ENTREVISTA

CEO de Scotiabank: “El sistema financiero puede y debe ser parte de la solución” a la crisis del coronavirus

El CEO de Scotiabank en Uruguay, Horacio Correge se refirió en entrevista con El País a la situación generada en la economía por el coronavirus.

“Hoy la demanda no va tanto por elevar créditos, sino por refinanciaciones”, dijo el jerarca. Foto: Marcelo Bonjour
“Hoy la demanda no va tanto por elevar créditos, sino por refinanciaciones”, dijo el jerarca. Foto: Marcelo Bonjour

En entrevista con El País, el CEO de Scotiabank en Uruguay (que es propietario de la financiera Pronto!) y presidente de la Asociación de Bancos Privados, Horacio Correge destacó que esta vez la crisis del coronavirus no se origina en el sector financiero y por eso, entiende que tiene un rol clave a jugar en mitigarla y ayudar a la recuperación.

En el caso de Scotiabank, ya llevan refinanciados unos US$ 200 millones entre clientes de banca persona y pequeñas y medianas empresas (pymes). Entiende que se requieren medidas de carácter extraordinario.

¿Cómo llegan los bancos a esta pandemia del coronavirus?

Llegan bien, con una situación muy sólida desde el punto de vista de capital y de liquidez. Eso es lo que lo hace un poco distinto de las otras situaciones críticas que hemos vivido como sistema. Si vamos a las dos crisis más recientes, 2002 y 2008, el sistema financiero fue en parte vehículo de contagio y propagación de las crisis. Esta es una situación totalmente distinta, en la que el sistema financiero puede y debe ser parte de la solución: para mitigar el impacto de la crisis y también para que la salida sea más rápida. Esto lo hemos discutido con algunos de los colegas con quienes hablamos bastante y la visión es más o menos consensuada, en cuanto a que esta es una situación extraordinaria y requiere de medidas extraordinarias de nosotros como actores importantes dentro de la economía,. Como sistema entiendo que hemos reaccionado bien y rápido.

¿En qué aspectos?

En primer lugar asegurando la transaccionalidad. Más allá del impacto en protocolos que ha disparado la pandemia, en todo momento aseguramos la transaccionalidad y a través de distintos canales continuamos poniendo a disposición del público, todos los servicios que entendemos que como banca tenemos que brindar. Por otro lado, asegurando la continuidad de la cadena de pagos. Sabiendo que cualquier impacto, por mínimo que sea, tiene un efecto sobre todo en estas circunstancias, muy disruptivo. No podemos pretender que nos vaya bien, si a Uruguay no le va bien.

¿Qué se puede esperar hacia el futuro en la economía?

Habrás escuchado a los economistas hablar de tres escenarios gráficos: “V”, “U” y “L”. El que vemos más plausible es en forma de “U”, un impacto que va a ser profundo y prolongado. Ya vemos una retracción en el consumo por lo que son las compras con nuestras tarjetas de crédito y débito. Pero aun cuando nos situamos en el escenario menos favorable, el sistema financiero y nuestro banco en particular tiene la capacidad tanto desde el punto de vista de liquidez como de capital, de absorber estos escenarios. Obviamente que esto tiene un impacto muy fuerte también en nuestra hoja de balance por el deterioro de la calidad crediticia que esto va a generar, escuchamos todos los días las solicitudes de seguro de paro, también el impacto que va a tener en pymes. Esto va a tener un impacto en la capacidad de generación de utilidades en nuestra industria. A la luz de eso, entendimos que nuestro deber pasaba por llevar alivio financiero a los clientes, mantener la continuidad de la cadena de pagos

El Banco Central tomó medidas como la de que no tengan que bajar de categoría y previsionar posibles pérdidas a aquellos que realicen reestructuraciones de crédito, ¿cómo ha funcionado?

Eso fue parte de las inquietudes que como industria habíamos acercado al Banco Central. Desde Scotiabank tenemos algún ejercicio en eso, por nuestra presencia en lugares como el Caribe donde los huracanes son frecuentes. Apalancándonos en estas medidas del Banco Central de no recategorizar a los clientes para no hacerles más gravosa esta situación, en 48 horas lanzamos un muy agresivo plan de alivio para nuestros clientes, para llevarles tranquilidad financiera. Hubo distintas modalidades dependiendo del banco, pero todos tuvimos iniciativas en esta línea. En nuestro caso los préstamos al consumo y automotores, prorrogamos todos los vencimientos de manera automática sin interés y sin cargos financieros por hasta tres cuotas que se pasaron al final del préstamo. Esto implico llevar alivio financiero a casi 40.000 clientes, por casi US$ 80 millones. Les pedimos a los que no quisieran, que continuaran haciendo sus pagos. Fueron muy pocos los que dijeron que no querían adherirse.

Vista aérea del Banco Central del Uruguay. Foto: Gerardo Pérez
Vista aérea del Banco Central del Uruguay. Foto: Gerardo Pérez

¿Y en empresas?

Para el portafolio de pymes, el gobierno también ha tomado medidas acertadas porque reforzó el Sistema Nacional de Garantías (SiGa) y aumentó el monto nominal de los préstamos que calificaban. Antes el SiGa podía garantizar el 70% de la operación y por montos de hasta US$ 75.000 y ahora es hasta el 80% y por préstamos de hasta US$ 150.000. En estos casos y en los de préstamos hipotecarios ofrecimos refinanciaciones (diferir tres cuotas sin interés ni cargo financiero) y les solicitamos a los clientes que nos hicieran llegar su interés de adherirse. Recibimos interés por parte del 40% de los clientes comprendidos en el programa. Cuando sumamos el portafolio de préstamos personales y automotores que el diferimiento fue automático y el de créditos hipotecarios y pymes, son más de US$ 400 millones que calificaban para acogerse. Se utilizaron casi US$ 80 millones en el primero y entre US 120 millones y US$ 130 millones en el segundo. Así que aproximadamente se utilizó 50% de los US$ 400 millones que ofrecimos.

El Banco Central liberó encajes que los bancos tenían inmovilizados y aclaró que esa medida va a hasta junio de 2021 ¿Ven posibilidades de ampliar más el crédito?

En el caso de Scotiabank, teníamos una posición financiera muy holgada y por nuestro modelo de negocios que es muy apalancado en nuestra red de sucursales con presencia en todo el país somos un actor relevante dentro del sistema financiero en el mercado de moneda nacional. Nuestra cartera tiene una mayor denominación en pesos que nuestros colegas. A las empresas que no calificaron para el programa, porque tienen créditos mayores o son empresas más grandes, los estamos viendo caso a caso. Hoy la demanda no va tanto en términos de aumentar créditos, las empresas se están comportando de manera muy prudente, muchos planes de inversión que había se han suspendido hasta tener un panorama más claro. Estamos viendo que las empresas quieren recomponer su capital de trabajo y están pidiendo refinanciaciones.

Porque hubo alguna crítica desde el gobierno de que el crédito no estaba fluyendo.

Leí la postura de la ministra (de Economía, Azucena Arbeleche) y del presidente del Banco Central (Diego Labat), nosotros debemos actuar con responsabilidad para llevar esa asistencia financiera a quienes de cara a futuro y en base a los fundamentos de su negocio, puedan demostrar capacidad de repago. Y como decía, hoy vemos un tema de retracción de demanda. En nuestro caso no es tan así, porque por modelo de negocios estamos muy parados en las pymes y en los pesos.

En Pronto!, ¿también ven una menor demanda de crédito?

No hemos notado una baja agresiva de las solicitudes de crédito, si lo que vemos en general es que los perfiles que requieren crédito son quizás más riesgosos. Los mejores perfiles están adoptando una actitud de mayor cautela en cuanto a su propensión a consumir y perfiles que tenemos identificados en función de programas y algoritmos sí tienen una mayor propensión a endeudarse. Ahora, los portafolios de clientes que atienden las compañías financieras son fuertemente afectados por esta crisis. Hay 150.000 personas solicitando seguro de desempleo y muchos de estos son clientes nuestros en las compañías de financiamiento al consumo. De cualquier manera, la situación no es diferente a la de los bancos dado que las empresas más relevantes están asociadas a bancos, tienen una muy buena posición de capitalización, tienen buen acceso a financiamiento, con lo cual no tienen problemas desde el punto de vista solvencia y liquidez, pero sí van a tener un impacto fuerte en el deterior de la calidad de sus portafolios y en el aumento de la morosidad.

¿El riesgo se analiza de otra forma o incluso se llega a como decía el country head de Santander, Gustavo Trelles, a que quizás hoy se le dice que sí a un crédito que hace un año se decía que no?

Actuamos con mucha responsabilidad. Hemos ajustado nuestras políticas crediticias y obviamente hay sectores a los que los deja mejor parados y a otros peor parados. En aquellos sectores que los deja mejor parados, hay una mayor proactividad en términos de la oferta crediticia y en otros sectores que van a ser fuertemente golpeados, los vamos a mirar con más cuidado. Todos los análisis crediticios que como industria en general hacemos, tiene un fuerte componente en el balance que las empresas nos presentan pero eso es un poco mirar con el espejo retrovisor. Entonces hoy también hay un esfuerzo importante en nuestros equipos de análisis crediticios en tratar de entender cuál es la situación de cada una en particular. Está la disponibilidad de los pesos en nuestro caso. Una parte importante de nuestro portafolio, que son las pymes que son muy sensibles al ciclo, el 50% es agro. El agro es un sector que en principio sale fortalecido de esta situación, porque el precio de los commodities está sostenido, porque China de a poco está saliendo, porque hubo una importante devaluación que licua los costos. Ahí la oferta crediticia está. Hay sectores que han sido muy fuertemente golpeados: empresas que realizan espectáculos públicos, hoteles, restaurantes que hay que mirar con más cuidado.

Teletrabajo, puestos asegurados y canastas

Con la llegada del coronavirus, “llevamos a parte del banco a trabajar desde casa, aseguramos las fuentes laborales en un momento de incertidumbre y ampliamos nuestro programa de responsabilidad social empresarial”, señaló el CEO de Scotiabank Uruguay, Horacio Correge. “La iniciativa más visible es de la de Unidos para Ayudar que lidera la esposa del presidente de la República, Lorena Ponce de León. Se acercaron 100.000 canastas a personas en situación de vulnerabilidad y el objetivo es duplicar ese número, para lo que nos unimos con nuestros socios estratégicos como el aeropuerto de Carrasco, Tienda Inglesa y más de 20 empresas de primera línea. Todos entendimos que había que poner el hombro”, afirmó.

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