Marítimas

Algún día tendremos cruceros turísticos por el río Uruguay

Con una nave tipo “River Boat”, podría hacer cruceros visitando ciudades del litoral en diez días

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La semana anterior, nos referimos a los intensos trabajos de redragado del río Uruguay que en forma conjunta están haciendo Uruguay y Argentina a través de la CARU que, dicho sea de paso, por estos días dicha Comisión Binacional está cumpliendo 40 años de existencia.

Son obras de recuperación de canales, pasos anegados e instalación de más de 200 boyas, balizamiento a nivel tope como nunca antes existió.

En las obras se incluyó nada menos que el dragado del canal Casas Blancas con fondos duros, que ahora a profundidad de 19 piesde lleva barcos directamente con navegación segura a Paysandú sin pasar por clásico Almirón que casi siempre está aterrado.

Todo lo hecho es a favor de la carga, de los barcos diríamos y el desarrollo mediterráneo de una región influenciada por el río Uruguay incluyendo nada menos que a Concepción del Uruguay un valioso puerto argentino conectado a un área agroindustrial de las más ricas de Argentina. Con los trabajos realizados se logró que barcos de mayor porte y capacidad de carga lleguen hasta los puertos del río Uruguay y con ello se daría el primer paso para el abaratamiento de los fletes.

Cruceros

Pero no hemos hablado de los potenciales turísticos que ofrece el río Uruguay, ideal para convertirlo por expertos en un instrumento de divulgación cultural, fuente de recursos aunque no hay que soñar, y creación de empleos. Hay que verlo como un hotel flotante, con la misma ventaja que ofrecen los cruceros de ultramar, pone las valijas a la salida en el camarote, visita ciudades, y se las lleva al final del viaje. El río es siempre un escenario acuático tranquilo, descansado y hasta delicioso.

Contrariamente a los océanos, el río tiene belleza íntima natural y urbana bien atractiva porque está rodeado de escenarios a babor y estribor. Todos los ríos del mundo realizan con sus barcos tan especiales, cruceros turísticos muy entretenidos y descansados. Tampoco es una novedad este tema de los cruceros porque estos se hacían en el pasado, por los años ‘30 y ‘40, por los ríos Paraná y Paraguay y muchas veces lo hicieron por el río Uruguay aquellos barcos conocidos por los “General” a paletas. Incluso nosotros lo hicimos por los años ‘50 en el “Ciudad del Salto”.

La foto

La foto que publicamos es uno de esos típicos barcos “riverboat” cuyas actividades viajeras deleitaron a millones navegando el Mississippi. El que mostramos fue importado por una empresa argentina que lo trajo en 1999 a bordo de una gran nave y lo dejó flotando cerca de Nueva Palmira donde estuvo largo tiempo esperando las autorizaciones del gobierno argentino. Hoy está funcionando en aguas del país vecino. Es un barco con propulsión popel a rueda, con poco calado, y muy buenas comodidades a bordo. Esta nave especial costó unos 10 millones de dólares, dijeron ellos. Un barco de estos sería ideal para desarrollar proyectos turísticos a través de los puertos del litoral uruguayo y argentino culminando en Paysandú o en Salto. Todo el río Uruguay es un escenario histórico que da para que un profesor de historia a bordo nos relate donde estamos y que fue o que hubo allí. Las islas del río, frondosamente forestadas por finas y comunes maderas e incluido, hierbas medicinales, nos lo contó un científico francés que estuvo recogiendo por 1967 de esas islas hierbas medicinales que usaban los indios. Para la epoca de verano, un plan de excursiones podría comenzar desde Colonia o desde Montevideo para disfrutar una navegación de 10 horas y predisponiendo al viajero para comenzar lo mejor desde la Cisplatina. Allí hay mucho para informarse y para visitar. Y, desde aquí remontar el Uruguay. No es el río Paraná teñido eternamente por el barro del Bermejo, sino el nuestro es casi cristalino. Se pueden hacer viajes para la fotografía, para la pesca, para el descanso, para levantar la vista, para la meditación, etc.

Debe ser hermoso desayunar sobre cubierta, navegando lentamente y envuelto por las aguas de ambas orillas, árboles, pájaros, riberas sugestivas, o almorzando al mediodía en el salón viendo pasar la escena fluvial desde la ventana como también debe ser formidable cada puesta de sol desde la cubierta. Es, sin duda, un viaje ideal para compartir. La materia prima está, es el río Uruguay, falta estudiar el itinerario aunque esté cantado. Pero hay que pensarlo como emprendimiento privado turístico con el apoyo del Estado, por lo menos para ponerlo en marcha, es de interés nacional.

En Fray Bentos, como dijimos, hay mucho para saber y visitar, el Liebigs, el Anglo, e incluso el Muelle del Anglo se puede reconstruir económicamente. Y hay que pensar en estos cruceros considerando los ríos Uruguay, Parané, Paraguay y las ciudades de Rosario, Asunción y Corumbá, en la temporada.

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