ASTORI LO TIENE CLARO

Competitividad y déficit fiscal bajo la lupa tras año complejo

Tipo de cambio real en el menor nivel promedio en 18 años “preocupa”.

En 2016, el puerto de Montevideo movilizó 880.000 contenedores. Foto: A. Colmegna
Puerto de Montevideo. Foto: Ariel Colmegna

En el promedio de 2017, la competitividad de los productos uruguayos empeoró frente al año previo y estuvo en su menor nivel en al menos 18 años. Por otro lado, el déficit fiscal mejoró al reducirse de 3,9% del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre de 2016 a 3,5% del PIB en 2017, aunque por encima de la meta del gobierno (que era de un déficit de 3,3% del PIB).

Actualmente el déficit fiscal es el principal desafío macroeconómico para el gobierno, dijeron a El País fuentes del mismo. A su vez, la competitividad gana terreno como reto y "preocupa".

El sector agropecuario se moviliza por problemas de competitividad y el Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló en un documento divulgado ayer que "la apreciación real (del peso) en relación con el resto del mundo combinada con los débiles precios de los principales productos de exportación (como carne vacuna, arroz y soja) en el mercado mundial, ha debilitado la competitividad de las exportaciones de la mayoría de los productos manufactureros y agrícolas (incluso pese a que la performance exportadora muestra una imagen mixta, en particular debido a las fuertes cosechas en 2017)".

Enero no ayudó. El dólar bajó 1,37% pese a las históricas compras del Banco Central (BCU), y se prevé una inflación alta por el alza de alimentos y tarifas, lo que erosionará la competitividad.

"Aún cuando esperamos un tipo de cambio nominal al alza, el tipo de cambio real (TCR) —que mide la competitividad de los productos uruguayos frente a sus socios comerciales— va a seguir siendo muy bajo", dijo a El País el socio de la consultora Deloitte, Pablo Rosselli. "Eso impacta en el sector exportador que tiene problemas de rentabilidad", agregó.

El FMI afirmó en el informe de revisión anual de la economía uruguaya por el artículo 4° —corresponde a cada país miembro y fue divulgado ayer— que "la pérdida de competitividad en la industria y la agricultura plantea un desafío de política a más largo plazo. Si bien el personal técnico evalúa que la posición externa sea más sólida que la coherente con los fundamentos y los marcos de política deseables, las perspectivas podrían cambiar y podrían surgir nuevas presiones de apreciación (del peso uruguayo) con la inversión extranjera esperada en una nueva planta de celulosa".

De hecho, los técnicos del organismo estimaron que el TCR tiene una sobrevaluación (es decir, hay un "atraso cambiario") del orden del 11%.

En el promedio de 2017, el TCR cayó 3,6% frente a 2016 (año en el que había bajado 3,68% en promedio). Además, está en el menor nivel desde el año 2000 al menos.

A su vez, en los dos últimos meses del año frente al mes previo, la competitividad externa de productos uruguayos medidos en dólares, bajó. En noviembre cayó 0,88% frente a octubre y en diciembre 0,35% frente a noviembre, según los datos divulgados ayer por el BCU. La caída del TCR del mes se debe principalmente a una pérdida de competitividad respecto a los socios comerciales extrarregionales, frente a los cuales la caída fue de -0,52% mientras que frente a los socios regionales la pérdida fue menos significativa (-0,22%).

Al comparar el TCR de diciembre frente a igual mes de 2016, la competitividad aumentó por cuarto mes consecutivo, un 1,58% esta vez. Aunque en el resto del año mostró caídas más significativas.

Los integrantes del gobierno con los que se reunieron (el ministro de Economía, Danilo Astori y el presidente del BCU, Mario Bergara, entre otros) los técnicos del FMI, "coincidieron en que la erosión de la competitividad en algunas partes del sector exportador era motivo de preocupación", expresó el reporte.

El Fondo advirtió que "después que Uruguay logró diversificar sus productos y destinos de exportación durante la última década y media, lo que ha disminuido enormemente su vulnerabilidad a los shocks recurrentes en los países vecinos, una pérdida prolongada de competitividad pondría estas ganancias en riesgo".

Fiscal y TCR.

Los dos desafíos están relacionados entre sí. "Para obtener un TCR más alto sin comprometer la inflación, es clave lo que el gobierno haga en materia fiscal y salarial en 2018", si bien ello "no va a tener efecto inmediato", explicó Rosselli.

A su juicio, las pautas del gobierno para la ronda 2018 deben ir por "mantener el salario real", es decir que los ajustes sean solamente por inflación. En la Rendición de Cuentas el gobierno "debería mandatar que no hay posibilidades de aumento del gasto y enviar un pedido de ahorro" a las dependencias estatales, indicó el economista.

En 2017 el déficit fiscal se redujo, pero menos de lo previsto.

El año previo el rojo de las cuentas públicas había alcanzado al 3,9% del PIB, el déficit más alto en 27 años. En 2017 bajó a 3,5% del Producto (US$ 2.025 millones), según comunicó ayer el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El déficit primario (antes del pago de deuda) fue de 0,2% del PIB (US$ 116 millones), cuando en 2016 había sido 0,5% del Producto.

La meta del gobierno era terminar con un déficit de 3,3% del PIB en 2017, para llevarlo luego a 2,9% a fin de 2018 y a 2,5% al cierre de 2019.

Esa también era la estimación del FMI. El directorio del organismo evaluó el pasado lunes 22 de enero, el informe de sus técnicos al respecto. "En el corto plazo, los directores generalmente estuvieron de acuerdo en que los ingresos inesperados deberían ahorrarse si es posible. Si bien algunos directores señalaron que las ganancias de recaudación imprevistas también podrían destinarse a la inversión pública, varios otros directores recomendaron aprovechar la oportunidad de alcanzar el objetivo de déficit fiscal del 2,5% del PIB ya en 2018", expresó un comunicado divulgado ayer.

En el informe, los técnicos recordaron que "históricamente, los años de elecciones —como 2019— han registrado un mayor gasto y déficit, lo que sugiere que podría ser un desafío contar con un mayor ajuste en 2019 para alcanzar el objetivo" fiscal.

En el gobierno, le dijeron a los funcionarios del FMI que "el proceso de consolidación fiscal está en marcha y los resultados se dirigen hacia el objetivo de las autoridades para 2019".

La baja del déficit en 2017 se explicó porque los ingresos del sector público aumentaron en 0,6 punto del PIB —gracias al ajuste fiscal— hasta 30% del PIB, mientras que el gasto subió 0,1 punto hasta 30,1% del Producto. "Las pasividades fueron el rubro que más aumentó en 2017", indicó el MEF. Es que su gastó subió en 0,5% del PIB (US$ 289 millones). A la actual administración le llevó tres años llegar al déficit que le dejó el gobierno de José Mujica (que lo llevó de 1,7% del PIB en 2009 a 3,5% en 2014).

La primera señal positiva en 2018 para la actividad.

El Índice Líder de Ceres —indicador que proyecta la evolución de la actividad económica con dos meses de anticipación— aumentó 0,4% en el mes de noviembre y constituye "la primera señal positiva para la actividad económica del primer trimestre del año 2018", afirmó el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) en un comunicado. "El Índice de Difusión, el cual se calcula considerando qué proporción de las variables que integran el ILC evolucionaron favorablemente en el mes"; en noviembre "se ubicó en 77%" (mayoría de variables se comportaron de forma expansiva), agregó. Ceres recordó que las subas del ILC en agosto, septiembre y octubre, anticipan una expansión económica en el 4° trimestre (los datos estarán en marzo).

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