DÉFICIT FISCAL

Un dato que preocupa al gobierno electo tuvo el peor resultado en 30 años

El déficit fiscal, uno de los datos que más preocupa al gobierno electo, tuvo en 2019 el peor resultado en 30 años. ¿Qué explicaciones hay detrás de ello?

MEF: entienden que con inflación en torno al 7% las tasas reales bajarían. Foto: F. Ponzetto
Pese a que bajarlo era un objetivo, el MEF no pudo evitar un clásico de cada año electoral desde 1985 a la fecha: la suba del déficit fiscal. Foto: F. Ponzetto.

El indicador que desvela al designado equipo económico encabezado por Azucena Arbeleche, el déficit fiscal, aumentó en el año 2019 respecto a 2018 y cerró en 4,7% del Producto Interno Bruto (PIB), excluyendo el “efecto cincuentones”. Eso equivale a US$ 2.665,5 millones.

Ese dato es el más alto para un año calendario desde el 6,2% del PIB que marcó en 1989, y que determinó que el gobierno entrante de Luis Alberto Lacalle Herrera hiciera un ajuste fiscal. Esa comparación ha sido cuestionada por el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori.

En el gobierno electo -que comanda Luis Lacalle Pou- se omite utilizar la palabra ajuste y se habla de ahorro en el gasto. El objetivo de este ahorro (ajuste en definitiva) es alcanzar los US$ 900 millones en el primer año, es decir 1,6% del PIB.

Ayer el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) informó que “el resultado fiscal del sector público no financiero se ubicó en 2,9% del PIB en 2019”. Es una variación de 0,9 puntos del Producto respecto a 2018.

El MEF antes informaba el resultado “global del sector público consolidado”, que incluía al Banco Central (BCU). Desde julio excluye al BCU y lo informa por separado tal como indica el manual de finanzas públicas del Fondo Monetario Internacional (FMI), una suerte de guía mundial. El resultado del BCU fue deficitario en 0,5% del PIB (frente al 0,9% del Producto en 2018). Por lo que el resultado global del sector público consolidado” da un déficit de 3,4% del PIB (en 2018 había sido 2,9% del Producto).

La meta del gobierno en la Rendición de Cuentas era de un déficit de 3,4% del Producto.

Sin embargo, el déficit “incluye los ingresos del Fideicomiso de la Seguridad Social”, que alcanzó a “1,3% en términos del PIB”, dijo el MEF. Esto es, estable, respecto a 2018.

Esos son ingresos extraordinarios y están afectados al futuro pago de jubilaciones de los “cincuentones” que salieron de las AFAP. Estas, son personas tenían menos de 40 años en 1996 cuando empezó el sistema mixto y se vieron obligados a afiliarse por su nivel salarial a una AFAP. Al salirse y volver al régimen previo (solo por el Banco de Previsión Social sin topes de jubilación), sus ahorros en las AFAP pasan al fideicomiso.

Si bien actualmente hay un ingreso extraordinario a las arcas del Estado, luego que se termine el pasaje de “cincuentones”, el costo de pagarles las jubilaciones superará con creces lo que ingresó, por lo que empeorará el déficit.

Por eso, al excluir esos ingresos, el déficit fiscal del sector público consolidado fue de 4,7% del PIB (había sido 4,2% del PIB en 2018.

¿Por qué el 4,7% del PIB de déficit es el dato que hay que tomar en cuenta? Porque cuando el gobierno trazó sus metas fiscales en la ley de Presupuesto al inicio del período y las Rendiciones de Cuenta posteriores, las estableció sin tener en cuenta el efecto “cincuentones” y las hizo sobre el sector público consolidado (incluyendo al BCU).

Según el comunicado del MEF, en 2019 los ingresos del sector público no financiero se ubicaron en 30,7% del PIB, disminuyendo 0,5% del PIB respecto a 2018. “Esta caída se asocia a una menor recaudación de la Dirección General Impositiva (DGI) y del Banco de Previsión Social (BPS) -0,4% del PIB y 0,1% del PIB respectivamente- y a una caída en los otros ingresos del gobierno central por 0,2% del PIB”, señaló.

El resultado primario corriente de las empresas públicas “mostró una mejora de 0,1% del PIB, principalmente asociado a un mejor resultado de Ancap”, agregó el MEF.

Protesta de cincuentones en el Palacio Legislativo. Foto: Fernando Ponzetto
Protesta de cincuentones en el Palacio Legislativo. Foto: Fernando Ponzetto (archivo)

Las empresas públicas en su conjunto tuvieron un resultado positivo de 0,9% del PIB.

En tanto, “la suma del resultado primario de las intendencias y el Banco de Seguros del Estado (BSE) se mantuvo estable en términos del PIB con respecto a lo observado en 2018” en 0,1% del Producto, indicó el MEF. La estabilidad se dio porque el “deterioro observado en las intendencias se compensó con un mejor resultado del BSE”, explicó.

Del lado del gasto “los egresos primarios del sector público no financiero se situaron en 31,2% del PIB, mostrando un aumento de 0,1% del PIB respecto a lo observado en el año anterior”, expresó Economía.

“Los rubros de remuneraciones y pasividades aumentaron 0,4% del PIB en total (0,2% del Producto cada uno), mientras que los gastos no personales se incrementaron 0,1% del PIB y las transferencias del gobierno central-BPS se mantuvieron estables”, afirmó el MEF.

Las inversiones subieron en 0,1% del Producto hasta 2,3% del PIB, “principalmente asociado a la variación de existencias de Ancap”, agregó.

De esa forma el resultado primario (previo al pago de intereses de deuda) fue deficitario en 0,5% del PIB, cuando había sido positivo en 0,6% del Producto en 2018. Es decir, hubo un deterioro de 1,1% del PIB.

El pago de intereses del sector público no financiero fue de 2,4% del PIB en 2019, una baja de 0,2% respecto al año anterior “por menores intereses pagados por el gobierno central”, indicó el comunicado.

En resumen, el aumento del 0,6% del PIB en el gasto, del 0,1% del Producto en las inversiones y la baja en los ingresos de 0,5% del Producto llevaron a elevar el déficit fiscal, algo que fue compensado parcialmente por un mejor resultado de empresas públicas de 0,1% del PIB, el mejor resultado del BCU de 0,4% del Producto y los menores pagos de intereses (bajaron 0,2% del PIB).

La crítica del ministro Astori

Según Astori la comparación con 1989 no procede porque “ese análisis es de una superficialidad total”. En entrevista con El País publicada el pasado 27 de diciembre, Astori afirmó que “hace 30 años Uruguay tenía debilidades de todo tipo en materia macroeconómica y así nos fue cuando vivimos la gran crisis de principio de siglo. ¿Qué sentido tiene comparar el resultado fiscal de hoy con el de hace 30 años? Ningún sentido, porque son países distintos de los que estamos hablando”. También cuestionó que “el tema fiscal se analiza con un sentido de urgencia y gravedad, y por favor quiero que me entiendan bien, que no tiene correspondencia con la realidad”. Señaló que “Uruguay tiene que tener una trayectoria más tranquila hacia un mejor resultado fiscal”.

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