CONSECUENCIAS

El coronavirus cambió el escenario económico global: ¿Qué tan preparado está Uruguay?

El coronavirus se transformó en un “cisne negro” para el mundo. Según analistas, Uruguay tiene reservas para enfrentar un shock cambiario pero también debilidades.

Azucena Arbeleche, ministra de Economía. Foto: Marcelo Bonjour
Azucena Arbeleche, ministra de Economía. Foto: Marcelo Bonjour

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El coronavirus que se ha extendido desde China al mundo, ya genera efectos reales en la economía global además de haber afectado las expectativas de inversores a lo largo y ancho del planeta. Eso ha llevado a caídas en precios de commodities (con el petróleo como abanderado por razones propias), un aumento del dólar en países emergentes y desplomes en las principales bolsas.

¿Qué tan preparado está Uruguay para este “cisne negro” (un evento sorpresivo y de gran impacto) que implica el coronavirus en la economía? Según los economistas consultados por El País hay aspectos en los que se está bien, como las reservas para enfrentar un shock cambiario, pero estos son insuficientes para compensar las otras debilidades.

Ayer en una conferencia por el Día Internacional de la Mujer, la ministra de Economía y Finanzas Azucena Arbeleche dijo que “la incertidumbre en este momento es muy elevada” y que “el fin de semana fue aún más volátil con algunas novedades y con la expansión de la epidemia del coronavirus que afecta al crecimiento mundial y, por lo tanto, a los mercados internacionales y nacionales”.

Sin embargo, “observamos lo que está ocurriendo con mucha calma”, afirmó Arbeleche.

La ministra dijo que la suba del dólar no es ajena a la que se vive en otros mercados emergentes, que “es difícil medir el impacto que eso va a tener en materia inflacionaria” y que pese a la situación “no tenemos previsto cambiar nuestra trayectoria fiscal que vamos a dar a conocer” en la ley de Presupuesto.

Pizarra del dólar en Uruguay con el billete verde a $ 45 (lunes 9 de marzo de 2020). Foto: Darwin Borrelli
Pizarra del dólar en Uruguay con el billete verde a $ 45 (lunes 9 de marzo de 2020). Foto: Darwin Borrelli

“Estamos en un momento de mucha turbulencia. Es difícil saber si lo que hemos vivido este fin de semana va a continuar en el tiempo”, agregó.

El déficit fiscal cerró en los 12 meses a enero en 4,7% del Producto Interno Bruto (PIB) -sin “efecto cincuentones”- y es una de las preocupaciones de este gobierno. La inflación es 8,32% en los 12 meses a febrero y el salto del dólar, sumado al ajuste de tarifas la podrían dejar en el entorno del 10%, lo cual es un problema para el consumidor y la negociación salarial.

Para el director del Centro Grant Thornton del IEEM-Universidad de Montevideo, Ignacio Munyo “la magnitud del impacto comercial negativo quedará determinado una vez que tengamos un panorama completo de cuánto y cómo afecta el coronavirus la actividad económica global en general y a nuestros socios comerciales en particular”.

A su vez, “el impacto en la reducción de las tasas de interés es positivo -siempre y cuando no sea compensado con una suba concomitante del riesgo país tal como es el caso hasta el momento- en la medida en que Uruguay necesita financiamiento externo para su déficit fiscal y necesidades de inversión productiva”, añadió.

Para Marcelo Sibille, economista jefe de KPMG, “el impacto en la actividad económica será difícil de evitar. Probablemente tengamos una caída en las exportaciones, y el consumo interno también se afectará por el efecto cambiario y la retracción de toma decisiones que suelen tener las familias en la compra de bienes durables cuando aumenta la incertidumbre”.

Según el socio de Vixion Consultores, Aldo Lema, “ya sea para el coronavirus como para otros shocks externos adversos, Uruguay llegó a 2020 solo mejor preparado en algunos aspectos”.

En ese sentido, dijo que “enfrenta menos vulnerabilidades en materia de composición y perfil de deuda pública, menos dolarizada, a plazos más largos y con vencimientos manejables en el corto plazo. Y también en materia financiera, por el aumento de la moneda nacional en los préstamos bancarios y la sólida posición de los bancos”.

Sin embargo, “todo eso es insuficiente para compensar las debilidades implícitas en el alto déficit fiscal, la elevada y desviada inflación, el desequilibrio salarial reflejado en el alto desempleo y los problemas de competitividad”, afirmó.

Munyo también mencionó como “foco de preocupación” a la inflación, ya que “Uruguay es de los países de la región en los que más impacto tiene el dólar sobre la suba del Índice de Precios del Consumo (IPC): el consumo directo de importados es amplio y generalizado, hay muchos insumos importados que encarecen el costo de producción”. Y si a esta suba del dólar “se le agrega el ajuste de algunas tarifas, las presiones sobre el IPC en marzo y abril van a ser muy fuertes”.

A su juicio, “el gobierno debería dar señales claras para atraer a la inversión, que en contexto de volatilidad siempre tiende a retraerse y que el país necesita hoy tanto como el agua para vivir”.

Según Lema “la prioridad es estabilizar las cuentas públicas, con una reducción creíble y sostenible del alto déficit fiscal. Ello permitiría, a su vez, validar el alza del tipo de cambio real, acotando la aceleración de la inflación. Y luego debería promover menor indexación salarial, señales de reajustes muy prudentes y negociaciones concentradas en recuperar el empleo”.

Sibille cree que “si bien la situación fiscal indudablemente es frágil, el gobierno debería aprovechar la caída del petróleo para considerar seriamente posponer el ajuste de tarifas a efectos de cubrir el riesgo de que el aumento del dólar se traduzca en una inflación que llegue al 10%. Este es un tema particularmente sensible estando a las puertas de la ronda de Consejo de Salarios en varios sectores de actividad”.

Pozo de petróleo. Foto: Reuters
Pozo de petróleo. Foto: Reuters

Ahorro y ¿tope?

El gobierno prepara anuncios económicos para mañana, además del de tarifas. Fuentes del gobierno dijeron a El País que uno de ellos es un plan de ahorro a nivel de los ministerios y empresas públicas en los gastos de funcionamiento. Según las fuentes, otra de las medidas puede ser topear la ejecución del gasto (en un porcentaje) para potenciar el ahorro. La ministra Arbeleche no quiso confirmar a El País si esto último estará.

Reservas para shock cambiario

Tanto Munyo como Sibille señalaron que Uruguay puede absorber el impacto de la suba del dólar. “Las reservas de libre disponibilidad ascienden a casi US$ 5.500 millones, equivalente a aproximadamente 9% del PIB, siendo este uno de los guarismos más sólidos en la región”, dijo Sibille. En enero y febrero el Banco Central compró US$ 485,2 millones.

dolares
Tanto Munyo como Sibille señalaron que Uruguay puede absorber el impacto de la suba del dólar. Foto: Archivo El País.

“Ahora es momento de revertir la política y hay margen para eso. Si bien la presente coyuntura es sumamente incierta sobre el alcance que pueda tener la conducta a refugiarse en activos tradicionalmente seguros como dólar, la corrida cambiaria tendría que ser muy aguda y persistente para que el stock de reservas se reduzca hasta una zona de riesgo”, afirmó. Munyo señaló que igual “hay que tener presente que Uruguay necesita transitar un proceso de abaratamiento sostenido para recuperar parte de la competitividad perdida desde 2014, cuando el tipo de cambio real comienza a desalinearse de sus fundamentos”.

Gabriel Oddone: el PIB crecerá menos
Gabriel Oddone. Foto: Marcelo Bonjour

El socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone dijo ayer a Telemundo que “lo que está ocurriendo desde hace cinco semanas condiciona toda la reflexión de la política económica en general en cualquier país, y en particular en Uruguay”. Explicó que “el crecimiento del año va a ser menor que el que esperábamos. Preveíamos un 2,3% y la economía (uruguaya) va a crecer bastante menos por el shock externo que está recibiendo. En el mejor de los casos quizás sea la mitad y con algún trimestre con contracción. Va a depender de cuánto dura esto”.

En ese sentido, planteó que si 2020 se proyectaba como un año para hacer el ajuste fiscal, apoyado en una mayor expansión de la economía, pero “si vamos a crecer cercano al 1% o menos” es un año “para esperar y ver”. Así, el gobierno debería trazar un plan de ajuste creíble e implementarlo cuando las condiciones lo permitan, sugirió Oddone.

¿Qué puede hacer el gobierno?

Aldo Lema | Socio de Vixion Consultores
Aldo Lema. Foto: El País
Prioridad: déficit

“La prioridad es estabilizar las cuentas públicas, con una reducción creíble y sostenible del alto déficit fiscal. Ello permitiría, a su vez, validar el alza del tipo de cambio real, acotando la aceleración de la inflación. Y luego debería promover menor indexación salarial”.

Ignacio Munyo | Director Centro Grant Thornton
Ignacio Munyo, economista uruguayo. Foto: Marcelo Bonjour
Señal a inversión

“El gobierno debería dar señales claras para atraer la inversión” como “enfatizar que dentro del caos generalizado global, hay noticias positivas para el país (baja de tasa de interés y del petróleo) que abren una ventana de oportunidad para aprovechar”.

MArcelo Sibille | Economista Jefe de KPMG
Marcelo Sibille. Foto: El País
Posponer ajuste

“El gobierno debería aprovechar la caída del petróleo para considerar seriamente posponer el ajuste de tarifas a efectos de cubrir el riesgo de que el aumento del dólar se traduzca en que la inflación llegue al 10%. Es un tema sensible previo a la negociación salarial”.

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