Premios 

Conozca los ganadores del mundial de emprendedores

La implementación de tecnologías innovadoras y las inquietudes por la inclusión social estuvieron entre las características de las empresas reconocidas en un evento global, que se desarrolla todos los años en Mónaco

Emprender
"Se trata de ser un fabricante de moldes y encontrar un camino más intuitivo y directo hacia donde querés estar", dijo Brad Keywell de Uptake Technologies. Foto: Pixabay

Galas de smoking, discursos inspiradores y derroche de lujo. Y todo con el Mar Mediterráneo de fondo. Podría ser el festival de la vecina localidad de Cannes, pero no lo es. Es el evento en el que se entrega el World Entrepreneur of the Year. Aquí, la alfombra no es roja sino amarilla, el color que domina el logo de EY, la firma de auditoría y consultoría que desde hace casi 20 años organiza este evento en el principado de Mónaco.

En esta edición, el premio fue para Estados Unidos. Brad Keywell, CEO de Uptake Technologies, se llevó el mayor galardón por sus desarrollos en data science.

"El emprendedorismo no es solo romper el molde; también se trata de ser un fabricante de moldes y de encontrar un camino más intuitivo y directo hacia donde querés estar. La revolución de la recopilación de datos y la visión predictiva para ser disruptivo en las industrias globales apenas comienzan. Como empresario en este espacio que es emergente e inevitable, quiero ofrecer soluciones sostenibles para desafíos económicos y sociales. Estoy verdaderamente honrado de ser reconocido de esta manera", dijo Keywell, tras recibir el premio de manos del CEO global de EY, Mark Weinberger.

Como en el camino de la fama de Hollywood, una estrella lo representó en la vereda de la rotonda que está frente al casino de Montecarlo, el máximo ícono monegasco. Junto a la estrella de Keywell estaban las de los otros 45 emprendedores elegidos por las distintas filiales de EY en todo el mundo, entre ellos el argentino Federico Trucco, CEO de Bioceres.

El evento transcurrió, en rigor, durante cinco días. Hubo reuniones de trabajo, conferencias y eventos sociales. Lo más importante ocurrió puertas adentro del Hotel Hermitage: allí, un equipo de jueces recibió uno por uno a los emprendedores para evaluar los casos según diferentes criterios: espíritu emprendedor, creación de valor, dirección estratégica, impacto nacional y global, innovación y compromiso.

Keywell
Brad Keywell, Uptake Technologies (EE.UU.), se llevó el mejor galardón del mundial. Foto: La Nación / GDA

Brad Keywell se define como un emprendedor serial. Después de fundar exitosamente seis compañías, en 2014 creó Uptake Technologies, una firma de data science, que en cuatro años pasó de 50 a 450 empleados y se convirtió en la startup que más rápido llegó a tener un valor de US$ 2000 millones en toda la historia.

La idea surgió cuando Keywell, que es estadounidense, fue a buscar a su hija al aeropuerto y no se enteró a tiempo de que el vuelo estaba demorado. Con sus conocimientos en tecnología, creyó que en el hecho generador de la tardanza había un problema que podría ser fácilmente resuelto. Uptake trabaja con empresas para ayudarlas a determinar cuándo sus maquinaria no está funcionando bien o cuándo está a punto de fallar. Analiza datos de sensores y usa modelos de data science para predecir en qué momento habrá problemas. Este software permite ahorrar millones de dólares.

Además, la empresa usa su plataforma para resolver problemas sociales. En Nepal, algunas organizaciones utilizan el software para reconocer patrones de tráfico de personas. Keywell también es responsable de iniciativas para estimular la innovación, como Chicago Ideas Week y Future Founders. Y, junto con su mujer, tiene una fundación dedicada a apoyar a emprendedores sociales disruptivos.

Galindo
Rodrigo Galindo, creador de Kroton, transformó el sistema educativo brasileño al llevar educación privada de calidad a sectores vulnerables.Foto: La Nación / GDA

Desde chico, el brasileño Rodrigo Galindo conoció el poder de la educación para transformar vidas. Su padre era decano universitario y su madre, maestra en una escuela pública. Ellos fundaron una universidad en Cuiaba, donde Rodrigo empezó a trabajar cuando tenía 13 años.

A los 21 años ya había instalado su propia escuela en uno de los estados más pobres de Brasil y se había convertido en el director más joven de ese país.

A partir de entonces se dedicó a expandir con su compañía, Kroton, un modelo de sistema educativo privado que combina calidad y escala y que llega a distintas regiones y clases sociales. Al cumplir 30 años, Galindo era el CEO de la mayor firma de educación privada del mundo, si se considera su valor de mercado. Y los resultados obtenidos aumentaron de US$ 89,7 millones en 2009 a US$ 1500 millones este año. Actualmente, Kroton le da clases a dos millones de estudiantes de todo Brasil y uno de cada ocho graduados del país sale de una de sus instituciones.

El emprendedor transformó el sistema educativo brasileño al llevar educación de calidad privada a gente que nunca habría podido acceder, dada su situación o sus niveles de ingresos. Y ahora va por más: su próximo desafío es que Kroton sea líder mundial en educación digital.

Lal
Siddharta Lal, CEO de Royal Enfield, logró que la empresa pase de vender 29.475 motos en 2005 a 800.000 el año pasado.  Foto: La Nación / GDA

Apasionado e instintivo, Siddharta Lal es un ejemplo de abrirse camino propio en una pesada industria familiar. A fines de la década del 90 había terminado su maestría en ingeniería automotriz y se preparaba para andar su propio camino.

Pero entonces, supo que Eicher Motors planeaba ponerle fin a la icónica marca de motos Royal Enfield. Con solo 26 años, su amor por las motos lo llevó a convencer a su padre de darle una oportunidad para intentar salvar la fábrica.

La tarea no fue fácil, pero gracias a una serie de drásticas decisiones hubo buenos resultados. En menos de una década resucitó a la firma Royal Enfield y la llevó de ser la fabricante de motos más antigua del mundo a líder del mercado. Ahora tiene el 91% de market share en el segmento de motos medianas en la India y exporta a 50 países, entre ellos Estados Unidos. Con las tareas hechas, el grupo pasó de vender 29.475 motos en 2005 a 800.000 el año pasado.

Su estilo de liderazgo como CEO es bastante particular. Él mismo prueba los prototipos de motos en terrenos difíciles, lo que le ha valido una cantidad importante de seguidores. Su próximo desafío es replicar el éxito que Royal Enfield tuvo en la India e instalarla como una marca de motos global.

Khan
Ridhwan Khan creó Mobicel y hoy tiene el 18% del mercado de las ventas de celulares en Sudáfrica. Foto: La Nación / GDA

Criado en un barrio pobre de Sudáfrica, Ridhwan Khan se dio cuenta de que no todo el mundo podía comprar un teléfono celular. Y se obsesionó con la idea de un acceso para todos a la mejor tecnología. Convencido de que los celulares son una necesidad y no un lujo, identificó un nicho de mercado para vender celulares más baratos de industria nacional, que hoy compiten mano a mano con los fabricados por los gigantes del mundo.

Después de vivir un tiempo en Londres, Khan fundó en 2017 Mobicel, que hoy es uno de las compañías de celulares de mayor crecimiento en Sudáfrica. En el camino hizo de todo: más allá de ser manager de la compañía, no se sintió menos por cumplir tareas en el sector de empaquetado o como chofer. Tampoco la competencia de las compañías gigantes de la actividad en la que está lo desanimó. Logró que los comercios vendan sus productos a la par de los de iPhone y Samsung. Actualmente Mobicel tiene el 18% del market share de las ventas de celulares en Sudáfrica.

Khan cree que la conectividad es clave para empoderar a personas que se encuentran en contextos vulnerables. Su compañía emplea trabajadores no calificados y los entrena y forma para el sector tecnológico, al tiempo que capacita continuamente a quienes ya están empleados en el lugar.

Guillemot
Ubisoft tiene ventas anuales por casi US$ 2000 millones y su CEO es Yves Guillemot. Foto: La Nación / GDA

Hace 30 años, cinco hermanos fundaron en una pequeña ciudad del interior de Francia lo que hoy es uno de las mayores compañías mundiales de videojuegos, Ubisoft. A pesar de venir de una familia de agricultores, su pasión por los videojuegos los llevó a arriesgarse.

La idea surgió en un viaje al Reino Unido, donde descubrieron que los videojuegos eran mucho más baratos que en Francia. Empezaron, entonces, a importar juegos, y con el tiempo los desarrollaron ellos mismos, una decisión clave para el crecimiento de la empresa. Hoy tienen ventas anuales por casi US$ 2000 millones.

Como CEO de la compañía, Yves Guillemot se ha posicionado como una figura respetada dentro de una industria que cambia a ritmo vertiginoso, y mientras muchos quedaron en el camino, él logró mantener a Ubisoft vigente a pesar de las disrupciones tecnológicas de los últimos 20 años. Además, ha ganado elogios por mantener la independencia de la compañía contra viento y marea, a pesar de agresivos intentos de gigantes del sector por absorberla.

Para estimular la creatividad y ganarse a los mejores desarrolladores, montó las oficinas en un castillo ubicado en un campo, en medio de Francia. Hoy es uno de los CEO más admirados de su país, según el sitio Glassdoor.

Nick Mowbray fundó con sus dos hermanas la empresa Zuru en el año 2004. Desde entonces, lograron convertir el proyecto en uno de los 10 mayores fabricantes de juguetes del mundo: la compañía produce 600.000 artículos por día y vende en 120 países.

La clave para este rápido crecimiento fue entender a China como país. A los 18 años, Nick se mudó y vivió durante un tiempo con dos dólares por día. Fue una lenta curva de crecimiento para aprender a hacer negocios. Fracasó varias veces antes encontrarle la vuelta, pero cuando lo hizo ya nadie pudo pararlo. Montaron toda la operatoria completa, desde el diseño hasta el departamento de marketing en China, los que les dio una ventaja competitiva sobre otras compañías extranjeras que solo fabrican en ese país.

Los emprendedores implementaron también un modelo de negocios disruptivo, por ser de los primeros en tener procesos automatizados y sus propias fábricas, en lugar de tercerizar la producción. Además, operan con inventario cero, a partir de un modelo de venta directa al retail que les evita tener stock.

El próximo desafío de estos hermanos y emprendedores es Zuru Tech: se proponen revolucionar la construcción de casas con modelos que cuestan, según dicen, un décimo de los sistemas actuales.

En base a La Nación / GDA

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