TEMA DE ANÁLISIS

Devaluación afectará consumo, en especial de bienes durables

Desde el último día del mes pasado se está observando una escalada en el valor del dólar que pasó de un valor muy estable, levemente por debajo de $ 28,50 en la cotización interbancaria, a $ 31,50.

La venta de autos repuntó en mayo y es indicio de consumo. Foto: Reuters
Foto: Reuters

Es una depreciación del orden del 10% en tan solo tres semanas y todavía existe incertidumbre sobre la evolución futura, pero la sospecha es que buena parte del aumento vino para quedarse. La apreciación de la moneda nacional que con algún alto en el camino se produjo durante 21 meses, ahora se revierte en menos de un mes.

Esta situación lleva a preguntarse cuál puede ser el impacto, en una economía tan dolarizada como la uruguaya, de una devaluación de tal magnitud. En particular sobre el consumo privado y sobre el Producto Interno Bruto (PIB) porque son variables muy importantes para la actividad privada y en la política fiscal para la recolección de tributos.

En la última revisión de la economía uruguaya, el Fondo Monetario Internacional (FMI) realizó un estudio que analiza justamente el impacto de una hipotética depreciación de la moneda uruguaya.

Hay varios canales entre la devaluación y el consumo, al tiempo que en el medio se encuentra lo que pueda suceder con el PIB y el empleo, y a través de estos sobre el salario real.

Pesos
Foto: Archivo El País.

El estudio del FMI establece que, al igual que en varios países emergentes, en Uruguay hay una proporción muy grande de la población que gasta todo el disponible de caja que tiene en cada período de tiempo. Es decir, para una alta proporción de la población la capacidad de ahorro es limitada, lo que implica que es muy baja la posibilidad de suavizar el consumo cuando hay eventos extraordinarios negativos. Si la devaluación nos deja con menor poder adquisitivo vamos a consumir menos y el impacto será fuerte.

La disminución del poder adquisitivo deriva de dos efectos. En primer lugar, el impacto que tiene la devaluación en el nivel de precios. Si se separan los bienes que se compran en la economía en los durables y los no durables, se ve que el precio de los primeros depende más del tipo de cambio al ser todos importados. El pasaje de la depreciación de la moneda al precio de los durables es casi perfecto. Así como cuando disminuyó la cotización del dólar aumentó el consumo de estos bienes, incluso en demasía porque ocurre un efecto "inventario" en el escenario en que estos bienes están baratos, la suba repentina del dólar provoca el efecto contrario.

Hay que tener en cuenta a su vez el impacto sobre el ingreso de un aumento repentino en contra de una baja gradual. Si bien los salarios tienen cláusulas de ajuste siempre presentan algún rezago para aumentar, y en ese lapso hay una pérdida de poder adquisitivo que impacta sobre el consumo en el corto plazo.

Otro aspecto a considerar es cómo impacta la evolución del tipo de cambio en las expectativas. Estas claramente son muy favorables y positivas cuando el tipo de cambio está bajando, y, por el contrario, se vuelven negativas cuando hay una depreciación.

Facturar en dólares al mercado interno es una de las estrategias de empresas locales. Foto: AFP
Foto: AFP

Hay otros elementos además del tipo de cambio que pueden estar incidiendo en el consumo por ejemplo de los términos de intercambio. En este caso todavía no se siente, pero es posible que la suba en el precio del petróleo genere un efecto que refuerce el de la suba del tipo de cambio.

Una característica de los uruguayos, derivada de la dolarización de la economía, es que aquellos que tiene capacidad de ahorro, fijan sus metas al respecto en dólares.

Por lo tanto, si sus ingresos son en pesos, una suba en el tipo de cambio los lleva a, manteniendo el mismo nivel de ahorro en dólares, aumentarlo en pesos, por lo que disminuye su capacidad de consumo.

Finalmente, el impacto que podría ser positivo no parece tener gran fortaleza. La suba del tipo de cambio genera una sustitución en la oferta, beneficiando a los sectores que sustituyen importaciones una vez que el producto del extranjero se encarece.

Entre los que pueden beneficiarse se encuentran la industria de vestimenta y la fabricación de muebles y en menor medida la de autos. El impacto existe, pero va a ser menor. Y en todo caso la respuesta no es instantánea.

Vestimenta: fue el rubro de mayor baja de precios en julio. Foto: AFP
Foto: AFP

En general predominan las fuerzas negativas y el estudio del FMI concluye con una estimación por la que una suba en el tipo de cambio del 10% (parecida a la actual) genera un enlentecimiento de un punto porcentual por trimestre en el consumo durante los dos primeros trimestres y luego se diluye.

Esto tiene un impacto directo sobre el nivel de actividad global dado el peso del consumo privado en el PIB, más del 70%.

Un enlentecimiento del 1% en el consumo resta 0,7% de crecimiento al PIB global.

El enlentecimiento en el nivel de actividad impacta a su vez en la recaudación, y por consiguiente en el resultado fiscal. Pero el impacto negativo sobre la recaudación se ve amplificado, ya que el descenso en el consumo impacta directamente sobre los bienes durables, fundamentalmente automóviles 0 kilómetro. Se trata de bienes que tienen una alta carga impositiva y un elevado valor unitario cuya respuesta a variaciones en el tipo de cambio es casi instantánea.

Si bien en el corto plazo una devaluación de la magnitud de la experimentada en las últimas semanas impacta negativamente sobre el nivel de actividad, a mediano plazo se torna favorable, ya que mejora la rentabilidad de los sectores transables.

Ello les permite incrementar su nivel de producción y exportación, compensando así el menor dinamismo del mercado interno.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)