POSICIÓN

Uno de los debes del Mercosur: la integración industrial

El bloque económico regional tiene aún pendiente la necesidad de “promover una integración industrial” y  apostar por una “mayor cooperación y solidaridad”.

El Mercosur se encuentra en un período difícil por la situación en Venezuela. Foto: Fernando Ponzetto
A 30 años de la fundación del bloque, sus socios siguen definiendo lo que falta hacer. Foto: Fernando Ponzetto

Los fundadores del Mercosur valoran que este bloque haya logrado “sostener la paz y la consolidación de los procesos democráticos, sin fisuras”, si bien tiene aún pendiente la necesidad de “promover una integración industrial” y debe apostarse por una “mayor cooperación y solidaridad” para alcanzar sus fines.

Son los objetivos económicos, comerciales, estructurales, productivos, sociales y ciudadanos que inspiraron la fundación del Mercosur hace 30 años, el 26 de marzo de 1991, según recuerdan en un artículo conjunto remitido a EFE los embajadores en España de Argentina, Ricardo Alfonsín; Brasil, Pompeu Andreucci Neto; Paraguay, Ricardo Scavone; y Uruguay, Ana Teresa Ayala Barrios.

“Hoy, en un mundo por demás complejo, el aniversario del Mercosur nos obliga a reflexionar -señalan- sobre la necesidad de contar con una integración que promueva el desarrollo sostenible, que ayude a superar la desigualdad y la pobreza que sufre la región y propicie un desarrollo científico y tecnológico que favorezca el bienestar de nuestros pueblos.”

Y en un contexto agravado por la pandemia de la COVID-19, los países del Mercosur “deberán apostar por una mayor cooperación y solidaridad para alcanzar sus objetivos económicos, comerciales, estructurales, productivos, sociales y ciudadanos que inspiraron su nacimiento”.

Con una población cercana a los 300 millones de habitantes y siendo la quinta economía del mundo, el Mercosur es “una herramienta clave para alcanzar una real inserción internacional”, dicen los embajadores.

“Con Europa, y especialmente con España, nos unen fuertes lazos históricos y culturales y la necesidad de trabajar por la paz, la democracia y los derechos humanos. Por esta razón comparten ambas regiones la visión estratégica respecto del Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea”.

Paz, democracia y desarrollo.

Para entender el nacimiento del Mercosur hay que remontarse al contexto de esos años, explican, y a la “necesidad geoestratégica de contar con un mecanismo sólido que garantizase la paz y la promoción democrática y de los derechos humanos en la región”, que “permitiera promover el desarrollo económico y comercial de sus países”.

Justamente, prosiguen, los mayores desafíos del Mercosur se encuentran en el plano económico, “en su necesidad aún pendiente de promover una integración industrial que permita al bloque ser competitivo a nivel internacional y compensar de alguna manera la fuerte concentración de sus exportaciones extra-zona en productos primarios hacia sectores que generen cadenas de valor regional”.

En estos 30 años de existencia, el Mercosur ha sido “prioritario” para cada uno de sus países, constatan en el artículo. Ha sido, para cada uno de ellos, una verdadera “política de Estado”, logrando constituirse en una “zona de paz, expandiendo y facilitando el comercio, fortaleciendo la ciudadanía y beneficiándose de la diversidad cultural que caracteriza a sus miembros”.

Otro de los aspectos relevantes del bloque regional ha sido el tratamiento de las “asimetrías”. Entre sus “soluciones”, se encuentra el Fondo para la Convergencia Estructural (Focem), “el primer mecanismo de financiamiento de proyectos de infraestructura y desarrollo social que ha sido una herramienta efectiva pero que no ha quedado exenta de las dificultades financieras atravesadas por la región y sus países”.

Los cuatro representantes diplomáticos, bajo la iniciativa de la Presidencia Pro Tempore Argentina, intervendrán este martes en el “Encuentro por los 30 años del Mercosur” en la Casa de América de Madrid, con la participación del canciller argentino, Felipe Solá, desde su país y de la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. (En base a EFE)

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