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El coronavirus, "un pie de gigante" que impide la recuperación de Uruguay

Analistas de BBVA Research evaluaron cómo afecta la pandemia a la economía global y los efectos de esto sobre la actividad local.

Recesión global: para BBVA Research, el PIB mundial caerá 2,4% en 2020 y se recuperará en 2021. Foto: AFP
Recesión global: para BBVA Research, el PIB mundial caerá 2,4% en 2020 y se recuperará en 2021. Foto: AFP

La pandemia provocada por el coronavirus ha generado una “fuerte recesión” en el mundo entero por múltiples factores, principalmente por las medidas de confinamiento, y Uruguay no es ajeno a esta realidad.

De acuerdo a la presentación de las previsiones económicas elaboradas por BBVA Research, el Producto Interno Bruto (PIB) global caerá 2,4% este año y se recuperará a 4,8% en 2021.

Mientras que la estimación para el PIB uruguayo es que caiga 3,1% en 2020 (antes preveían un crecimiento de 1,2%) aunque analizan que habrá “una rápida recuperación” hasta 3,3% para el año que viene (inicialmente estimaban que fuera de 1,8%).

“Las previsiones están cambiadas a raíz del coronavirus y aún sujetas a un alto grado de incertidumbre”, indicó Marcos dal Bianco, economista jefe de BBVA Research para Argentina y Uruguay, en la presentación virtual del informe Situación Uruguay Primer Semestre 2020.

Según dal Bianco, las previsiones actuales “están atravesadas por dos tipos grandes de incertidumbre” que refieren por un lado a cuánto más se expandirá el virus, tanto en Uruguay como en el resto del mundo, y por otra parte, cuál seguirá siendo la reacción de políticas de los países.

“Para un país como Uruguay (el coronavirus) significa un shock negativo por varios canales, uno financiero, otro por los choques de demanda y caídas de la confianza, y un tercero por los choques de oferta dados por la caída del comercio”, entre otros factores, indicó el economista jefe.

Por su parte, la economista Adriana Haring indicó que si bien Uruguay “no ha sido de los países más afectados” a nivel sanitario, la irrupción del COVID-19 lo encontró con fundamentos débiles en materia de empleo y actividad, lo que a diferencia con otros países, le quita margen de maniobra para actuar.

“Uruguay estaba como queriendo salir (de la situación laboral compleja) y justo le vino el pie del gigante encima”, analizó Haring y manifestó que el freno en la actividad llevará a tener una tasa de desempleo del 11,6% promedio anual, desde 8,9% que registró en 2019.

En términos de proyecciones económicas, Haring junto con el economista Juan Manuel Manías indicaron que prevén que las medidas “que ha tenido que adoptar” el gobierno para mitigar los efectos del coronavirus harán que aumente “significativa aunque transitoriamente” el déficit fiscal este año y estiman que empeore a 6,6% del PIB sin “efecto cincuentones” y prevén que descienda a 5,3% el próximo año.

Como positivo, Haring indicó que “Uruguay tenía colchones y llegó la hora de usarlos”, en referencia a las líneas de créditos de los organismos multilaterales con los que cuenta “desde hace años”.

En relación al déficit externo, estiman que aumentará por una menor demanda de productos uruguayos y por las importaciones que requerirá la construcción de la segunda planta de celulosa de UPM. Es así que proyectan un déficit en cuenta corriente de 1,5% del PIB para este año.

En tanto, la inflación llegaría a 9,7%, lo que implicaría “el registro más alto desde 2003” y en cuanto al tipo de cambio estiman que se ubicaría en $ 47.

Por último, Manías destacó la labor de las nuevas autoridades del Banco Central que ratificaron la política cambiaria de flotación, dejando las intervenciones para evitar cambios bruscos. Al regulador “le tocó jugar un partido difícil” dado que estaban en pleno período de transición, “lo que es como jugar un partido importante sin Suárez ni Cavani”, concluyó”.

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