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Consumidor culmina año de sistemático pesimismo

La confianza se mantuvo todo el año en la zona pesimista y cayó a niveles históricos por el deterioro laboral.

Confianza del consumidor subió en el mes pero en el año cayó. Foto: M. Bonjour
Confianza del consumidor subió en el mes pero en el año cayó. Foto: M. Bonjour

Ayer se conocieron los últimos datos, correspondientes al mes de noviembre, del Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora la Cátedra SURA de Confianza Económica de la Universidad Católica. Los resultados señalaron que en noviembre, el ICC recuperó 0,8 puntos (aproximadamente un 1,9%) respecto a octubre, sin embargo, tras analizar lo ocurrido durante todo el año 2018, en ningún mes el índice logró salir de la zona de pesimismo.

Al desglosar los tres subíndices que componen el ICC, los resultados son también negativos puesto que tanto la Situación Económica País (SEPA) —que ingresó por primera vez en zona de pesimismo— como la Situación Económica Personal (SEPersonal) alcanzaron sus mínimos históricos en los 11 años desde que se releva el índice.

Si bien desde el año anterior el indicador que mide cómo los consumidores evalúan la SEPA viene cayendo, este año profundizó la baja (7.1 puntos), explicado sobre todo por el deterioro del mercado laboral y llegó a registros históricos de "muy fuerte pesimismo", según indicó ayer Silvia Vázquez, integrante de la Cátedra SURA, en el marco de la presentación del ICC en la Universidad Católica.

"De las seis preguntas que se promedian para el ICC, esta es la que más cayó de todas", señaló Vázquez y añadió que también cayó casi tres puntos la expectativa que tienen los consumidores sobre la situación económica a tres años.

"Es una caída moderada pero es una caída que muestra que no solo es coyuntural lo que le está preocupando hoy al consumidor", explicó.

La confianza del consumidor comenzó a declinar en 2014, es por esto que desde la Cátedra Sura, decidieron definir ese año como punto de partida para analizar la evolución del ICC hasta noviembre de este año.

¿Qué resultó de ese análisis? Se registró que desde 2014 en adelante disminuye el optimismo cuando al consumidor se le pregunta cómo cree que estará la situación económica del próximo año.

"Se reduce el optimismo y el pesimismo aumenta de forma importante, casi que se duplica la cantidad de respuestas negativas con respecto a 2014. Gana el pesimismo en las perspectivas a un año, la caída es sostenida", manifestó Vázquez.

En relación a las expectativas sobre la Situación Económica Personal, aunque a un ritmo más moderado, el pesimismo sobre la SEPA permeó también al plano familiar que alcanzó su mínimo histórico en los últimos 11 años.

El otro subíndice que reflejó un comportamiento negativo fue la Predisposición a la Compra de Bienes Durables (PCBD), que mide qué tan proclives son los consumidores a invertir en bienes como electrodomésticos, vehículos o vivienda. Este subíndice se contrajo al caer 5,3 puntos, y si bien cayó de forma importante respecto a 2017, no alcanzó los niveles de escaso dinamismo de 2016.

Otros indicadores.

Dentro de la medición del ICC, otro indicador que registró un mínimo histórico en el período comprendido entre 2014 y 2018 es la capacidad de ahorro de las familias uruguayas. Además, la preferencia por el ahorro en moneda nacional también se ubicó entre los años más bajos y —aunque de forma gradual pero sistemáticamente— se contrajo la preferencia por el ahorro en plaza local.

"Esto nos dice que se están acortando las holguras que enfrentaba el consumidor" a la hora de ahorrar, señaló Vázquez.

Respecto a las expectativas que tienen los consumidores para los próximos 12 meses en temas como: ingreso de la familia, inflación (qué cree que va a pasar con los precios) y desempleo, el informe de la Cátedra Sura reflejó que las tres variables se deterioraron este año.

Las expectativas de ingresos y de desempleo alcanzaron sus máximos niveles de pesimismo, mientras que las de la inflación son pesimistas pero no registraron una situación tan crítica.

Proyecciones 2019.

Sobre lo que se puede esperar para el próximo año, la académica Vázquez indicó que la economía continuará creciendo aunque a tasas "muy moderadas".

Entre las variables clave a tener en cuenta señaló el deterioro del mercado de trabajo, la competitividad, el tipo de cambio y el escenario global y regional.

Asimismo, manifestó que el consumo "no jugaría un rol dinamizador" en la economía en 2019 y que crecerá a un ritmo similar o "ligeramente superior" al de este año.

Efectos del próximo año electoral en la economía

Las proyecciones sobre consumo para el próximo año están ligadas con el ciclo electoral. Así lo cree la académica de la Cátedra SURA, Silvia Vázquez, quien indicó al respecto que el fenómeno de las elecciones políticas podría impulsar al consumo el año que viene. "Cuando estamos en período electoral suelen mejorar las expectativas de las personas, suele haber un shock de optimismo", indicó. A su vez, advirtió que en este contexto electoral, Uruguay no debería relajarse en términos de política fiscal, "ya no tenemos lugar para relajamiento", concluyó.

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