ENTREVISTA

La “complementariedad entre refinerías” de la región y otros planes a futuro de Ancap

El presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic, habló de los planes para ALUR, el portland y otras líneas de negocios de la empresa.

Alejandro Stipanicic, presidente de Ancap. Foto: Leonardo Mainé
Alejandro Stipanicic, presidente de Ancap. Foto: Leonardo Mainé

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Mientras Ancap se prepara para desde 2021 jugar un nuevo rol al cambiar la forma de fijación del precio de los combustibles, su presidente observa que “por primera vez en la historia se formó en la región un sistema de refinadores independientes”, lo que permite apostar “a una complementación de refinerías” en el futuro.

En ese escenario, la planta de La Teja “puede tener un encaje fantástico porque es chica, versátil y tiene muchos procesos”. En diálogo con El País repasó este y otros planes para su gestión. Como definir qué hacer con el negocio deficitario del portland con “una amenaza concreta” -la planta en Treinta y Tres de la cementera Cielo Azul, que quedará operativa a mitad de 2021-, y analizar distintas alternativas para mejorar la eficiencia de la subsidiaria Alcoholes del Uruguay (ALUR). Esto en un marco complejo a nivel financiero, ya que la menor demanda producto de la pandemia y la devaluación, entre otros aspectos, lo hacen proyectar una pérdida de “varias decenas de millones de dólares” para este año. A continuación, un resumen de la entrevista:

-¿Qué tanto bajaron las ventas este año y cuánto afecta eso a las finanzas de Ancap?

-Las ventas hoy se han prácticamente normalizado, en junio en el gasoil estamos un poco mejor que el año pasado. Igual las ventas se van a ver afectadas en el año, puede que estemos cerca de un 10% menos. Y eso va a afectar la economía por pérdida de volumen, también hay una pérdida de ingresos por el aumento del Imesi y los fletes. Los costos de los embarques ahora están un poco más bajo y eso puede dar un respiro, pero todavía estamos pensando que en fin de año vamos a cerrar con varias decenas de millones de dólares de pérdidas.

-¿Es una presión para llegar con esos resultados a 2021, cuando cambiarán las reglas en materia de fijación de tarifas?

-Sí, sin dudas. Presiona mucho y lleva a considerar que en ese cambio de sistema tenemos que generar una transición, que reconozca esta situación tan anormal que vivió Ancap.

-Una disposición de la ley de urgencia fomenta abrir parte del paquete accionario de las SA del Estado. ¿Alguna del grupo Ancap podría hacerlo?

-Dice que se promoverá si están las condiciones. Primero tenemos que ver si hay condiciones para una apertura a un mercado de capitales en Uruguay, creo que hoy todavía no. Tiene sentido abrir una empresa, hacer una oferta inicial pública de acciones, cuando tenés muchos inversores dispuestos a comercializar esas acciones, si no hay ese mercado secundario no tiene mucho sentido. No está en nuestro plan abrir el capital accionario todavía, pero sí soy muy fuerte impulsor de que Ancap y las empresas del grupo adhieran al régimen de oferta pública, me gusta la presión que le pone a una empresa para tener un formato rígido de reporte sobre un montón de acciones y resultados. Proyectar eso para adelante, es un buen ejercicio y genera buenas prácticas dentro de Ancap.

-En el Parlamento el ministro de Industria dijo que quería a Ancap como un jugador regional. ¿Qué hace falta para eso?

-Hemos visto que nunca en la historia de Ancap la empresa estuvo tan acompañada en la región como ahora. En el mundo del petróleo hay distintos tipos de jugadores, están las grandes compañías globales, las que solo se dedican a la refinación, otras solo al retail (estaciones de servicios), y otras integradas o semi-integradas (en estas líneas de negocios). Pero en la región, en Argentina y Brasil, lo que había eran grandes jugadores mundiales que tenían sus mejores prácticas en instalaciones. En Argentina, la refinería de Shell en Dock Sud o la de Exxon en Campana eran parte de una red mundial de refinerías, tenían en todo el mundo e inventaron las prácticas de refinería, el mantenimiento, la predicción, la planificación. Eran una red que tenía un grandísimo conocimiento. Hoy en día en Argentina las refinerías que hay son de refinadores independientes, que tienen una refinería o dos, es lo mismo que la refinería de La Teja. Entonces, por primera vez en la historia se configuró en la región un sistema de refinadores independientes, que necesitan apoyarse entre sí, hacer economía de escala, cooperación técnica. Pero además si vos mirás para 30 años adelante (hay que pensar) cuál va a ser el futuro de la refinación en el mundo: me niego a acompañar a los que dicen que va a desaparecer el petróleo, pero es posible que las refinerías no produzcan para motores de combustión para movilidad, que deban hacer alguna especialidad para la industria petroquímica. Ahí una refinería como La Teja puede tener un encaje fantástico porque es chica, es una refinería muy versátil, que tiene muchos procesos, como que puede armar varios puzzles a la vez, y eso en un sistema de refinerías independientes es un activo.

Alejandro Stipanicic, presidente de Ancap. Foto: Leonardo Mainé
Alejandro Stipanicic, presidente de Ancap. Foto: Leonardo Mainé

-¿La idea es buscar una complementariedad en la región?

-Sí, una complementariedad entre refinerías pensando en el futuro. Eso es lo que vamos a tener que empezar a construir.

-Para el negocio del portland, que arrastra pérdidas hace años, ¿qué planes tiene y cómo piensa encarar la negociación con el sindicato?

-El objetivo de Ancap en 2016 era llevar el negocio a resultado neto cero, y no se logró. No hubo cambios estructurales y eso muestra la complejidad que tiene el negocio. El tema es que en 2016, no estaba la planta de Cielo Azul, algo que parecía una amenaza se concretó. Y la presencia de Cielo Azul el año que viene en Uruguay significa que con la capacidad ociosa que ya existe en el país, va a haber más capacidad de producción, y cuando hay exceso de oferta el precio cae, la oferta inunda el mercado y el jugador más comprometido o más débil de la cadena es el que más pierde. Esa es la situación que tenemos hoy en la industria del portland. Creo que eso se puede revertir, que la sociedad va a tomar la discusión y se va a analizar en conjunto. Ese es el primer paso que dimos el viernes (en referencia al 17/7) con el sindicato de Ancap, con el que me siento cómodo en el diálogo aunque podemos defender posiciones diferentes y estar en lados diferentes en algunas cosas. Le hicimos una presentación al sindicato sobre el estado de los estudios que veníamos haciendo, le pedí a un grupo de profesionales de Ancap que solamente se enfocaran en eso, que piensen y analicen, que hagan escenarios, consulten con analistas u otras empresas. Es un proceso que nos va a llevar todo este año, en el cual vamos a analizar ideas y descartar otras, en donde invitamos al sindicato para junto con nuestros técnicos analizar todas las alternativas posibles, poner los números y después tener un menú de opciones para que haya una decisión política de la autoridad que corresponda. Pero el diferencial es que hace cuatro años podíamos esperar, pero ahora esas amenazas se concretaron, se acabó, se tiene que dar el cambio, tenemos que actuar y ser responsables.

La marca y su desprestigio

Stipanicic dijo que Ancap “como marca” debe desarrollar inversiones en el área de marketing y otras con foco en la responsabilidad social, “siempre que prestigien” a la empresa y sean positivas en términos de “costo-beneficio”. En ese marco, comentó: “Todo lo que pasó con la comisión investigadora en el pasado desprestigió la marca. Yo lo sufrí personalmente, a veces me daba vergüenza en un evento social que alguien me preguntara dónde trabajaba. Eso solo lo recomponés con acciones que te prestigien de nuevo”.

Nuevo posible destino para planta de Bella Unión
Alur en Bella Unión. Foto: Fernando Ponzetto.

El presidente de Ancap cree que se cumplió lo dispuesto en el acuerdo multipartidario que en 2007 impulsó la producción de biocombustibles nacionales -hay un porcentaje obligatorio de mezcla de etanol en las naftas y biodiesel en el gasoil-, que el negocio “está maduro en Uruguay y llegó la hora de apretar las clavijas”. Esto implica que “se va a tener que decidir cuánto se está dispuesto a pagar de más respecto de la gasolina (sustituto) por el etanol o biodiesel que se produce”. Detrás de esa decisión está Alcoholes del Uruguay (ALUR), subsidiaria de Ancap que produce biocombustibles.

“El etanol de (la planta de ALUR) Paysandú sale US$ 1.000 o US$ 900 el metro cúbico, el etanol de Bella Unión sale US$ 2.100, lo que nos da un promedio ponderado de US$ 1.400 el metro cúbico. Eso debe compararse con US$ 700 del etanol de Brasil, y US$ 400 de la gasolina que es el sustituto”, explicó Stipanicic. La discusión de cuánto sobreprecio se está dispuesto a pagar por tener producción nacional “está implícita” en la ley de urgencia, que estableció que en 180 días el gobierno deberá elevar una propuesta de reforma del mercado de combustibles.

“Nosotros en Ancap tenemos la responsabilidad de que si ALUR produce etanol lo tiene que hacer de la forma más eficiente posible”, planteó el jerarca. Separó estos aspectos de gestión de otra decisión, que dijo corresponde al Estado en su conjunto, que es cómo impulsar el desarrollo social, industrial y económico “del vértice noroeste del país”. El “primer paso” en la búsqueda de más eficiencia es pedirles más a los productores, ya que “un 32% está por debajo de niveles admisibles de rentabilidad”, para luego en el plano industrial “bajar los costos de la molienda de caña y mejorar los costos de producción”. En lo comercial se tiene que “ver cuál es el mejor mix etanol-azúcar que maximice el retorno para ALUR, que baje el costo para Ancap y por lo tanto impacte menos en el precio de los combustibles”.

En ese proceso de cambios “hay un montón de alternativas”, dijo Stipanicic, desde exportar azúcar a “complementar nuestra producción con azúcar importado”. También concretar una reforma que se comenzó en 2016 y quedó trunca: “que la producción de caña de azúcar sea destinada no a un alcohol carburante sino a un alcohol para la industria química; como se requieren volúmenes muy pequeños (en comparación a la producción para combustibles) quizás la planta de Bella Unión sea ideal para encajar ahí”.

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