INFORME

Confianza del consumidor en el nivel más alto desde la pandemia del COVID-19

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) del mes de enero, con 47,6 puntos, arroja el puntaje más alto desde el shock COVID-19 del pasado marzo.

Gente comprando ropa en una tienda en Uruguay. Foto: Fernando Ponzetto
Gente comprando ropa en una tienda en Uruguay. Foto: Fernando Ponzetto

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) del mes de enero, con 47,6 puntos, arroja el puntaje más alto desde el shock COVID-19 del pasado marzo. Este índice elaborado por la Universidad Católica del Uruguay (UCU) y Equipos Consultores, muestra un aumento de 0,3 puntos. Sin embargo, continúa por onceavo mes consecutivo en el nivel de moderado pesimismo.

En cuanto a los subíndices, en oposición al mes anterior, dos de tres descendieron respecto a diciembre. Pudo deberse a la moderación del optimismo que suele tener la población a fin de año, sostiene el informe.

Por un lado, la Situación Económica Personal descendió 3,8 puntos alejándose del puntaje registrado en noviembre, el más alto registrado desde el comienzo de la emergencia sanitaria. Dentro de sus componentes se presentó una mayor disminución en la situación económica a un año, representando una baja de 5,4 puntos, respecto a la situación actual, lo que registró un descenso de 2.2 puntos, mostrando que las expectativas a futuro son más inestables cuanto más lejano es el horizonte temporal.

Según el informe, esta caída pudo deberse a la incertidumbre económica que aún persiste en los hogares, especialmente en aquellos cuyos con actividades actualmente restringidas.

Por otro lado, la Situación Económica del País descendió 2,7 puntos, luego del incremento en diciembre. Dentro de este subíndice, tanto la situación económica del país a un año y a tres años, mostraron una disminución en las expectativas de 0,4 y 0,5 respectivamente.

Por último, la Predisposición a la compra de bienes durables aumentó 7,5 puntos registrando el puntaje más alto desde marzo 2020.

Este aumento puede estar influenciado por la mayor permanencia en los hogares. Como consecuencia, el consumidor podría estar comenzando a destinar una mayor proporción del ingreso a bienes como electrodomésticos o mejoras de vivienda, que le brindan mejor calidad de vida.

A su vez, del resto de los indicadores medidos, las dos variables que empeoraron fueron, en primer lugar, la preferencia por moneda nacional y en segundo lugar las expectativas de inflación.

En cambio, las expectativas de desempleo descendieron por segundo mes consecutivo, relacionado al aumento de casos de COVID-19.

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