PERFIL

De Canelón Chico a Wall Street y de vuelta a Uruguay a invertir: la historia de un empresario exitoso

El empresario Waldemar Fernández da su visión sobre invertir en Uruguay. “Tiene un futuro tecnológico tremendo”, dijo a El País.

Edificio de la bolsa de valores de Nasdaq en Nueva York. Foto: Archivo
Edificio de la bolsa de valores de Nasdaq en Nueva York. Foto: Archivo

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En 1971 agarró sus cosas y tomó un avión con destino a Nueva York. Atrás dejó un restaurante exitoso en Las Piedras y una madre preocupada a quien tuvo que mentir para tranquilizarla sobre su motivo de viaje. La madre de Waldemar Fernández pensó que a su hijo lo esperaban en Estados Unidos para una entrevista de trabajo en una empresa de historietas. La compañía existía, al igual que sus dibujos, pero nadie lo esperaba.

Con 22 años, unos pocos dólares en el bolsillo y con menos inglés aún, el joven de Canelón Chico llegó a “la ciudad que nunca duerme” con mucha ambición, pocos planes -sin trabajo, se quedaba en un hotel, no conocía a nadie en Estados Unidos- pero con un objetivo claro: conocer el “Oscar de los negocios”. Esa fue la explicación que un carnicero conocido le había hecho sobre Wall Street unos años atrás en la ciudad canaria de La Paz, cuando Fernández preguntó qué era la Bolsa de Nueva York.

“Lo veía en las películas y me fascinaba. Un carnicero me explicó que para un hombre de negocios salir en la bolsa era lo mismo que ganar un Oscar para un actor y me pareció impresionante, siempre me quedó eso sonando”, explicó Fernández en diálogo con El País 50 años después de haber decidido emigrar y 21 años después de haber recibido el “Oscar de los negocios”.

En el medio pasaron cosas: trabajó en una carnicería en la que rechazó un ascenso a supervisor, fundó una empresa financiera de leasing de equipos, creó una compañía en los años 90 que permitía hacer llamadas internacionales desde la computadora sin ser registradas por los operadores telefónicos, además negoció con Walmart la licencia para manejar 80 ópticas dentro de los supermercados y en 1997 junto a Ken Gavranovic, fundó Interland, una compañía ubicada en Atlanta cuyo negocio era la creación y el hosting (hospedaje) de páginas web.

Pese a que no pasó tanto tiempo, hoy parece difícil pensar en el mundo previo a internet. A Fernández también le costó explicarle a sus amigos de negocios qué significaba una página web y qué ventajas tenía.

“En 1996 nadie quería hacer una página, tenía un amigo que era el presidente de un banco muy grande y cuando le expliqué qué significaba tener un sitio web me decía que con el fax ya estaba bien”, recuerda Fernández.

En paralelo a sus negocios, la tecnología -y principalmente internet- siempre fue motivo de desvelo para el empresario. No tenía formación en computación pero eso no importó. Iba a bibliotecas, leía libros y se dio cuenta de qué se trataba. “Internet era muy incipiente en ese entonces pero sabía que era una buena idea, tenía potencial, ahora me asombra ver cómo se desarrolló, es un monstruo total”, afirma Fernández.

El 20 de julio del año 2000 cumplió el objetivo y salió a la bolsa de valores con Interland que cotizó en Nasdaq a través de Bear Stearns (uno de los bancos de inversión global más conocidos que luego fue comprado por JPMorgan en 2008 durante la crisis financiera mundial). Posteriormente Interland -que llegó a ser uno de los mayores proveedores de sitios y servicios web para empresas y consumidores- se fusionó con Web.com cuando Fernández y su socio salieron del negocio.

“Fue algo impresionante. Llovían las ofertas de vender y comprar, las acciones remontaban vuelo, yo no podía mirarlas porque perdía un millón de dólares en cinco minutos y después ganaba cinco millones en 10 minutos, no lo podía ni mirar. Yo soy de Canelón Chico ¿sabés? Todo el tiempo tenía que agarrarme y decirme a mí mismo: tranqui Waldemar tranqui”, recordó sobre el día en que la empresa salió en bolsa.

El potencial de Uruguay.

En diálogo con El País, el empresario Fernández afirmó que Uruguay “tiene un futuro tecnológico tremendo” y dijo que ve “con tremendo orgullo” lo que han hecho otros emprendedores del país, como por ejemplo Sergio Fogel, cofundador de dLocal, la empresa tecnológica uruguaya que empezó a cotizar en el Nasdaq en junio de este año.

El equipo de dLocal toca la campana en el Nasdaq. Foto: Gentileza dLocal.
El equipo de dLocal toca la campana en el Nasdaq. Foto: Gentileza dLocal.

La admiración es recíproca entre los empresarios de tecnología. Cuando dLocal empezó a cotizar en bolsa, Fogel puso como ejemplos “dignos de mencionar” la salida en bolsa de Starmedia (cuyo fundador también es uruguayo) y a Fernández con Interland.

Según el escritor y periodista Álvaro Alfonso -que escribió el libro “Con mate a Wall Street” en el que narra la vida de Fernández- Interland fue el primer unicornio uruguayo. Las empresas unicornio son aquellas con negocios emergentes y que consiguieron una valoración de más de US$ 1.000 millones antes de salir a la bolsa de valores.

Más allá de si se lo puede considerar el primer unicornio uruguayo o no (porque Interland fue creada en Estados Unidos), según Fernández “lo importante es ver que las ideas que salen de Uruguay son muy buenas” y las personas que las están ejecutando “son impresionantes, me da un orgullo tremendo”, afirmó.

“Prefiero copiar genios y no estúpidos”

A los 17 años y luego de que su padre le preguntara en tono de broma hasta cuándo iba a tener que darle dinero, Waldemar Fernández respondió que esa sería la última vez. Un mes después, con 17 años de edad, abrió su primera carnicería en la ciudad de La Paz en un local que su padre tenía para alquilar. “Si en un mes no veo nada pasando ahí, quiero el local de vuelta”, le advirtió el padre. Fernández compró los equipos a pagar a 30 días y comenzó a trabajar. En menos de un mes “la carnicería se llenaba de gente, más que la de mi padre que estaba al lado. Él se acercaba y miraba. Comencé a sacar muchos clientes porque yo regalaba huesos para la sopa. A veces compraban la carne en otro lado y venían a la mía a buscar los huesos pero había cola de gente igual”, recordó Fernández entre risas.

El empresario de Canelón Chico compartió algunos consejos para los emprendedores uruguayos que quieran atravesar fronteras. A su entender, “si tenés una idea, lo importante es tratar de ejecutarla lo mejor posible, ser consistente, tenaz y realista”. Además, recomendó “buscar consejos de personas que saben, que ya han hecho cosas. En Uruguay antes había un temor a preguntar porque parecía que uno era ignorante. Es todo lo contrario”, indicó.

Según Fernández el país ofrece “muchas oportunidades” en términos de inversión. “Es intrigante ver cómo se ha puesto en primer plano en el mundo tecnológico”, afirmó y dijo que “no está todo inventado”. En este sentido, dijo que “no es malo copiar (ideas). Prefiero copiar genios y no estúpidos”.

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