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La desigualdad que desnudó el COVID-19 en América Latina y problemas en Uruguay

“Lo que el COVID-19 ha venido a revelar es cómo aquellos grupos históricamente marginados en el continente quedan en una mayor exposición" a la pandemia, dijo Amnistía Internacional.

Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Foto: Reuters.
Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Foto: Reuters.

El continente latinoamericano, que acumula más de 55 millones de casos de coronavirus y 1,3 millones de fallecimientos, incrementó sus desigualdades durante el largo año de pandemia y arrojó a 22 millones de personas de nuevo a la pobreza y a otros 8 millones a la pobreza extrema, según el informe anual que entregó Amnistía Internacional (AI).

De acuerdo a AI, la situación precaria del continente en relación con los derechos humanos se ha visto “exacerbada” durante la pandemia y los abusos se volvieron todavía más evidentes en una crisis que trasciende más allá de lo sanitario.

“Lo que el COVID-19 ha venido a revelar es cómo aquellos grupos históricamente marginados en el continente, como consecuencia de las desigualdades, el abandono y los abusos sufridos durante décadas, quedan en una mayor exposición al impacto del COVID-19, no solo en términos de contagio y muertes”, explicó a EFE Erika Guevara, directora para las Américas de AI.

En el mundo, el número de muertes por COVID-19 aumentó un 11% en la semana pasada con respecto a la anterior, con 71.000 decesos registrados, según el informe epidemiológico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hecho público ayer.

Y, a su vez, el número de casos se incrementó aunque de manera más leve, un 5% en contraste con la semana anterior, con más de 4 millones de contagios reportados.

Por su parte, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, instó ayer a los países avanzados a “dejar de lado los controles a las exportaciones” y asegurar que las “vacunas excedentes lleguen a los países pobres” para dejar atrás lo antes posible la crisis por la pandemia.

“Hay que aumentar la producción y distribución de las vacunas y dejar de lado los controles a las exportaciones. También significa financiar completamente la herramienta Covax (para la distribución equitativa de vacunas) y asegurar que las vacunas sobrantes son transferidas a los países pobres”, afirmó Georgieva en la rueda de prensa de la asamblea del FMI.

Después de las alarmas en Chile y las medidas de contención de Colombia, Uruguay, que en el inicio de la pandemia mantuvo un perfil bajo, vive una presión cada vez mayor por la extensión del COVID-19, pese al ritmo de vacunación.

Ayer, el presidente de la República, Luis Lacalle Pou no anunció nuevas medidas y se limitó a extender las vigentes hasta fin de mes. (En base a EFE)

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