POLÍTICA ENERGÉTICA

¿Cuánto menos saldría el combustible si se importara? El precio que busca el gobierno

Desde ayer, se dio el cambio en un insumo clave: el precio que tendrían los combustibles en la hipótesis de que su importación estuviera liberada.

La brecha de la paridad de importación respecto a la que se paga en el surtidor es más grande en el gasoil que en la nafta. Foto: Fernando Ponzetto
La brecha de la paridad de importación respecto a la que se paga en el surtidor es más grande en el gasoil que en la nafta. Foto: Fernando Ponzetto

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El precio de los combustibles en Uruguay es uno de los aspectos más cuestionados en ámbitos empresariales y políticos. Desde ayer, se dio el cambio en un insumo clave: el precio que tendrían los combustibles en la hipótesis de que su importación estuviera liberada.

Ese precio teórico que podría tener el combustible si no hubiera monopolio de Ancap, se llama precio de paridad de importación (PPI) y la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) lo calcula mensualmente desde 2004 para gasolinas, gasoil, gas licuado de petróleo (GLP) y fuel oil. El 11 de septiembre pasado, la Ursea puso en consulta una nueva metodología para calcular el PPI y ayer publicó su primer informe con esta nueva metodología.

¿Por qué esto pasa a ser clave? Porque la ley de urgente consideración establece que “el Poder Ejecutivo aprobará el precio de venta de los diferentes combustibles producidos por la Ancap” con “previo informe preceptivo de la Ursea”, además del de la propia Ancap.

Ayer desde el gobierno explicaron que este nuevo informe de Ursea “ilustra” sobre cuál es el precio de un “combustible competitivo para Uruguay”. ¿Esto significa que el PPI que publica la Ursea será el nuevo precio de los combustibles? No, las fuentes del gobierno indicaron que habrá un período de “transición” que todavía no se sabe cuánto durará hasta que los precios de los combustibles al público “tiendan” a asemejarse a los de paridad de importación.

Hay que “armonizar” este proceso con los “resultados de Ancap”, explicaron.

¿Qué dicen entonces los precios de paridad de importación de la Ursea para octubre? El nuevo informe tiene un cambio sustancial respecto al anterior, que va en contra de la transparencia que manifiesta el Poder Ejecutivo. Previamente la Ursea publicaba los precios de paridad de importación en pesos por litro de combustible, pero desde ayer la Ursea determinó hacerlo en metros cúbicos y en dólares.

No obstante, en el gobierno lo llevaron a pesos por litro para la nafta Super 95 SP y para el gasoil 50S.

Según esa estimación, el precio al que un importador teórico pondría el combustible en la planta para su distribución, antes de impuestos, sería de $ 17,54 por litro en el caso de la nafta, cuando el precio al que Ancap lo pone en planta actualmente es $ 18,91 por litro. Es decir el precio de Ancap es $ 1,37 por litro más caro.

En el caso del gasoil, el precio al que un importador lo pondrían en planta para su distribución antes de impuestos es de $ 16,93 por litro frente a los $ 22,15 por litro al que lo pone Ancap. Es decir, el precio de Ancap es $ 5,22 más caro.

¿Por qué es relevante este precio a la salida de planta y previo a que llegue a la estación de servicio? Porque es el que va a calcular la Ursea y es al que Ancap debería acercarse.

El presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic había dicho el 20 de agosto pasado a El País que la ley de urgente consideración “establece que nuestro negocio termina en la planta de distribución y lo que pase después será cuestión de lo que establezca la regulación ahora en estudio”.

Así se “puede llegar a diversos escenarios que incluyen la posibilidad que exista libertad en el precio al público según la estación (sin abuso de posición dominante) y contratos privados (y por tanto libres) entre estaciones, distribuidoras y fleteras”, había agregado Stipanicic.

Por la “regulación en estudio”, el presidente de Ancap se refiere a una comisión de expertos que está realizando una revisión integral de todo el mercado de combustibles y se estima que tendrá un informe listo para fines de este año. El Ministerio de Industria Energía y Minería tomará ese informe para elaborar una propuesta de modificaciones regulatorias (pueden incluir decretos y ley).

Planta de Ancap. Foto: Archivo El País
Planta de Ancap. Foto: Archivo El País

El plazo de fijación de tarifas por ejemplo, puede pasar a ser cada 30 días, dijeron las fuentes del gobierno.

En el gobierno también estimaron (siguiendo la metodología de la Ursea) cuánto sería el precio de paridad importación al público si el resto de los costos luego de que sale el combustible de planta (costos de comercialización minorista, tasa de inflamables que cobra la Intendencia de Montevideo, flete y parte del IVA en el gasoil) sigue tal como hasta ahora. Las fuentes aclararon que la comisión podría proponer cambios.

Para octubre, estimaron que un importador teórico podría cobrar la nafta en surtidor a $ 53,59 el litro frente al $ 54,95 que rige hoy ($ 1,36 de diferencia por litro) y el gasoil a $ 34,02 el litro frente a $ 40,40 el litro ($ 6,38 de diferencia por litro).

“Un golpe fuerte en el gasoil” ¿y el supergás?
El gobierno quiere ordenar de una vez la distribución de supergás. Foto: A. Colmegna

En el gobierno ven que el nuevo informe de la Ursea es “un golpe fuerte sobre el precio del gasoil” debido a la diferencia de $ 6,38 por litro en el valor al público entre el de paridad de importación y el que se cobra actualmente en surtidor. “También es cierto que esto no sale por decreto, hay que dar tiempo a una transición”, dijo una fuente oficial.

Además de ser el gasoil donde hay más terreno para avanzar en alinear las tarifas -en el caso de las naftas la brecha es mucho menor-, en el gobierno entienden que es clave hacerlo porque es un insumo muy relevante para la producción y que tiene un “derrame” sobre los precios de otros bienes por los costos asociados al transporte.

La revisión de la metodología de la Ursea muestra que de los $ 17,54 por litro que costaría en planta la nafta Super 95 SP traída por un importador, $ 12,40 por litro es el precio al que lo compraría en el Golfo de México, $ 1,81 sería el sobrecosto del agrocombustible (es decir lo que encarece la nafta por mezclarle etanol en vez de dejarla así), $ 0,90 es el costo de internación (costo de muelle, tasa consular, etc.), $ 0,71 de fletes internacionales y seguro, entre otros. El margen del importador sería de $ 0,02 por litro. A eso se suman luego tasas e impuestos por $ 26,39 por litro. En el caso del gasoil se suman $ 3,48 por litro del fideicomiso del boleto y las tasas e impuestos son $ 4,59 en esa parte.

Si en naftas y gasoil el precio de paridad de importación es más barato que el que paga el público actualmente, en el supergás sucede lo contrario. De hecho, el presidente de Ancap Alejandro Stipanicic dijo que el ente pierde entre US$ 40 millones y US$ 50 millones por año por vender ese combustible por debajo del precio de paridad de importación. ¿Acá se alineará el precio al de importación? “Tenemos que analizarlo” por que tiene “otras implicancias” dijo una fuente del gobierno. Entre otros aspectos hay contratos con distribuidores que vencen recién en 2023.

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