LA INFLACIÓN, EL SALARIO Y EL CONSUMO

El consumo, "motor" de la economía, seguirá "apagado"

Caída del poder de compra, pesimismo y subas del tipo de cambio inciden.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Estables. Las islas tienen un bajo nivel de rotación, similar al de los locales. (Foto: Archivo El País)

El consumo —uno de los motores del crecimiento de la economía del lado de la demanda— se estancó en 2015. A su vez, el ajuste salarial correspondiente al primer semestre del año ya fue absorbido por la inflación de los tres primeros meses. En este escenario, con un poder de compra de los salarios que no crece, no se prevén modificaciones en los niveles de consumo para 2016.

Según los datos del Producto Interno Bruto (PIB) el consumo no creció el año pasado con relación a 2014, y tuvo un exiguo crecimiento en el último trimestre de 0,3% en la comparación interanual.

La economía transitó más de una década con números de crecimiento auspiciosos, y esa expansión —acompañada de un crecimiento de salario real— se trasladó a un mayor poder de compra de los hogares y como consecuencia a un mayor consumo. Pero, para este año, el gobierno modificó el rumbo de las pautas que había adoptado en el pasado para la negociación en los Consejos de Salarios y desligó los ajustes de la inflación.

Calificó a tres grupos: uno dinámico, uno medio y otro en problemas. Los ajustes salariales para este año son de 9%, 7,5% y 6,5% (en base anual), respectivamente. Pero la inflación de los tres primeros meses fue de 5,16% y por tanto absorbió los ajustes del sector privado correspondientes al primer semestre.

La pregunta, entonces, es cuál será el comportamiento del consumo en un año donde seguramente haya pérdida o estancamiento del salario real.

"Es algo más probable que (el consumo) caiga levemente. El año pasado vimos que el consumo privado se estancó, a pesar de que el salario real continuó creciendo. Esto fue por el deterioro en el contexto y por la suba del tipo de cambio. En los próximos meses el salario real crecerá muy poco, o incluso puede caer levemente, y es probable que volvamos a tener subas del tipo de cambio", dijo a El País el economista de Equipos Consultores, Alejandro Cavallo. "En ese escenario, esperamos que el consumo privado se mantenga estancado o caiga en forma moderada. Lo que es bastante improbable, es que observemos una tasa de crecimiento de importancia en el consumo para este año", añadió Cavallo.

Por su parte, el economista de la consultora Oikos, Pablo Moya, coincidió con Cavallo en que el consumo permanecerá nuevamente estancado este año. Manejó tres aspectos para fundamentarlo: una caída del salario real, un aumento del tipo de cambio que encarece los bienes importados y un incremento del desempleo.

A su vez, la economista de PwC, Mercedes Comas, indicó a El País que "todos los fundamentos del consumo están más débiles. En un período de desaceleración (de la economía) es probable que se vea afectado el consumo en bienes durables, que son los que se restringen en épocas de vacas más flacas". Igualmente, señaló que el consumo en general no tendría una afectación significativa.

Al respecto, Cavallo expresó que "claramente los bienes durables serán los más afectados. En épocas de desaceleración o de caída de la actividad, con expectativas de caídas de los ingresos y de deterioros en el mercado laboral, las familias optan por ajustar el consumo de bienes durables, que tienen peso en el presupuesto y para los que puede diferirse su compra".

El economista Daniel Olesker (exministro de Desarrollo Social y actual colaborador del Instituto Cuesta Duarte del Pit-Cnt), recordó que entre 2005 y 2014 el crecimiento anual promedio del PIB fue de 5%, el de las exportaciones de 4,6% y del consumo de 6,2%. Eso marcó claramente que el consumo fue uno de los motores del crecimiento de la economía. Pero, sin embargo, en 2015 ya no se observó esa correlación de años anteriores.

En otro orden, indicó que si estuvieran planteados ajustes salariales un poco más elevados para este año se podría esperar que las empresas tuvieran un mayor volumen de ventas. Pero un escenario de ese tipo no es el actual, añadió.

Confianza.

Olesker señaló que el freno del consumo de 2015 no fue tanto por una retracción de la masa salarial "sino por decisiones de postergación de consumo, fruto de un discurso de expectativas muy negativas no sólo del equipo económico; también de las consultoras privadas".

Otro indicador que no marca un presente y futuro muy favorable al respecto, es el de la confianza de los consumidores. En febrero, esa medición realizada por la Cátedra SURA de Confianza Económica de la Universidad Católica y Equipos Consultores cayó 2,8%, retomando una tendencia pesimista luego de una leve mejoría en enero, y quedó en una zona de moderado pesimismo, cerca de otra de atendible pesimismo. Cavallo indicó que la previsión es que se mantenga en niveles similares a los observados en los últimos meses.

"La confianza se mueve reflejando los cambios en diversas variables, algunas que podemos observar. Sabemos que la tasa de inflación y en particular las subas de algunos precios como alimentos y bebidas tienen su impacto. También lo tiene el tipo de cambio. En ambos casos en forma inversa. También juegan las expectativas de desempleo y de aumentos de ingresos. Hoy no vemos acontecimientos inevitables que la lleven o muy por encima o muy por debajo de los niveles actuales", sostuvo el economista.

Otros cambios establecidos.

n Para la actual ronda de Consejos de Salarios, el gobierno añadió otros cambios respecto a los lineamientos que había manejado en el pasado. Sobre los correctivos por inflación (antes anuales) estableció que al tratarse de ajustes nominales (sin incorporar una referencia de inflación), los correctivos sólo aseguran que al finalizar el convenio el salario real sea al menos el mismo que en el punto de partida. Por ese motivo, para los convenios de tres años se establecieron dos correctivos (uno a los dos años y otro al finalizar el convenio) y para los acuerdos de dos, el correctivo será al final del convenio. Además, modificó la cláusula gatillo que pasó de 10% a 12%. Esa cláusula es la que permite la renegociación de los ajustes salariales, cuando la inflación supera ese umbral.

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