DEBATE SE INSTALA EN LA INDUSTRIA

Cuestionan a la empresa de cemento de Godín y Lugano

Desde Fancap plantearon “dudas” respecto de las intenciones de la firma.

Planta de cemento. Foto: Archivo El País
La industria del cemento debate entre trabajadores y empresarios un proyecto de ley que influirá en el negocio. Foto: Archivo El País

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El proyecto de ley sobre la adquisición de cemento continúa siendo objeto de debate entre empresarios y trabajadores. Esta semana una delegación de trabajadores de la Federación Ancap (Fancap), concurrió a la Comisión de Industria de Diputados para defender el proyecto que plantea que las compras estatales de cemento deben ser de producción nacional y al menos 50% de Ancap.

La iniciativa -que surgió de dos diputados frenteamplistas- se encuentra a estudio del Poder Legislativo pero el proceso se enlenteció dado que el Poder Ejecutivo cree que el proyecto puede llegar a afectar tratados internacionales a los que Uruguay está adherido. Sin embargo, desde Fancap, acusaron a la empresa Cimsa (cementos Charrúa), propiedad de los futbolistas Diego Godín y Diego Lugano, de querer obstaculizar el proyecto.

En reiteradas ocasiones, la cementera de los futbolistas manifestó estar en contra del proyecto de ley ya que creen que “fulminaría su negocio” y no les permitiría competir en el mercado, dado que la firma importa cemento de otros países.

El presidente de Fancap, Gerardo Rodríguez dijo que “sería un riesgo enorme” que algunas empresas instaladas en Uruguay puedan importar aprovechándose de “elementos circunstanciales del costo de la materia prima”, lo que según indicó, “puede traer aparejado alguna práctica de dumping social”.

Si bien admitió no tener pruebas, el presidente del sindicato sostuvo que “el país no puede quedar vulnerable a que, eventualmente, un producto que está muy barato en alguna parte del mundo entre al país, destruya la industria nacional y luego esos capitales se vayan”.

En esta línea, el dirigente de Fancap, Artigas González dijo que al sindicato le “genera dudas” la instalación de la empresa Charrúa y defendió la importancia de que las compañías instaladas en Uruguay produzcan dentro del país. “Hay cosas que no se explican, pero rompen los ojos”, sentenció.

Para el presidente del sindicato, “el país necesita intercambio comercial con el mundo” pero dijo que están convencidos de que más allá de abrir nuevos mercados se precisan instrumentos para proteger a la industria nacional.

“La empresa Charrúa ha dicho públicamente que tiene interés en desarrollar sus inversiones en Uruguay, en crear fuentes de trabajo para el país, por lo que no entendemos la oposición a este proyecto, que estaría contemplado dentro de la ley”, dijo Rodríguez con respecto a las intenciones de la firma.

Según las declaraciones del presidente de Fancap, el negocio del pórtland se sustenta sobre tres pilares: la materia prima, la tecnología para industrializar esa materia y los mercados a los que se destina finalmente la producción.

Sobre el primer pilar, Rodríguez dijo que Uruguay tiene “una cantidad considerada como para producir durante cien años” pero reconoció que “se han hecho inversiones que no se concluyeron” y que afectan el desarrollo de la industria.

Diego Godín y Diego Lugano
Diego Godín y Diego Lugano. Foto: Archivo El País.

Al respecto mencionó que el horno que Ancap tiene en la planta de Paysandú “está en contenedores” pero que permitiría transformar y mejorar los costos de producción del ente al reducirlos a un 60% o 70% de lo que son actualmente.

Si el horno funcionara, según Rodríguez, Ancap tiene la potencialidad de exportar a Paraguay, Argentina y al sur de Brasil dado que permitiría multiplicar la producción por 2,5. Sin embargo, dijo que el costo de instalación del horno ronda los US$ 130 millones, “entendemos las dificultades que ha tenido el Estado con esa inversión”, dijo el presidente de Fancap, pero indicó que “es fundamental y se debería terminar”.

"Una cuestión peligrosa".

A modo de “alerta”, el dirigente González dijo que el cemento es una “materia prima que se termina” y que si se suman todos los yacimientos del país, se prevé una duración de 200 años.

No obstante, advirtió que “si siguen ingresando empresas, por una cuestión de globalización, esos años disminuirán. Lo que en determinado momento sería un boom, puede llegar a ser una cuestión peligrosa”, afirmó.

Al respecto dijo que tanto en Minas -donde se encuentra la planta de Ancap y de Cementos Artigas- como en Paysandú, hay “muy buena piedra caliza” pero indicó que no sucede lo mismo en Treinta y Tres -donde está ubicada la cementera de los futbolistas-.

“Si hay gran cantidad de jugadores, los años de proyección de materia prima variarán. Llegará un momento en que el país (...) entrará en una situación peligrosa y las futuras generaciones tendrán que importar cemento”, alertó el dirigente.

Asimismo, González indicó que “el mercado interno es muy cautivo” y que el proyecto de ley “brinda garantías para todos los jugadores” instalados en el país, en el que se encuentran Cementos Charrúa, Artigas, Ancap y Cielo Azul. “Es paradójico que para realizar obras de Ancap se traiga cemento de otra empresa, pero eso sucede y debemos estar atentos para evitarlo”, señaló.

Por último, el dirigente de Fancap dijo que “no se puede permitir que vengan, se instalen y se lleven nuestra materia prima, que si bien en el suelo vale muy poquito, es muy importante para el desarrollo de un país”.

Las cifras de la industria

Según el informe de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), en base a datos de empresas nacionales fabricantes de cemento, en el primer trimestre del año, las ventas ascendieron a 175.000 toneladas, lo que implicó una caída del 20% en relación al mismo trimestre de 2018. De ese total, el 3% se exportó (5.000 toneladas, en su mayoría a Paraguay) y el restante 97% se comercializó en el mercado interno (170.000 toneladas). Asimismo, las cifras indican que a partir de 2015 las importaciones de cemento registraron un importante crecimiento, cuyo punto máximo se dio en 2018 cuando se compraron 82.149 toneladas. Sin embargo, el informe de CIU destacó que en el primer trimestre de este año, “prácticamente no se registraron importaciones”.

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