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Comercio, industria y construcción en caída: su rol en el empleo y qué esperan los empresarios

Los registros trimestrales negativos de la industria, el comercio y la construcción (que se suman a datos previos también de caída) tienen impacto en el mercado de trabajo, al ser intensivos en mano de obra. En uno de los sectores se prevé una mejora a corto plazo, en otros dos no.

Edificio en construcción. Foto: Archivo El País.
La industria y el comercio no avizoran mejoras; la construcción sí con UPM2. Foto: Archivo El País.

Como un síntoma claro de lo que ocurre con la economía uruguaya, si se mira a la interna del dato del Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre conocido esta semana -creció 0,3% frente al trimestre previo y 0,1% interanual- puede verse que los sectores en contracción son los que emplean más mano de obra: industria, comercio y construcción.

Ante eso, resultan comprensibles los problemas que muestra el mercado de trabajo, con la pérdida de unos 45.000 puestos desde 2014 y un descenso en la demanda laboral (ver aparte). Según informaron desde las gremiales sectoriales, hoy día la industria emplea unas 150.000 personas, la construcción unas 44.000 y el comercio (contabilizando hotelería y gastronomía) arriba de un millón.

En el segundo trimestre, la producción agregada de la industria manufacturera cayó 1,9% interanual, la construcción se retrajo 4,7% y el comercio registró una contracción de 2,6%. Los tres ya acumulaban registros a la baja en al menos dos trimestres previos, por lo que se encuentran en recesión.

De hecho, según un gráfico que difundió la gremial de la construcción, el sector mostró contracción en 17 de los últimos 18 trimestres, y desde el primer trimestre de 2013 no muestra un crecimiento de volumen considerable.

En el caso del comercio, acumula cuatro períodos en baja y el presidente de la gremial sectorial, Julio César Lestido, dijo a El País que la retracción se explica por el menor consumo de los hogares, asociado al estancamiento económico, los problemas en la región y “las subas abruptas que tuvo el dólar”.

Dentro del comercio uno de los sectores más golpeados es el turismo. Hoy la actividad brinda unos 55.000 empleos directos, registro que “en temporada sube un poco”, pero se choca con perspectivas que no son buenas de cara al verano, en especial por el encarecimiento de Uruguay como destino para los argentinos, señaló el presidente de la Cámara de Turismo, Juan Martínez. Agregó que aumentaron un 40% los envíos al seguro de paro en el último tiempo, vinculado a “meses complicados” en la hotelería.

Al tiempo que la industria “está con problemas desde 2014”, en línea con el descenso del empleo, señaló a El País el director de Estudios Económicos de la Cámara de Industrias (CIU), Sebastián Pérez. Consultado sobre los motivos, mencionó “en primer lugar” al “deterioro del tipo de cambio real”, que determinó “un encarecimiento de Uruguay en términos relativos con la región y el mundo”.

En agregado a eso, sostuvo que las empresas tuvieron “un incremento de los costos internos, como en energía” y también se negociaron “aumentos de salarios por encima de lo que las industrias estaban en condiciones de pagar”. El combo de factores mencionados junto “a una situación regional que empeoró y tira para atrás” al sector, dejó a la industria “con la rentabilidad afectada”, repasó.

A nivel de la construcción, la actividad se mantiene estabilizada desde hace unos dos años, en niveles similares a los de 2008. Sin embargo, se espera que 2020 sea el año “de recuperación de la actividad y la ocupación”, según declaró hace unas semanas a El País el presidente de la gremial sectorial, Diego O’Neill.

Perspectivas. 

“Con el arranque de UPM 2, las obras a pleno del ferrocarril central, cuatro proyectos de PPP (participación público-privada) ejecutándose, más la terminal de celulosa en el puerto y el viaducto” se reimpulsará la actividad de la construcción, repasó O’Neill. Con ese repunte, se llegarían a unos 50.000 obreros empleados, aún lejos del pico de 70.000 trabajadores alcanzado en 2012.

En línea con esas previsiones evolucionaron en el último bimestre (agosto-septiembre) las expectativas empresariales del sector, según una encuesta difundida ayer por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (Ceeic). Solo un 11% evalúa como buena la realidad del sector, pero 44% cree que habrá una expansión a futuro. Hay otro 44% que piensa que la actividad se mantendrá igual y un 11% que empeorará.

El balance de respuestas -obtenido de restar los porcentajes de respuestas positivas y negativas- se ubicó en 33% para las expectativas sectoriales, contra un 18% registrado en el bimestre previo, mostrando “una mejora generalizada en las expectativas”, según el informe del Ceeic.

A nivel del núcleo industrial, la CIU proyecta una caída de la producción de 3% este año. “Los problemas están derramados en casi todos los sectores, no hay algunos mejores sino que todos tienen desafíos en materia de rentabilidad”, dijo Pérez.

El director de Estudios Económicos de la CIU señaló que a mediano plazo “para algunas ramas industriales la inversión de UPM 2 puede ser positiva, principalmente las que son proveedores de la construcción, pero para el resto no visualizamos un cambio relevante”.

Por su parte, Lestido expresó que “lamentablemente no vislumbramos un cambio, no hay nada que nos indique que (la actividad) pueda mejorar de aquí a fin de año”.

Martínez de la Cámara del Turismo dijo que esperan una respuesta del gobierno al planteo de medidas extras para atraer visitantes de cara a la próxima temporada.

La contracara: los sectores en expansión
Agricultura
Agricultura. Foto: Reuters

Foto: Reuters. 

Las actividades de agricultura, ganadería, caza y silvicultura crecieron 0,9% interanual en el segundo trimestre del año, aunque en el trimestre previo habían caído 0,5%. Más hacia atrás, mostraron un fuerte aumento de la producción en 2018, y en 2017 estuvieron en recesión con todos registros trimestrales en negativo.

Energía y gas
Energía y gas. Foto: AFP

Foto: AFP

El suministro de electricidad, gas y agua tuvo un aumento de 3,5% en el segundo trimestre de 2019, y una expansión en el trimestre previo de 12,5%. El último dato negativo (-3,7%) es del segundo trimestre del año pasado. De todas formas, es un sector volátil por los efectos del clima en la producción.

Comunicación 
Celular. Foto: Getty Images/iStockphoto

Foto: Getty Images 

La categoría transporte, almacenamiento y comunicaciones ha venido impulsando el PIB en los últimos años, especialmente por la incidencia de la transmisión de datos. En el segundo trimestre mostró una expansión de 5,5% y en el trimestre previo de 5,1%. Al menos desde 2006 crece siempre en términos interanuales.

La demanda laboral cayó 15% en lo que va del año

Entre enero y agosto de 2019 hubo un descenso de la demanda laboral de 14,8% respecto del mismo período del año previo. Así lo reflejó el Monitor del Mercado Laboral que elabora la consultora Advice, que mostró un agosto una caída de 14,9% en las solicitudes de empleo. En relación al mes previo, el indicador aumentó 1,2%.

El informe de Advice destacó que “tanto los indicadores globales como los particulares (por áreas de actividad y categorías de cargos) evidencian variaciones cada vez más moderadas, indicando que la demanda laboral tiende a estabilizarse”.

La consultora resaltó que las solicitudes de trabajo llevan 22 meses consecutivos en baja, aunque “el ritmo actual de descenso es moderado respecto a la segunda mitad de 2018”.

El área comercial y ventas es la única con mayor demanda (1%) interanual, con caídas en el resto: administración y finanzas (-4,5%), industria (-20,6%) y turismo (-27,8%). Los cargos dependientes son los que más disminuyen (-15,8%), seguido por los mandos medios (-6,6%), los técnicos (-6,2%) y profesionales (-5%).

Sebastián Pérez de la Cámara de Industrias indicó que el sector perdió unos 22.000 empleos en los últimos cinco años, “una tendencia que se mantendrá en 2019”. Acerca del proceso de destrucción de empleo, dijo que en la industria hubo “incentivos” indirectos a la inversión en tecnología. “Era un proceso esperable, pero quizás ocurrió que se incentivó aún más porque el atraso cambiario abarató la importación de maquinaria, más de lo deseable. Mientras se encareció la mano de obra, entonces la tasa de retorno de hacer un cambio tecnológico pasó a ser más alta y sobrerreacionó la industria destruyendo más (empleos) de los que hubiese destruido” en condiciones normales, afirmó.

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