EL PEOR EN 27 AÑOS

Los caminos de Astori tras el déficit de 4% del Producto

Analistas y una calificadora ven que el ajuste fiscal puede ser “insuficiente”.

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Astori tiene varias alternativas por delante respecto a la Rendición. Foto: F. Ponzetto

Luego de conocido el resultado fiscal de 2016, que mostró un déficit de 4% del Producto Interno Bruto (PIB) y significó el peor registro en 27 años —desde 1989 cuando llegó a 6,2% del PIB—, se abren varios caminos para el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, y su equipo, de cara a la Rendición de Cuentas.

El mensaje presupuestal que debe enviar el Gobierno al Parlamento a mitad de año se transformó en clave por la decisión adoptada al inicio del mandato de incluir aumentos del gasto únicamente hasta 2017, por lo que todo nuevo incremento deberá surgir de dicho proyecto de ley.

"Las cifras fiscales de 2016 no dejan ningún tipo de holgura (al Gobierno) para aumentar el gasto los años venideros", dijo a El País la economista de Deloitte, Florencia Carriquiry. Esto parece asumido por los autoridades que ya adelantaron que se manejarán con "prudencia" en la asignación de los recursos.

Pero con un escenario previsto de aumento de los reclamos sindicales en los próximos meses, una alternativa que se le abre al Gobierno para postergar nuevamente los incrementos es que la Rendición de Cuentas no sea aprobada por el Parlamento, teniendo en cuenta que en Diputados ya no tiene mayoría propia. Así se mantienen las partidas presupuestales ya asignadas.

Esta opción fue anticipada en Twitter por el asesor económico de Edgardo Novick (Partido de la Gente), Javier de Haedo, quien señaló que "si hay Rendición el Gobierno se rinde ante el Frente Amplio", en el entendido de que hay sectores de la fuerza política que quieren incrementar el gasto. "Sería deseable que el gobierno se mantenga cauteloso ante los reclamos de mayores gastos que se han levantado en las últimas semanas", apuntó Carriquiry.

Otra opción es aumentar las partidas asignadas y apostar por que el ajuste fiscal vigente desde enero aporte fondos extras y a la vez mejore las cuentas públicas. Según anunció el Gobierno, está previsto que el aumento impositivo y la postergación de gastos le genere 1% del PIB y ayude a reducir en la misma magnitud el déficit fiscal al cierre de 2017 —la proyección oficial es 3,3% partiendo de 4,3% en 2016, por tanto con el dato de 4% debería llegar a 3%. Pero tanto analistas privados como la calificadora Moodys creen que esa proyección puede no cumplirse.

"Con las medidas actuales, la reducción del déficit sería gradual e insuficiente para estabilizar el aumento de la deuda con respecto al PIB, salvo que el crecimiento repunte fuertemente, lo cual parece improbable en este momento", expresó a El País el analista para Uruguay de la calificadora Moodys, Jaime Reusche.

En una línea similar, Carriquiry manifestó que "la estimación de 1% es optimista", y analizó que "algunos componentes del paquete fiscal anunciado todavía están trancados" como la reforma de la Caja Militar. Además, no aseguró que "el aumento de los impuestos termine reflejando una recaudación como la esperada en los papeles" por las autoridades.

Mientras que el economista Santiago Rego de CPA Ferrere proyectó que "el déficit (al cierre de 2017) será mayor al 3% previsto", aunque aceptó que el ajuste fiscal "implicará una mejora en el resultado de las cuentas públicas".

Indicó que esos fondos podrían usarse para "aumentar la inversión pública que se ubicó en 2016 en los mismos niveles que en 2003 (medida en porcentaje del PIB)".

Para el analista de Vixion, Aldo Lema, la reactivación económica junto a los cambios impositivos ayudarán a las cuentas públicas, pero "la magnitud dependerá del manejo del gasto" que realice el gobierno.

Sobre la posibilidad de perder el grado inversor producto del deterioro fiscal, Carriquiry expresó que no observa ese riesgo en el corto plazo porque "el Gobierno ya había desnudado frente a las calificadoras que este iba a ser un año de déficit importante". Para Lema la reducción de la nota "es un riesgo que sigue latente", aunque cree probable que las consultoras esperen "a ver cómo evoluciona el ajuste fiscal y el manejo del gasto público en un escenario de reactivación" antes de tomar una decisión sobre Uruguay.

Previsto.

Ayer el presidente Tabaré Vázquez dijo a Subrayado que el déficit fiscal de 4% "estaba previsto" y mencionó, "entre otras causas" que explican este resultado, la incorporación de nuevos colectivos al Fondo Nacional de Salud (Fonasa), lo que definió como "una inversión más que un gasto".

También señaló que "previendo" este deterioro el año pasado el gobierno "tomó una serie de medidas, algunas de carácter impositivo y otras buscando disminuir el gasto para lograr que al final del período estemos con un déficit de 2,5% (del PIB), que es absolutamente tolerable para el país".

En línea con los dichos de Vázquez, el directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional destacó ayer en el comunicado de aprobación de la revisión por el artículo 4° (evaluación anual) de Uruguay, que las autoridades de Gobierno "demostraron un compromiso claro con la sostenibilidad de las finanzas públicas" con las medidas tomadas en 2016.

El FMI sostuvo que "la ampliación del déficit fiscal de 2016 fue una respuesta útil para moderar una desaceleración más marcada que la esperada", y que el plan denominado por el Gobierno como consolidación fiscal "es esencial para proteger la credibilidad ante los inversionistas internacionales que Uruguay ha ganado con tanto esfuerzo".

Pese a los elogios, el organismo dijo que "la credibilidad y la contraciclicidad a largo plazo de la política fiscal podrían mejorarse a través de un anclaje fiscal bien diseñado y más sólido".

Moodys: "La calificación de Baa2 (que tiene Uruguay) sigue bajo mucha presión".

"El déficit del gobierno central consolidado, que excluye empresas públicas, fue menor que la cifra reportada para el sector público —de 4% del Producto Interno Bruto (PIB)—, pero se excedió de nuestro pronóstico de 3,5% del PIB y estimamos que cerró en 3,7%-3,9% del PIB, dependiendo del pronóstico del PIB que se use ya que el dato oficial sale en marzo", dijo ayer a El País el analista para Uruguay de la calificadora de riesgo Moodys, Jaime Reusche. Esta agencia y Standard & Poors (S&P) pusieron la perspectiva de la nota de la deuda uruguaya en "negativa" a mediados del año pasado, lo que podría derivar en una baja de la nota. En ambos casos la calificación está dos escalones por encima del grado especulativo, con lo que, aún con una baja de un escalón, Uruguay mantendría el grado inversor.

Reusche señaló a El País que "con este resultado, la deuda del gobierno central está bordeando el 50% del PIB. El deterioro fiscal que habíamos contemplado cuando se revisó la perspectiva de la calificación a negativa no se logró corregir debido a los vientos en contra por el mal momento económico y por consiguiente la calificación de Baa2 (de Uruguay) sigue bajo mucha presión".

Respecto a si Moodys ve necesario un nuevo ajuste fiscal, Reusche respondió: "Queremos evaluar cuál será la respuesta de las políticas macrofiscales ante este deterioro antes de definir cómo resolver esa perspectiva negativa. Muchas de las medidas que se adoptaron el año pasado estarían tomando efecto este año, y pareciera que el ciclo económico tocó fondo, pero queda evaluar qué tan fuerte reaccionarán las cuentas fiscales ante estas medidas. Proyectamos que el déficit será menor este año, pero queda la incertidumbre de cuánto se reducirá ya que el crecimiento económico no dará mucho apoyo al crecimiento de los ingresos fiscales". Agregó que, "sin embargo, con las medidas actuales la reducción del déficit sería gradual e insuficiente para estabilizar el aumento de la deuda con respecto al PIB, salvo que el crecimiento repunte fuertemente, lo cual parece improbable en este momento".

Tanto Moodys como S&P evaluarán la calificación de la deuda uruguaya este año y con la perspectiva "negativa" hay una probabilidad de uno en tres de que la nota sea bajada. Otras calificadoras no tienen previsto revisar la nota.

Un aplauso del FMI a Uruguay.

"Uruguay está gestionando adecuadamente el contexto de profunda recesión de sus vecinos más grandes", señaló ayer el directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) al aprobar la revisión por artículo 4° realizada a fines del año pasado.

El directorio dijo que "el contexto externo sigue siendo una fuente de riesgos. La continua debilidad en Argentina y Brasil, y la desaceleración de la demanda mundial afectarían negativamente las exportaciones, mientras que un aumento de las tasas de interés elevaría el costo de financiamiento, y la volatilidad de los flujos de capital podría complicar la gestión de la política monetaria".

Destacó que "no obstante, el tipo de cambio flexible y las sólidas reservas de liquidez de Uruguay deberían hacer posible un ajuste ordenado ante shocks".

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