias más pronunciadas en las tasas de variación, es por eso que para evitar medidas que se comporten en forma errática es que se utiliza un promedio ponderado de muchos artículos. Incluso las mediciones se hacen en varios establecimientos para evitar la contaminación de situaciones particulares.

Una forma de analizar la evolución de precios relativos es agrupar a los mismos en categorías que tengan un sentido común. Una alternativa es buscar los precios en los que el tipo de cambio tiene incidencia en su determinación por ser importados o exportables. Ese conjunto de precios se denominan transables internacionalmente y en los últimos 12 meses registran un aumento del 10,2%.

En el mismo período de tiempo el dólar aumentó 23,1% por lo tanto no hay un pasaje instantáneo ni directo del tipo de cambio a los precios. Tampoco lo hubo cuando el tipo de cambio bajó.

Esto es particularmente importante cuando se avecina una suba más importante en la cotización de la moneda extranjera si es que se juntan en poco tiempo la suba en las tasas internacionales y su impacto sobre el real en Brasil con la devaluación del tipo de cambio oficial en Argentina tras el anuncio de ayer de terminar con el cepo cambiario.

Ese pasaje de aumento en un costo al precio final no es lineal. Una de las razones es que la fijación de precios depende de condiciones de oferta y demanda local e internacional. En nuestro mercado, ante un cambio muy fuerte del tipo de cambio es difícil que se pueda trasladar todo al precio final sin resentir las ventas.

En su momento, cuando la evolución del dólar fue en el otro sentido, ocurrió algo parecido: los precios de los bienes transables internacionalmente no bajaron en la misma proporción.

Para tomar como referencia, entre 2010 y 2014 en un contexto donde el tipo de cambio prácticamente no subió, los precios de bienes transables aumentaron en un promedio de 6,9% anual (40% en el acumulado) mientras que la inflación anual del período fue del 8%. Dejando de lado los precios administrados por el gobierno, quedarían por considerar los bienes y servicios "no transables". Estos fueron los que más aumentaron en el período, con una variación anual promedio del 10,1%.

Durante cinco años se produjo entonces un desfasaje entre los precios de los transables y los no transables. Este desvío relativo es lo que se llama atraso cambiario y tiene un impacto muy grande en las pautas de consumo de las familias.

Lo lógico es que se incline la demanda hacia aquellos bienes que se abaratan en términos relativos y esos fueron los importables.

En el último año y medio se inició una nueva etapa que se caracteriza porque los productos importables se encarecen. Es por eso que se observará un cambio en la pauta de consumo con una mayor orientación hacia la producción nacional. En algunos casos, la dificultad a enfrentar es recuperar la capacidad de producción perdida luego de varios años de estar fuera del mercado. Esto es relevante en producciones industriales que se discontinuaron y quedaron desactualizadas tecnológicamente.

En el último año, la variación de los transables y los no transables fue similar, superando ligeramente el 10% y no debería llamar la atención que la supere en los dos próximos años. Todo depende de la evolución de los precios internacionales y de los costos salariales.

En la medida que va pasando la recesión en los países desarrollados, se aleja el estado de deflación observado desde el 2009 al tiempo que se anunció el levantamiento del cepo cambiario en Argentina. Todo ello tiende a acelerar el aumento de los transables.

La situación en los países desarrollados impactará en los precios internacionales y Argentina en la cotización del tipo de cambio en el mercado local.

El abaratamiento en dólares de Argentina unido al que se está procesando en Brasil llevará a Uruguay a seguir el mismo camino, profundizando así el cambio de los precios relativos domésticos.

Ello se verá facilitado por la desaceleración en nuestra economía, que está impactando mal en el desempleo y ello amortiguará los incrementos en los costos salariales. Todo lo cual tiende a frenar los aumentos en los no transables.

En este escenario de cambio de precios relativos hay que sumar el papel de los precios administrados por el gobierno.

Desde hace varios años existe la práctica de alterar artificialmente algunos precios para que el IPC no muestre variaciones altas. Una política muy cuestionada desde el punto de vista técnico y que hoy forma parte del debate sobre la comprometida situación patrimonial de Ancap.

Son modificaciones que no pueden ser permanentes y observando el IPC en los últimos años surge que hay artificialidad en la tarifa de Antel y en la cuota de la mutualistas. ¿Serán los dos temas de debate en 2016?

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