LAS PRIMERAS SEÑALES POSITIVAS

La construcción repuntó y esperan que se estabilice

La expectativa es que la actividad tome “más dinamismo” el año que viene.

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En 2016 hubo 23.000 ocupados menos en la construcción que en 2012. Foto: F. Ponzetto

La construcción experimentó un período de gloria años atrás cuando, de la mano de la expansión de la economía, creció como nunca y pasó a emplear una cantidad récord de trabajadores. Las obras se multiplicaban como hongos y en más de un punto del país las grúas y las máquinas retroexcavadoras pasaron a formar parte del paisaje cotidiano. La industria alcanzó su pico de producción en el segundo trimestre de 2013 pero, junto a la desaceleración de la actividad, empezó a contraerse.

De todas maneras, tímidamente la construcción comenzó a dar las primeras señales de una incipiente mejoría: en el primer trimestre del año volvió a crecer frente al mismo período de un año antes. De esta manera cortó con dos años en los que la comparación interanual no hacía más que mostrar caídas.

En concreto, entre enero y marzo de 2017 esta actividad se expandió 0,7% frente a los mismos tres meses de 2016. El último trimestre en el que la construcción había aumentado respecto al mismo período del año previo había sido octubre-diciembre de 2014.

Entre ese último antecedente de incremento y el dato más reciente hubo ocho trimestres ininterrumpidos de descensos en la comparación interanual. Por ejemplo, el registro anterior marcó que en el cuarto trimestre del año pasado la construcción se contrajo 1,4% frente al mismo período de 2015.

La caída de puestos de trabajo en la construcción da cuenta de este fenómeno. El sector —que el año pasado concentró al 7% del total de ocupados en el país— registró 23.000 ocupados menos en 2016 frente a 2012, de acuerdo a una presentación sobre mercado laboral que realizó la consultora PwC días atrás. Se trata de una baja de 31%.

Público y privado.

El incremento de 0,7% de la construcción responde al aumento de la actividad en el sector público, sobre todo en obras de vialidad y puertos, de acuerdo al BCU.

Sin embargo, esto se vio "compensado parcialmente" por un descenso en las obras que lleva adelante la Intendencia de Montevideo así como por el recorte en la "infraestructura vinculada a la generación y transmisión de energía eléctrica".

El sector privado, en tanto, no tuvo la misma suerte que el público y padeció en el primer trimestre del año de una contracción. Este fenómeno tuvo lugar, más que nada, en la construcción de edificios, precisó el informe del BCU.

"(El repunte) es aislado por ahora", a través de "obras viales pese a la caída de vivienda. No es un repunte generalizado", dijo a El País el investigador del Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (Ceeic).

"El índice Líder (de la construcción) todavía no nos da un repunte. En el corto plazo se ve la oportunidad de vivienda en Punta del Este y la obra pública", apuntó. "La obra pública estuvo postergada por recorte de inversiones. Ahora hay varios proyectos que están ahí, pero no sé si será suficiente para hacer crecer todo el sector", añadió.

Buena noticia.

"El ciclo de la industria era en caída, este es el primer dato que tenemos de que esta caída se habría detenido", indicó el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, Ignacio Otegui.

Agregó que el repunte del primer trimestre es un "pequeño recupero" y que las empresas del sector esperan que este año sea una "meseta".

"Sí es bienvenido este dato, sí es una buena noticia, pero las obras de infraestructura viales no generan ocupación, son las que requieren menos mano de obra", dijo Otegui en referencia al tipo de actividad que más contribuyó a la mejora del desempeño del sector que se dio en los primeros tres meses del año.

Las que demandan más trabajadores, añadió, son las obras de arquitectura, y "la vivienda está enlentecida". El año pasado la vivienda representó el 13% del Producto Bruto de la industria, alrededor de 29% correspondió a obra pública y el resto correspondió a obras privadas no vinculadas a la vivienda, explicó.

La gremial entiende que la construcción detendrá la racha de caída que padeció en los últimos años — en 2016 se contrajo 3,9% frente a 2015.

"Va a tener algún trimestre mejor y algún trimestre peor, y después tenemos la esperanza de que en el primer y segundo trimestre del año que viene empiece a tomar más dinamismo", sostuvo Otegui.

"Estamos todos con la esperanza de que la industria mejore en un momento en que seguimos con 46.000 trabajadores en obra, muy lejos de los casi 74.000 que tuvimos en el momento de mayor actividad", agregó.

Capacidad ociosa: se trabaja al 60% o 65%.

El presidente de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui, afirmó que hoy la industria tiene una gran capacidad instalada ociosa, dado que se está trabajando al 60% o 65%. "Tenés un 40% o 35% más de cosas que podrías hacer pero no existe la demanda por ahora", aseguró.

De todas maneras, el dirigente gremial analizó por qué frentes podría venir el incremento de la actividad que, adelanta, ocurrirá este año y generará que en 2017 la construcción detenga la racha a la baja que sufre desde hace algunos años.

La obra pública, sostuvo, empezará a "recuperar terreno este año", mientras que las que se lleven adelante bajo el régimen de Participación Público Privadas (PPP) "en algún momento van a empezar a funcionar".

Asimismo, indicó que en Montevideo la vivienda tendrá un comportamiento similar al de 2016. En tanto, para Punta del Este aguarda que este año sea mejor que el pasado. Esto haría que entre el segundo semestre de este año y el primero del próximo se creen en el balneario de Maldonado entre 2.000 y 3.000 nuevos puestos de trabajo. Hoy, hay alrededor de 4.800 obreros registrados allí, dijo el presidente de la gremial. El crecimiento será importante, pero "lejos de lo que fue el momento de mayor actividad, cuando tuvo 14.000" obreros, precisó.

Otegui dijo que el dinero argentino sigue siendo el "protagonista" de Punta del Este, pese a que el país vecino "está en una situación que es mejor a la que tenía, pero lejos de lo que ellos esperaban". Por este motivo, la competencia que puedan tener los capitales que vienen al Este de inversión en Argentina es "relativa".

El dirigente gremial dijo que cuando la actividad decae, todo el trabajo que viene se toma "con mucho entusiasmo". De todas maneras, agregó: "todos sabemos que para llegar a niveles de 60.000 trabajadores en actividad va a tener que correr mucha agua por debajo del puente".

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