A nivel de Presidencia buscan reapertura; firma con pasivo de US$ 16 millones

Chery se va y el gobierno realiza gestión a alto nivel

Representantes de la ensambladora de vehículos Chery comunicaron ayer en la Dirección Nacional del Trabajo (Dinatra) la decisión tomada por la casa matriz en China de retirarse de Uruguay. El gobierno, al más alto nivel, busca alternativas para evitar la salida.

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La ensambladora china Chery anunció al gobierno que se retira, aunque no piensa desmontar fábrica.

Otras empresas del sector también enfrentan dificultades (ver aparte).

Los últimos meses de Chery en Uruguay fueron complejos y la posibilidad del retiro del país crecía día a día. Algunos empresarios del sector incluso ya manejaban la posibilidad como un hecho, aunque faltaba quien comunicara oficialmente la medida. Y eso ocurrió ayer de mañana en una reunión entre representantes del Ministerio de Trabajo, de la empresa y dirigentes de la Unión Nacional de Trabajadores Metalúrgicos y Ramas Afines (Untmra). En ese encuentro, los representantes de Chery transmitieron la decisión de la casa matriz de la automotriz de dejar Uruguay.

"Fue un baldazo de agua fría hoy (por ayer) a las nueve de la mañana", dijo a El País el director nacional de Trabajo, Juan Castillo, que participó del cónclave. En el encuentro, los empresarios mostraron como elemento de peso para la toma de la decisión, la situación regional. "La argumentación pasó por la devaluación del real, la consiguiente pérdida de competitividad en el mercado brasileño, las restricciones cambiarias argentinas, las restricciones a las importaciones de Argentina y retrasos en la concreción de acuerdos alternativos con Venezuela", enumeró Castillo.

Esas complicaciones llevaron a una merma de la producción en la a empresa y el 19 de septiembre decidió enviar a sus trabajadores al seguro de paro.

"Se estaban haciendo seguros de paro complementarios y especiales, pero comenzaron a generar números rojos en la empresa. Entonces, decidieron cerrar. Un proceso de cierre ordenado, de pagar todo a los trabajadores y a las empresas tercerizadas", informó Castillo. Por el momento, la empresa no prevé desmontar la planta ubicada en Paso Carrasco. Los representantes de Chery indicaron que el costo por mantener la fábrica abierta y sin producir era de US$ 600.000 al mes. Y que actualmente el pasivo acumulado de la compañía ascendía a US$ 16 millones.

Ante la comunicación oficial, el MTSS apostó a un cambio de postura de los empresarios. El director de Trabajo pidió a los representantes de Chery 48 horas para tratar de elaborar una propuesta con el propósito de que cambiaran la postura. "Si bien no para poder ya evitar el cierre transitorio de la empresa; al menos para buscar una pronta reapertura en mejores condiciones", dijo Castillo.

Pero, los representantes de la automotriz china transmitieron que ellos no tenían potestades para aceptar ese plazo, ya que la concreción del alejamiento de Uruguay había sido una decisión tomada por la casa matriz. "Cuando les pedí las 48 horas me dijeron que no estaban en condiciones de conceder el plazo, pero al menos lo comunicaban. Y además, si surgía alguna propuesta se encargaban de inmediato de trasladarlo a la casa matriz", expresó el jerarca.

Luego del encuentro, Castillo informó de la situación al ministro de Trabajo, Ernesto Murro y entre ambos prepararon un informe para Presidencia. "Soy consciente que desde el mediodía (la situación de Chery) se maneja a nivel de Presidencia", expresó.

Igualmente, en el MTSS entienden que no será fácil encontrar salidas.

"Es difícil que Argentina varíe en algo su política antes de las elecciones; lo de Brasil es más complejo, porque su situación económica y financiera va a demorar un poco en mejorar. Capaz que la salida más fácil sea por el lado de Venezuela. De repente, al más alto nivel de los gobiernos se puede encontrar una señal. Pero cualquier señal va a demorar tres, cuatro, seis meses", sostuvo Castillo.

Chery ya había amagado dos veces con irse de Uruguay (ver aparte). Para los empresarios chinos ahora, la tercera, puede ser la definitiva.

Luego del encuentro, la dirigencia de la Untmra transmitió la decisión empresarial al Pit-Cnt, según informó a El País el dirigente de ese sindicato, César Acosta. El Secretariado Ejecutivo de la central sindical indicó en un comunicado "su profunda preocupación por la comunicación a autoridades del Ministerio de Trabajo por parte de la dirección de Chery del cierre de la planta y su retiro del país".

Historia compleja.

Las dificultades en la ensambladora de automóviles comenzaron el año pasado. El 19 de septiembre, la mayor cantidad de trabajadores fueron enviados al seguro de paro.

Luego, sobre fin de año se completó la ida al subsidio de todo el personal. En total son 320 empleados directos, entre obreros y administrativos. Los cargos gerenciales también corrieron con la misma suerte. Desde septiembre, la fábrica no produce ningún vehículo de los modelos Tiggo y QQ.

Además se desarmó la zona donde se realizaba el proceso de cataforesis (consistente en pintura por inmersión). Algunos dicen que cuando el desarme de esa parte del proceso productivo se produce, es la señal de lo que vendrá después, como una suerte de principio del fin.

Igualmente, la empresa había realizado el año pasado algunas refacciones en la planta que incluyeron mejoras en los hornos y en las cabinas de pintura, quizás esperando un cambio de escenario que finalmente no sucedió. Los mercados de Brasil y Argentina continuaron reticentes y las ventas de automóviles cayeron, algo que se mantuvo en este año.

Según datos de la Unión de Exportadores (UEU), en el primer cuatrimestre del año las exportaciones totales de automóviles cayeron 28,2% en comparación al mismo período de 2014. Y Argentina y Brasil dejaron de ser principales importadores de vehículos uruguayos entre enero y abril de este año.

Chery llegó al país en 2007 para comenzar a producir su modelo Tiggo en la planta de Oferol. Comenzó produciendo 3.000 vehículos al año, previó alcanzar las 20.000 unidades, pero nunca superó los 7.000 automóviles. En 2008, Chery (asociada con la argentina Socma) realizó exportaciones hacia Argentina. Pero ya desde allí comenzó un camino sinuoso. A fin de 2008, Chery y Oferol enviaron a todo el personal al seguro de paro y paralizó su producción ante un nuevo freno en los negocios con Argentina y Brasil. A mediados del año siguiente, la empresa definió retomar las operaciones ante una nueva apertura de los mercados. Pero, las dificultades siguieron.

¿Será la definitiva?.

La empresa china Chery ya evaluó en otras dos ocasiones salir de Uruguay. El jueves 4 de febrero de 2010, El País informó que la automotriz analizaba trasladar parte de su fabricación a Brasil por la baja productividad de la planta uruguaya. El entonces director de Relaciones Institucionales de Chery, Oscar Ramos señalaba que la planta debería estar "con un promedio de 40 unidades por día, pero apenas estamos llegando a 12". Tras negociaciones, se acordó con la Untmra unos días después, las condiciones que permitirían producir 1.500 unidades por mes. Sin embargo, nunca se llegó a esa cifra.

uEl 20 de julio de 2012, El País volvió a informar que Chery evaluaba cerrar su planta en Uruguay por las trabas comerciales que imponía Argentina (el 60% del mercado para Chery). En ese momento, el 80% del personal estaba en seguro de desempleo y la firma había exportado solo 1.250 autos de los 4.000 que tenía colocados. Finalmente, contactos del gobierno con su par argentino y la apertura del mercado venezolano destrabaron la situación.

Sector dependiente de la región, que no termina de despegar.

Aquejada por la pérdida de competitividad y las oscilaciones constantes de los principales compradores del exterior, Argentina y Brasil, la industria automotriz uruguaya nunca terminó de despegar. Según datos de Uruguay XXI las exportaciones de vehículos cayeron 10% en 2014 en comparación con el año anterior. Las ventas fueron por US$ 230 millones el año pasado, frente a US$ 256 millones de 2013. El año pasado se colocaron 15.588 unidades.

El secretario ejecutivo de la Cámara de Industriales Automotrices del Uruguay (CIAU), Ramón Cattáneo había dicho el lunes a El País que la marca Kia (que se produce en la planta de Nordex) está funcionando, pero bajaron las ventas y las cantidades que se arman. En el caso de Geely (que también se ensambla en esa planta) señaló que "de a poco, se está exportando" e incluso concretó un embarque de 340 autos la semana pasada y prevé otro de 300 mañana.

En tanto, las ventas de Lifan a Brasil —único mercado de exportación— cayeron tras una suba de precio por la devaluación del real. "Seguimos vendiendo a pérdida para no perder mercado. Hay otras marcas que directamente no pueden vender", dijo el gerente general de la empresa, Pablo Revetria a El Observador.

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