José Carlos Diez, economista español, repasa la situación china y sus efectos

"China debe depurar los desequilibrios que generó"

En 1978 Deng Xiaoping sustituye al fallecido Mao Zedong al frente del partido comunista chino. El 90% de los precios eran fijados por el Estado, hoy, tras la transición económica que comenzó Deng, el 90% de los precios se fijan en el mercado", así comienza una columna publicada en el diario El País de Madrid, por el economista español, José Carlos Diez.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Escribió el libro "Hay vida después de la crisis" sobre la situación en España. Foto: Archivo El País

En ella, afirma que el modelo chino "da señales de agotamiento". En la semana que pasó, China devaluó al yuan, algo que tuvo a los países de América Latina en vilo la semana pasada. Sobre esta situación, la caída en los precios de las materias primas y los impactos en la economía de la región, versó el diálogo que Diez mantuvo vía telefónica con El País. Lo que sigue es un resumen de la entrevista.

—Escribió una columna en El País de Madrid titulada "China huye hacia adelante" tras la devaluación del yuan. ¿Por qué cree que hace eso?

—La devaluación no me parece mal. Ellos han tenido una apreciación del tipo de cambio real en los últimos dos o tres años del 30% y ahora mismo se les caen las exportaciones y es lógico que quieran depreciar el tipo de cambio. Lo que me preocupa es que han vuelto a reactivar el crecimiento del crédito, dirigido a sectores que son claramente ineficientes. Si el modelo se ha parado, el comercio mundial no crece y tus salarios en dólares están sobrevalorados y tienes que ir hacia un modelo doméstico y otro tipo de crecimiento económico, volver a insistir en créditos dirigidos a sectores ineficientes lo que va a ser es inflar más la burbuja. Cuando tengan que ajustar el costo será mayor.

—¿Qué es lo que hace esto complicado hacia adelante?

—Al final ellos tienen, al igual que los japoneses, un problema de sobreinversión. O sea una economía muy basada en la inversión —el 50% del PIB chino es inversión— y lo que están haciendo es: de la renta que generan a lo largo del año, no se gastan la mitad y la invierten para generar más renta en el futuro. Parte de esas inversiones no son rentables ni eficaces porque se concentran en sectores que no la van a necesitar, por lo tanto esos sectores no van a pagar y esos créditos van a terminar provocando una crisis bancaria.

—¿Cuáles son esos sectores?

—Sobre todo sectores industriales de empresas públicas, que no son muy eficientes. Por ejemplo, la producción de acero. En el mundo hay una sobreproducción de acero, así que o bajas los salarios y haces que la producción de acero en China sea muy barata o devalúas el tipo de cambio mucho, o no tiene mayor sentido volver a concentrarse en esos sectores. Lo normal es ir abandonando parte de esa capacidad y concentrar capital y empleo en otros sectores que ellos tienen como, por ejemplo, en el sector informático, a Huawei en teléfonos móviles, tienen sectores de alta tecnología. Concentrar el crédito en sectores tradicionales que se sabe que no están funcionando, es lo que creo que es una huida hacia adelante.

—Menciona en la columna que China tiene la capacidad de hacer la corrección sin un rescate ni "frenazo" brusco de la economía, como pasó en España en 2012. Ahora, ¿el gobierno chino hará esa corrección?

—Ellos tienen una tasa de morosidad elevada y su modelo bancario era: "Sé que una parte de los créditos no me la van a devolver, pero como crece mucho el crédito y tengo márgenes de intereses muy altos, con la diferencia pago las pérdidas de los créditos que no cobro". El problema es que ese modelo ha parado, porque la demanda natural de crédito se ha parado, porque la inversión se ha parado. Entonces, forzar un aumento de la demanda de crédito contra lo que está pasando en la microeconomía me parece muy peligroso. En América Latina hay bastante experiencia de "huida hacia adelante" en crisis bancarias. Lo único que tienen que hacer es dejar de comprar deuda pública de Estados Unidos durante un año, año y medio y sanear su sistema bancario, reestructurar las empresas y meter criterios de estabilidad financiera prudentes. El principal criterio de prudencia, que hemos aprendido después de siglos de crisis bancarias, es que no le das crédito a alguien que no te lo va a devolver.

—¿Y qué va a hacer China?

—Han anunciado un plan de estímulos de otros US$ 150.000 millones de infraestructura y han dicho que lo van a financiar con masa monetaria, van a monetizar déficit directamente, un poco lo que hace Argentina. Van a tomar medidas de estímulo de reactivación del crédito y están tomando medidas de devaluación para reactivar las exportaciones. Son los tres planes de estímulo, que no me parece mal, lo que me preocupa sobre todo es que se concentren en un modelo que ellos mismos han reconocido en el plan quinquenal del último Congreso (en 2010) que había problemas. Pero, al final de todo, es político y esto que planteo supone un proceso de ajuste, que va a frenar la creación de empleo en muchos sectores y mucha gente que viene del campo a la ciudad no va a encontrar trabajo y el desempleo y la pobreza en China aumentarían y eso es algo que no ha pasado en los últimos 30 años. Entiendo que no haya ningún político que lo quiera asumir, pero en algún momento los chinos tienen que aceptar que la economía es cíclica. Los desequilibrios que han ido generando durante la fase de expansión, hay que depurarlos.

—¿Dónde desemboca todo?

—El problema que tienen todos es que el comercio mundial se ha parado. Han salido datos de la India donde las exportaciones han caído 10% interanual en julio, eso es más que lo que han caído en China. El problema del modelo chino es que tenía una excesiva dependencia de las exportaciones, en un mundo donde el comercio no solo ha dejado de crecer, si no que cae. No es un problema chino, es un problema del resto.

—Entonces, ¿qué cabe esperar para el precio de las materias primas, que ya han bajado?

—Los commodities están reflejando esto. Ahora estamos viendo que es peor de lo esperado. Por la parte de fundamentos macro, los commodities ya han reaccionado, ahora me preocupa la parte financiera. El precio del índice de commodities ha pasado a tener una correlación con el índice Standard & Poors estadounidense de un 0,20-0,30 hace 10 años a un 0,80-0,90. Por tanto, el componente financiero del precio de las commodities es cada vez mayor. Si esto de China contagia a problemas financieros y eso fuerza a muchos agentes a reducir posiciones en commodities, podemos ver precios más bajos todavía.

—En este contexto, ¿cómo ve a América Latina?

—Complicada. Hubo un superciclo de materias primas, que les han puesto todo el viento de cola. Fuerte subida de precios de commodities, dólar débil, tasas de interés en mínimos históricos, baja inflación, todo ha estado favorable para el crecimiento de América Latina. Es verdad que se han hecho muchas cosas buenas en los últimos 15 años: se ha bajado la deuda externa, se ha reducido el pecado original (la mayor parte de las emisiones se hicieron en moneda local), han desarrollado sistemas financieros, hemos visto una mejor gestión bancaria. Creo que la situación no tiene nada que ver ni con la crisis de 1982 ni con la de 1998. Pero, ahora todo el viento viene en contra.

—¿Qué pueden hacer los gobiernos de la región?

—No creo que haya que hacer políticas fiscales contractivas, pero si haces políticas fiscales expansivas lo que vas a hacer es provocar más déficit exterior, más fuga de capitales y más depreciación del tipo de cambio. El problema de fondo, que ahora se va a empezar a ver, es que durante todo el boom de los commodities, has tenido un tipo de cambio sobrevalorado y eso durante tanto tiempo, ha tenido un impacto muy importante en el sector industrial. Llega el momento de hacer gestiones de política económica prudentes y hacer políticas de oferta. Apostar por el sector industrial para diversificar las exportaciones. Ello lleva mucho tiempo. En Uruguay, ha habido un ciclo fantástico, muy largo, pero evidentemente también con excesos. Habrá que depurar el tema de la construcción, los salarios tendrán que ajustarse luego de un período de fuerte subida en términos internacionales, sobre un tipo de cambio más razonable y Uruguay deberá apostar por otros sectores. Si hay algún momento para hacer política industrial, es éste.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)