AHORRO INDIVIDUAL

¿Cuánto afectó a las AFAP la ley de desafiliación de “cincuentones?

Los responsables de Sura, Unión Capital y República opinaron en base a los números de nuevos afiliados al cierre de 2018 y la cifra de quienes optaron por volverse al BPS porque la ley se los permitió.

"Cincuentones": reclamaron y lograron una ley de desafiliación. Foto: F. Ponzetto
"Cincuentones": reclamaron y lograron una ley de desafiliación. Foto: F. Ponzetto

En 2018 las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP) sumaron 33.387 afiliados, pese a que sufrieron la salida de casi 12.500 “cincuentones” a los que la ley 19.590 habilitó a abandonar el régimen mixto y pasar sus fondos a un fideicomiso administrado por el Banco de Previsión Social (BPS) y jubilarse solo por el pilar solidario (como antes de 1996).

En efecto, a fin de 2017 había 1.382.135 personas afiliadas al régimen de AFAP y un año más tarde eran 1.415.522, esto es un 2,4% más, según la Memoria Trimestral de AFAP divulgada por el Banco Central (BCU). De ese total, 1.256.741 estaban en el subfondo de acumulación y 158.781 en el subfondo de retiro (al que se transfiere el dinero que el afiliado tiene en el subfondo de acumulación cuando cumple 55 años en forma progresiva hasta los 59 años de edad).

En tanto, en todo 2018 salieron de las AFAP casi 12.500 “cincuentones”, esto es menos del 10% de los que estaban habilitados. Hasta fin de este mes rige la primera etapa en la que pueden solicitar asesoramiento los afiliados que contaban con 56 o más años de edad al 1° de abril de 2016.

Hay que tener en cuenta que hasta el 8 de febrero pasado se habían asesorado 29.935 “cincuentones” de los que optaron por desafiliarse 13.468 (45% del total).

“La gente se asesora, son pocos los que se van. Esto demuestra que el sistema sirve, las personas hacen la consulta y no les conviene” desafiliarse, dijo a El País la presidenta de la Asociación Nacional de AFAP (Anafap, que nuclea a las tres privadas) y gerenta general de Unión Capital AFAP, María Dolores Benavente.

“Lo que se dio estuvo dentro de lo esperable”, complementó a El País el gerente general de AFAP SURA, Sebastián Peaguda.

“No nos iba a hacer nada, el problema es el golpe para las generaciones futuras”, dijo a El País el presidente de República AFAP, Luis Costa.
Para las AFAP la ley “no era un problema, pero es un desafío económico para el sistema previsional en su conjunto”, coincidió Peaguda.

“A la mayor parte de los ‘cincuentones’ no les sirve y eso lo vemos a diario”, ya que hay 200.000 cincuentones en las AFAP (si bien no todos pueden desafiliarse en esta etapa), agregó el presidente de República.

Si se analiza por AFAP, la estatal República es la que más salida de “cincuentones” tuvo con 8.921 en 2018. También es la que más afiliados tiene con 560.550 a fin del año pasado.

La salida de “cincuentones” de SURA fue de 1.438 en 2018 y la de Unión Capital de 1.072, según los datos de cada AFAP a los que accedió El País (de Integración AFAP no hay cifras).

Lo relevante es ver la cadencia de desafiliaciones de “cincuentones” de República AFAP. Comenzó con 1.529 en mayo pasado, 1.524 en junio, 1.431 en julio, 1.452 en agosto, y ya para septiembre fueron 995. En octubre se redujo más la salida con 862, en noviembre 665 y en diciembre 463.

Esto se repite en las otras AFAP: al comienzo hubo una salida mayor y luego se atenuó.

“Vimos que muchos se encontraron (cuando fueron a asesorarse) que tenían que pa- gar saldos (al BPS por apor- tes no realizados) y eso ya les cambiaba la ecuación”, explicó Peaguda.

De hecho, aproximadamente la mitad de los “cincuentones” que se desafiliaron, firmaron convenios con el BPS para pagar saldos. Eso implica que actualmente “son personas que ganan más de $ 173.000 (límite máximo de aporte)”, señaló Costa y agregó: “dijimos que era un solución para aquellos de mayores ingresos, lo cual se comprobó”.

Para Benavente, las AFAP “no son una fábrica que si se hace mal un producto se descarta y se hace otro, así haya una persona a la que no le sirva debería poder cambiarse” de sistema. “La diferencia es con la solución” que finalmente se implementó por ley, indicó.

Si bien las AFAP tenían al cierre del año pasado 1.415.522 afiliados, los aportantes eran 829.524. Benavente explicó que “da la sensación” que 41% no aporta, pero “eso no es así”. Puede ser que no se hagan por “rezagos” de información, “cambios de caja” o “falta de aportes en un mes” puntual, detalló.

“El afiliado uruguayo no aporta todos los años o todos los meses, tiene huecos de informalidad importantes”, dijo la presidenta de Anafap.

Fondos

Al 31 de diciembre de 2018, los fondos administrados de los afiliados ascendieron a $ 500.025 millones (US$ 15.438 millones), lo que supone 25,7% del Producto Interno Bruto (PIB). A fin de 2017 los fondos eran de $ 456.570 millones.

Sin embargo, en el último trimestre del año pasado, los fondos administrados por las AFAP cayeron en $ 18.868 millones, “debido a transferencias del Subfondo Retiro al BPS debido a desafiliaciones de las AFAP de los cincuentones”, indicó el informe del BCU.

“Del total de los fondos administrados, República AFAP concentra el 56,6%, con $ 283.008 millones, mientras que la distribución para las restantes es: AFAP SURA 17,8%, Unión Capital AFAP 16,3%, e Integración AFAP 9,2%”, agregó.

El fondo promedio por afiliado al 31 de diciembre pasado ascendía a $ 353.244. “República AFAP es la que registra un fondo promedio por afiliado mayor, de $ 504.875, siguiéndole Unión Capital AFAP con $ 270.475, AFAP SURA con $ 273.189 e Integración AFAP con $ 203.835”, indicó el reporte.

MÁS

El Impacto que tiene en el gasto

La ley que habilitó a los denominados “cincuentones” (personas que eran menores de 40 años cuando en 1996 comenzó el sistema mixto y se vieron obligados a afiliarse, por su nivel salarial, a una AFAP) a salirse del sistema mixto, produce ahora un ingreso extraordinario a las arcas del Estado (los fondos acumulados pasan a un fideicomiso): en los 12 meses a enero fue de 1,4% del Producto Interno Bruto (PIB). Pero, al cabo de cinco años, esta operación debilitará las finanzas públicas en la medida en que el gasto previsional adicional generado por los cincuentones cuando se jubilen superará con creces los mayores ingresos actuales. De hecho, en 2023 ya terminaría el efecto de más ingresos y comienza el costo: 4% del PIB en valor presente por los próximos 30 años.

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