Unos vecinos que no ayudan

Deloitte: economía "se enfría" en un "barrio complicado"

Prevé crecimiento de 2,4% este año; coyuntura externa es “menos favorable”.

En baja: sin el efecto rebote (por la parada técnica en 2017 de la refinería) la actividad crecerá este año casi a la mitad de la tasa de 2017. Foto: archivo El País.
Sin el efecto rebote la actividad crecerá este año casi a la mitad de la tasa de 2017. Foto: archivo El País.

El contexto regional está "más agitado", con Argentina y Brasil sufriendo problemas que llevan a reducir sus expectativas de crecimiento. Eso tiene un impacto en Uruguay, donde se proyecta que la economía seguirá creciendo pero a una tasa menor, ya que se prevé "un enfriamiento de los motores" que han impulsado la actividad: las exportaciones y el consumo.

Ese fue el diagnóstico que presentaron ayer los analistas de la consultora Deloitte en un desayuno para clientes, donde comunicaron que esperan que la actividad se expanda al 2,4% este año y al 2,5% el próximo.

El análisis comenzó poniendo el foco en el panorama global, donde "se viene configurando un cambio significativo" en los últimos meses del contexto financiero —expectativas de que la Reserva Federal (Fed) estadounidense acelere el proceso gradual de suba de las tasas de interés, volatilidad en los mercados, fortalecimiento del dólar y salida de capitales desde los emergentes. Aunque la economista Tamara Schandy dijo que estas variaciones "son de mucha menor intensidad" que en épocas pasadas.

Pese a ese matiz, sostuvo que la región "tuvo una reacción particularmente severa" a estos cambios internacionales ya que "sumó serias vulnerabilidades" internas.

Esto provoca "un contexto desafiante" para Uruguay, dado que "la coyuntura externa es notoriamente menos favorable que el año pasado". Aparte los países vecinos "se están abaratando en dólares" al devaluar su moneda, y aunque Schandy previó que en Argentina hay margen para que la divisa continúe apreciándose, esto suma dificultades de competitividad para la economía local.

Pese a esto, la analista dijo que la "clave" para Uruguay es que "las tasas de interés siguen siendo bajas en una perspectiva histórica" por lo que debido a la buena calificación crediticia no sufrirá grandes impactos en el costo de financiamiento.

El barrio.

"Se mantiene una perspectiva positiva de crecimiento mundial, solo en la región hay correcciones a la baja", expresó Schandy y remarcó que eso nos hace estar "en un barrio complicado, en crisis".

Las economías vecinas comparten problemas como el déficit fiscal y un nivel alto de deuda pública, a los que el gobierno de Mauricio Macri le suma el déficit de cuenta corriente.

"Había expectativas en Argentina y Brasil de que el 2018 fuera un año bueno. Se empezaron a deteriorar con la sequía y eso se intensificó en mayo con el (nuevo) contexto internacional", repasó.

Al otro lado del Río de la Plata están creciendo "las previ-siones inflacionarias" por el aumento del dólar, lo que impactará en el salario real y por ende en el consumo, haciendo caer (junto a otros factores) la previsión de la actividad a una tasa de 1,3% este año —puede haber incluso alguna caída del registro trimestral, advirtió.

Mientras, en Brasil persisten "las dudas sobre la perspectiva de recuperación económica", a lo que se agrega "una alta incertidumbre política" ya que el expresidente Lula da Silva (en prisión) es el mayor candidato de cara a las elecciones de octubre. Los analistas brasileños al inicio del año preveían que la economía creciera al 3% y ahora el consenso se ubica en 1,9%.

Actividad.

La analista Florencia Carriquiry sostuvo que el último dato del Producto Interno Bruto (PIB) —aumentó 2,2% interanual y 1,1% desestacionalizado— "confirmó un crecimiento a tasas menores que al inicio de 2017, cuando rebotamos tras un estancamiento".

Sin el efecto refinería (la planta de Ancap permaneció cerrada entre mediados de febrero y octubre de 2017 entonces al volver a producir genera un desfasaje estadístico) la actividad se expandirá 1,7% según Deloitte, lo que es "aproximadamente la mitad de (la tasa de) 2017, es decir un enfriamiento importante".

En 2019 la economía se beneficiará "del rebote del sector agrícola" tras la "pésima cosecha" de soja por el clima. Ese producto, de los principales que vende Uruguay al exterior, incidirá para que "el dinamismo exportador de 2017, que se mantuvo en lo que va de 2018 no se sostenga el resto del año", explicó Carriquiry.

Al deterioro de ese "motor de la economía", se anexan "señales de enfriamiento del otro motor que es el consumo privado", ya que la consultora prevé "una moderación del salario real" asumiendo que la ronda de negociación transcurra alineada a los lineamientos oficiales y una mayor inflación producto del fortalecimiento del dólar (que también impacta en las expectativas de los consumidores y sus decisiones).

Déficit e inflación, los desafíos que seguirán

Por las "fortalezas financieras" y la mejor situación que los vecinos, Uruguay ha podido "enfrentar los cambios del contexto internacional", sin embargo "la estrategia de ir lento en el frente fiscal va aumentando los riesgos", detalló Tamara Schandy. Mientras que el economista Pablo Rosselli añadió que este "es uno de los puntos débiles de Uruguay", y señaló que el rojo de las cuentas públicas "se mantendrá en torno a los niveles actuales en 2018 y 2019".

Acerca del dólar, Schandy indicó que "buena parte de la devaluación de este año ya se dio", por lo que proyectan una divisa a $ 32 a fines de 2018 y a $ 35 al cierre del año próximo. "El Banco Central (BCU) está dejando al dólar subir" ya que no realiza intervenciones significativas, con lo que da a entender que dicho proceso "es positivo para amortiguar el shock negativo de la región y acepta el costo de que la inflación salga del rango". Es que Deloitte espera "desvíos moderados" del índice de precios respecto de la meta oficial (entre 3% y 7%) en los próximos 18 meses, ubicándose en torno al 8% —podría llegar a 9% y acercarse "el fantasma de la inflación de dos dígitos" si la devaluación es mayor. "Uruguay tiene por delante un escenario de corrección de precios relativos, veremos qué tan rápido se da, y eso dependerá de la región", expresó la economista de Deloitte.

Sobre el mercado de trabajo, Rosselli señaló que "la tendencia a la baja del empleo" que se observa hoy día responde a la reticencia de las empresas a contratar por varios factores: "Uruguay quedó caro en dólares, hay un clima complejo de relaciones laborales y el crecimiento del salario ha estado por encima de la actividad". Esos mismos ítems explican la caída de la inversión privada, al tiempo que el país también "ha perdido atractivo para la inversión extranjera directa", algo que "no es común a todos los emergentes" —en 2017 cayó solo en Uruguay de 14 emergentes comparados—, sentenció el analista de Deloitte.

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