EDUARDO CAVALLO

"Tenemos una crisis en ciernes con el tema del envejecimiento"

Es economista líder en el Departamento de Investigación Económica del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y presentó recientemente en Montevideo el estudio de ese organismo “Ahorrar para desarrollarse: Cómo América Latina y el Caribe pueden ahorrar más y mejor”.

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Eduardo Cavallo. Foto: Francisco Flores

En entrevista con El País marcó como una preocupación al envejecimiento poblacional y la falta de recursos en la región para hacer frente a las jubilaciones próximas por no haber ahorrado lo necesario. Indicó que si se mejorara la asignación del gasto público se podrían generar hasta 2 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) de ahorro al año para volcar a la inversión productiva.

—Un estudio reciente del BID señaló que la tasa de ahorro en la región es baja. ¿Entiende que se debe a un tema cultural o tiene otra explicación?

—Latinoamérica es una región de poco ahorro, no solo en comparación con otras regiones que crecen mucho más rápido. No hay un solo factor. Es importante resaltar que no es un problema de ahora. Lleva mucho tiempo, por lo menos los últimos 30 años. Tenemos problemas que tienen que ver con los sistemas de pensiones, con un gasto público no necesariamente elevado, pero muchas veces mal asignado. Problemas que tienen que ver con distorsiones en el sistema financiero, que es pequeño, bastante ineficiente y es muy caro para mucha gente y todo eso desalienta el ahorro. Y tenemos problemas que tienen que ver con las instituciones que podrían ayudar a fomentar el ahorro. En cada país la realidad puede ser un poco distinta, pero compartimos el desafío de eliminar estas distorsiones en todos nuestros países para poder elevar de manera sostenible las tasas de ahorro.

—Uno de los puntos que mencionó es el gasto público. En Uruguay hay mucha discusión sobre eso, si estuvo bien asignado, si fue desproporcionado. ¿No cree que el tema a veces se tiñe demasiado de política, se distorsiona un poco ?

—Lo importante es entender las características que tiene el gasto público en nuestros países. Para generar ahorro público hay que trabajar en el consumo del gobierno. El gasto público tiene una partida que es consumo (los gastos corrientes) y el gasto de capital que en realidad no es consumo, es inversión y por lo tanto es ahorro. El problema que tenemos como región es que asignamos demasiado al gasto corriente y poco a la inversión. Además lo hacemos de manera sistemática. Cuando nos va bien, aumentamos todas las partidas de gasto de consumo y cuando nos va mal solo reducimos las partidas que tienen que ver con el gasto de capital. Nuestra política fiscal castiga al ahorro público. Lo que proponemos (en el BID) es crear reglas fiscales que protejan el gasto de capital a lo largo del ciclo económico. Esto no implica reducirlos ni hacer ajustes; tiene que ver con manejar la política fiscal de manera más contracíclica y teniendo en cuenta la composición del gasto. Es muy importante que los subsidios, los gastos sociales, lleguen a quienes lo necesitan, pero a nadie más que a ellos. Si está mal asignado hay un montón de recursos que se van y que le llegan a gente que realmente no lo necesita. Es un patrón generalizado, no es idiosincrático. El desafío es entender que tenemos estos problemas y tratar de solucionarlos, saliendo del debate ideológico.

—¿Cuáles son sus recomendaciones para ahorrar?

—En el gobierno hay un par de factores. Existe margen para generar ahorro público en nuestras economías sin necesariamente bajar los gastos o aumentar los impuestos. Existe margen para ser mucho más eficientes con el uso de los recursos públicos tratando de eliminar filtraciones que existen en las partidas del gasto. Estimamos que en promedio, mejorando la asignación del gasto público en algunas partidas se pueden generar hasta 2 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) anual en ahorro adicional en América Latina. Esto es una masa muy grande de recursos que se podrían volcar a la inversión productiva. Un gobierno también tiene el rol y la responsabilidad de generar el marco de políticas para incentivar y fomentar el ahorro. Proponemos mejorar la calidad de la educación financiera. Es muy importante. Tercer punto: necesitamos trabajar sobre los mecanismos que hacen al funcionamiento del sistema financiero. Para que sea más eficiente en la intermediación de los recursos.

—¿Qué consejos le daría a Uruguay?

—Uruguay viene trabajando muy bien en el fomento de instrumentos de ahorro de los hogares y de las empresas. Esas son iniciativas muy positivas y ojalá que se mantengan e intensifiquen en el tiempo. Uno de los temas que observamos es que todavía existe una masa grande de recursos que son ahorro, pero que no se vuelcan a inversión productiva justamente porque no existe una diversidad de instrumentos financieros en los cuales la gente y las empresas puedan ahorrar. En el trabajo de desarrollo de mercado de capitales y del sistema financiero formal está la clave para lograr que todo este esfuerzo que se hace en Uruguay se vuelque a inversión productiva. El segundo tema es seguir trabajando sobre la eficiencia del gasto público.

—Otra preocupación que marcó el BID fue sobre el envejecimiento poblacional y las jubilaciones próximas. ¿Cómo observa esa situación?

—El problema que tenemos es que hemos vivido un período en el cual la población joven ayudó a fortalecer las economías, pero no hemos ahorrado lo suficiente en un período demográficamente favorable. Ahora, la población empieza a envejecer y no tenemos los recursos para atender las necesidades de una población que envejece. Es hora que tomemos el problema de las pensiones en serio y trabajemos para solucionar algunos de los déficit estructurales.

—¿Fue un problema de ahorro entonces?

—Uno le pregunta a un latinoamericano promedio: ¿usted ahorra para su retiro? La respuesta típica es no. Se le pregunta: ¿usted qué piensa hacer cuando se retire?. La respuesta es: yo voy a cobrar una jubilación. ¿Y cómo piensa que la va a cobrar? El gobierno me la va a proveer, contesta. Ante esa creencia colectiva la gente no ve el valor o la necesidad de ahorrar para su retiro, porque entiende que es responsabilidad del gobierno. Hay que concientizar a la población de que tenemos una crisis en ciernes con el tema del envejecimiento poblacional y si no tomamos medidas ahora se nos va a venir encima muy rápido. Y una masa muy grande de la población va a entrar a la edad de retiro sin los recursos para poder financiar pensiones de calidad y vamos a tener un problema de empobrecimiento de nuestros adultos muy serio.

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