NO ALCANZÓ LA META

¿Por qué el déficit no bajó lo que preveía el gobierno?

Pasó de 3,9% del PIB en 2016 a 3,5% en 2017; meta era 3,3%.

IRPF: el 1° de enero empezaron a regir cambios dispuestos por ajuste fiscal.Foto: archivo El País
Foto: archivo El País

En 2017 el déficit fiscal bajó respecto a 2016, pero menos de lo esperado por el gobierno. ¿Qué explicó esta diferencia entre lo previsto y lo que ocurrió? El rojo de las cuentas públicas fue de 3,5% del Producto Interno Bruto (PIB) cuando en 2016 había sido de 3,9% (el peor en 27 años).

La meta del gobierno en la Rendición de Cuentas era que el déficit fiscal fuera de 3,3% del Producto en 2017 y para eso contaba con un ajuste fiscal que postergó algunos gastos, incrementó el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) tanto en rentas del trabajo (a partir de $ 54.165) como del capital, un alza del Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social (IASS), modificaciones en el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE).

Esa parte se comportó mejor de lo esperado: en la Rendición de Cuentas se estimaba que la recaudación de la Dirección General Impositiva (DGI) alcanzara a 17,8% del PIB y finalmente fue de 17,9% del PIB. También los ingresos por tributos al comercio exterior estuvieron por encima: el gobierno esperaba que fueran 0,9% del PIB y fueron 1% del Producto. A su vez, los ingresos del Banco de Previsión Social (BPS) fueron 0,2% del PIB mayores a lo previsto (7,8% del Producto versus 7,6% estimado) por aumento del salario real y mayor número de cotizantes.

Hasta ahí, los ingresos estaban 0,4% del PIB por encima de lo proyectado por el gobierno para alcanzar un déficit de 3,3%. Pero, el resultado primario corriente de las empresas públicas fue peor al proyectado, ya que alcanzó a 0,9% del PIB en vez de 1,2% del Producto por un mayor costo de abastecimiento de la demanda eléctrica para UTE y por mayores gastos asociados a una parada más prolongada de la refinería de Ancap que la prevista.

Con todo, los ingresos del gobierno alcanzaron a 30% del PIB, un 0,1% del Producto más que lo previsto en la Rendición de Cuentas.

Del lado del gasto, las remuneraciones estuvieron 0,2% del PIB por encima de lo proyectado (5,3% del PIB vs. 5,1% en la Rendición), las transferencias se incrementaron 0,2% del PIB más de lo pensado (llegaron a 9% del Producto) y las pasividades estuvieron 0,3% del Producto más altas de lo estimado (alcanzaron a 10,1% del PIB frente al 9,8% previsto). Sobre estas últimas, el Ministerio de Economía puntualizó que el ajuste de 11,7% en enero, "en un contexto de descenso abrupto de la inflación, contribuyó a aumentar la carga real de estas erogaciones". Esto fue compensado por gastos no personales que fueron 0,1% del PIB inferiores a lo estimado, intereses de deuda 0,1% del PIB más bajos que lo previsto e inversiones del gobierno central y las empresas públicas que fueron 0,3% del Producto menores a las previstas en la Rendición.

Por tanto, el gasto del sector público (incluyendo intereses de deuda) alcanzó a 33,4% del PIB en vez del 33,1% del Producto previsto y es lo que explicó que el déficit no bajara hasta la meta que tenía el gobierno, pese al mejor desempeño de los ingresos.

Además, el gobierno preveía llevar el déficit a 2,9% del PIB para 2018 y 2,5% en 2019. Qué hará en la próxima Rendición de Cuentas es clave para saber si podrá cumplirlo.

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