REPORTE DE OIT

¿Qué dice un informe sobre las jubilaciones y la seguridad económica de las personas mayores?

La Organización Internacional del Trabajo examina la agenda de las políticas en seguridad social que los países de la región latinoamericana han implementado en los últimos años.

Jubilados sentados en la plaza de los Treinta y Tres Orientales. Foto: Darwin Borrelli
Seguridad social: la OIT analiza los retos que tendrá la región tras la pandemia del COVID-19. Foto: Darwin Borrelli

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirmó que con la llegada de la pandemia del COVID-19 hay un “horizonte de gran incertidumbre” sobre el futuro de las pensiones y la seguridad económica de las personas mayores en América Latina, así como también “serias restricciones al desarrollo” de los pilares que previo a la pandemia formaban parte del debate sobre el futuro de los sistemas de protección social.

En el estudio denominado “Las pensiones y la seguridad económica de las personas mayores en América Latina ante un futuro cada vez más incierto”, la OIT examina la agenda de las políticas en seguridad social que los países de la región latinoamericana han implementado en los últimos años, así como los desafíos que enfrentan los sistemas de pensiones y que fueron acelerados por la pandemia.

Hasta la llegada del COVID-19, los diferentes países de la región habían alcanzado un consenso -más allá de las particularidades de cada uno- en relación a los tres pilares fundamentales en el debate sobre el futuro previsional.

Según enumeró el estudio de la OIT, estos pilares eran: “una prestación que atendiera el derecho a un ingreso básico para toda la población o para los que no tuvieran otro ingreso; un segundo pilar (tradicional) de tipo contributivo y obligatorio, que brindaría a los trabajadores con capacidad contributiva una prestación que tuviera algún tipo de proporcionalidad con los aportes realizados; y, finalmente, un pilar voluntario u obligatorio consistente en el aporte a un sistema de capitalización individual o colectivo para la población que decidiera adherirse a algún esquema de este tipo, incluyendo los sistemas previsionales de naturaleza ocupacional”.

Con la llegada del COVID-19, desde la organización afirman que a partir de ahora “habrá necesidad de un mayor compromiso para crear espacio fiscal”, así como también “mucha más necesidad” de mejorar las prestaciones del primer pilar.

Además la investigación concluyó que la caída del empleo y de los salarios reales por la pandemia, pusieron en riesgo los sistemas contributivos de la región y por otra parte afirmó que la crisis macro y un futuro de probables muy bajas tasas de interés y retorno de las inversiones financieras, “generará mayores dudas aún sobre los esquemas basados en la capitalización”.

En este contexto, el estudio determinó que aunque es pronto para saber hacia dónde se dirigen las economías y cuál será su reacción después de la pandemia, “tal vez sea tarde” para implementar reformas sobre regímenes previsionales que ya enfrentaban serias dificultades antes del coronavirus.

“La situación dependerá de la evolución futura de la pandemia y los efectos de las distintas medidas sanitarias, pero también de las dificultades y fortalezas que cada sistema previsional (de los países de América Latina) tenía antes de la aparición del COVID-19”, afirmó el estudio.

Sede de la Organización Internacional de Trabajo. Foto: OIT
Sede de la Organización Internacional de Trabajo. Foto: OIT

Entre las especulaciones planteadas en el estudio sobre los efectos de la pandemia en los sistemas previsionales, la OIT mencionó que podría ocurrir que cuanto más grande sea la pérdida de ingresos de la población y más se prolonguen en el tiempo los efectos negativos, más grande será la presión para desarrollar esquemas de ingresos básicos con algún grado de universalidad.

Por otra parte, el estudio señaló que se podría especular que cuanto mayor sea la caída de ingresos fiscales, más grande será la presión sobre los esquemas públicos, contributivos y no contributivos.

“Y, por supuesto, la caída de ingresos y la eventual debilidad de los mercados de capitales en cada país impondrán límites sobre el desarrollo de regímenes de capitalización individual con gestión privada”, afirmó la investigación.

Dichas especulaciones son factores que se suman al contexto actual de incertidumbre por la pandemia y que ponen en duda cómo será la evolución futura de la protección social para la población más adulta y las próximas reformas.

Limitaciones.

Además de las características propias de los sistema previsionales de cada país de la región hay otras condicionantes que deben considerarse al momento de evaluar el futuro de los esquemas de protección social.

En ese sentido, para la OIT hay tres tipos de limitaciones que operan de forma diferente en cada uno de los países de América Latina.

En primer lugar, indica que se deben tener en cuenta “las diferentes restricciones impuestas por la crisis económica en cada caso, de manera especial el impacto sobre el empleo, los salarios, el nivel de actividad y el financiamiento del sector público”, así como el funcionamiento del mercado de capitales (para los casos en los que funcionen los esquemas de capitalización).

La segunda limitante se refiere a los parámetros propios de los sistemas de cada país, como la posibilidad de mantener niveles de aportes y contribuciones sobre los salarios adecuados para así lograr que los sistemas sean atractivos.

La última limitación planteada por la OIT tiene que ver con los aspectos institucionales propios de cada sociedad.

Sobre este punto el estudio advirtió que dependerá de la capacidad de los gobiernos para introducir modificaciones paramétricas y estructurales en los sistemas previsionales para que sean sostenibles y conseguir la aceptación de la sociedad sin generar estallidos en un “entorno ya complejo”.

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