ECONOMÍA

Dólar, empleo y déficit: ¿qué analiza y hace el gobierno?

Recortar el gasto, en el actual contexto económico, no está en el menú.

Astori disertó por una hora ante empresarios; hizo un discurso con tono político y lo acompañaron varios ministros. Foto: Leonardo Mainé
Astori disertó por una hora ante empresarios; hizo un discurso con tono político y lo acompañaron varios ministros. Foto: Leonardo Mainé

Al menos una vez al año el ministro de Economía, Danilo Astori, diserta ante empresarios en un almuerzo organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM). Ayer advirtió al auditorio que “comienza el ciclo electoral” y entonces iba a “hablar de política”, retrucando a quienes dicen que “el gobierno no tiene agenda y está esperando que termine el mandato”.

Le siguió una hora de exposición con un repaso por las principales variables de la economía uruguaya. Reconoció que “no todo está bien”, pero cuestionó los discursos que dicen que “todo está mal” (ver aparte).

Uno de los focos del discurso fue la situación fiscal -el déficit del sector público está en 4,3% del Producto Interno Bruto (PIB), el mayor nivel en 30 años-, “el problema más importante” que enfrenta el gobierno. Astori defendió el manejo macroeconómico realizado, mostró como resultado el desacople de la región y advirtió que esto evitó un escenario peor, porque “hay incompatibilidad entre el desorden económico y las transformaciones”.

Con los mismos números sobre la mesa, la consultora CPA Ferrere hace un análisis diferente.

El déficit ha venido en aumento y puede amenazar el grado inversor que ostenta Uruguay (la calificadora Fitch lo ubica en el mínimo y tiene perspectiva “negativa”). Aun así, el gobierno no evalúa tomar medidas adicionales para bajar el rojo fiscal, dijeron a El País fuentes de Torre Ejecutiva.

Es que, a la interna del Poder Ejecutivo se analiza que recortar el gasto con el actual enlentecimiento de la economía puede llevar a “frenarla” o incluso a una recesión como ocurre con Argentina.

Sobre la trayectoria del déficit, el ministro señaló que “el corazón del sector público” que es el gobierno central y el Banco de Previsión Social (BPS), tienen un rojo de 2,1% del PIB. Si no se toma en cuenta el efecto de la ley de “cincuentones” -que otorga más fondos ahora al Estado por el pasaje del dinero de afiliados de las AFAP al BPS, pero luego generará mayores egresos por el pago de esas jubilaciones- el número crece a 3,4% del PIB. A eso, se suma 0,9% del PIB de déficit del Banco Central (BCU) por el manejo de la política monetaria.

Astori destacó que ese ítem final “no se incluye en la metodología” de medición del Fondo Monetario Internacional (FMI) y que solo dos países de 115 sí lo hacen (Uruguay y Brasil). “Muchas veces para discutir se compara a Uruguay con otros países, pero casi ninguno” toma en cuenta en su déficit, el del banco central, indicó.

El ministro dijo que el dinero de los “cincuentones” va a un fideicomiso que administra el BPS, lo que el jerarca explicó que “contribuirá” a mantener estable el ratio deuda/PIB, es decir que “la difícil situación fiscal no se trasladará a (lo que paga Uruguay por) los créditos”.

Astori se refirió a los gastos endógenos del Estado, como el sistema de jubilaciones, al que debe asistirse cada año en unos US$ 3.500 millones. Reiteró que deberá encararse una reforma de la seguridad social, pero puntualizó que “sin perder el efecto social positivo” que tiene el actual régimen debido a su amplia cobertura.

También sostuvo que Uruguay tuvo “una conducta austera en el gasto público”, que creció desde 2005 muy por debajo de otros países de la región.

Al respecto, expresó que en el debate electoral “parece que solo importa” reducir el gasto y “nos olvidamos de los ingresos”. Pero, para aumentar estos, la economía debe crecer, y que la carga impositiva está en un nivel que “no es conveniente” elevar.

Dólar y competitividad

En tres ocasiones distintas de la exposición, Astori defendió el sistema de flotación cambiaria que práctica Uruguay, remarcó que “es exitoso” y que sería “un error” modificarlo. Del discurso surge la relación de ese énfasis con el reclamo de los empresarios por el “atraso cambiario”, que sostienen los perjudica.

El ministro de Economía se refirió a ello y a la pérdida de competitividad: “No podemos caer en el error de analizar un tema complejo sin incluir todos los aspectos en juego, que son unos cuantos. Ha sido común asociar el análisis de la competitividad a elementos específicos”, con “enfoques estáticos”. Mencionó como ejemplo “propuestas que atan los problemas de competitividad a un tipo nominal de cambio que supuestamente es inferior al que deberíamos tener, o a salarios más altos o a (el precio de) las tarifas”.

Ese tipo de visiones, dijo Astori, son “peligrosas”, porque pueden conducir a tomar medidas “sobre componentes aislados que contribuyan a gestar desequilibrios indeseables para el país, como sería definir un tipo de cambio más alto y originar, entre otros, efectos inflacionarios que le harían daño a la producción y a las condiciones de vida de la población”.

Ante una pregunta, sostuvo que “no hay que seguir los fundamentos de una economía que anda mal”, como la argentina.

Dentro del “concepto complejo” que es la competitividad, enumeró que “operan muchos factores”, como “la evolución del conocimiento, la capacidad de incorporarlo a través de la innovación, el incremento de la productividad de los factores, el ingreso a mercados y su funcionamiento, los costos de las relaciones entre empresas privadas y la inserción internacional”.

Empleo e inversión

Dentro del repaso de la economía, Astori llamó a “no olvidar” que Uruguay atraviesa el período más largo de crecimiento de su historia (16 años), superando la crisis global de 2008, la “mayor recesión” que tuvo Brasil en su historia y una contracción de la economía argentina en “tres de los últimos cinco años”.

“Estos datos no olvidan los problemas”, expresó Astori, como la caída de la inversión en los últimos años y la pérdida de empleo. Esto lo relacionó a “la evidente desaceleración” de la actividad. Subrayó que recuperar los niveles de inversión pública y privada, es “un desvelo” para el gobierno y “el camino genuino” para generar más puestos de trabajo.

Para atraer capitales dijo que se deben mantener los estímulos de la ley de Inversiones y “asegurar una rentabilidad atractiva”. En 2018 se modificaron los criterios de esos estímulos para priorizar la generación de empleo y Astori sostuvo que hay “resultados alentadores” ya que la captación de inversiones mejoró, lo que impactó en una “leve moderación” del desempleo en los últimos meses.

En ese sentido, el ministro de Economía explicó que entre que se presenta un proyecto de inversión y se generan los puestos de trabajo “hay un período de maduración”. Mostró expectativas de que superado ese tiempo “repunten” de forma definitiva ambas variables.

Sumar acuerdos “no es sencillo”

Al hablar sobre inserción internacional, Astori señaló que “la apertura al mundo no es una opción para Uruguay”, sino “un lineamiento estratégico fundamental”. Explicó que negociar acuerdos comerciales “no es tan sencillo como parece”, ni igual que en el pasado, porque dejaron de ser “una simple negociación de concesiones para el acceso al mercado de bienes” para abarcar un conjunto de factores más complejos. También aclaró que “mejorar la integración regional y estar en procesos de integración global”, no son objetivos “incompatibles, sino complementarios”. En referencia al Mercosur, dijo que la política de “regionalismo abierto” que defendió Uruguay, “parecen ahora entenderla nuestros socios”, y subrayó que llegó el momento de “comenzar de una vez a cerrar” los acuerdos que están negociándose, como con la Unión Europea.

MÁS

El debate electoral, el "relato" y la "tentación de contaminar"

El mensaje final de Astori fue un llamado a un proceso electoral en paz. “Todos tenemos que aportar para tener un país mejor. Una de las maneras es encontrarnos para intercambiar puntos de vista, y aportar todos no significa que estamos de acuerdo en todo. Nosotros (el gobierno) aportaríamos muy poco si venimos a decirles que está todo bien, porque no es verdad y hay muchas cosas para corregir y muchas por hacer; quienes discrepan aportarían poco si sostienen que está todo mal y para sostener eso usan términos muy fuertes como he escuchado «país hipotecado o país postrado»”. El ministro mantuvo esa comparación y dijo que sería un error por parte del Frente Amplio decir “que el Uruguay nació en marzo de 2005”, y una equivocación de la oposición expresar que el crecimiento se logró porque “se preparó el camino y hubo condiciones externas favorables”. También aclaró que no debe confundirse el desacople de la región con “inexpugnabilidad al vecindario”, ni plantear “la inexorabilidad de que Uruguay recorra el mismo camino que Argentina y Brasil”. Otra contraposición que utilizó el ministro fue que “aportaríamos poco si pretendiéramos que no haya críticas a la política económica para evitar influencias negativas sobre las expectativas”, pero tampoco es correcto acumular cuestionamientos que “construyen un relato sistemático de alta frecuencia pública que muchas veces prescinde de un análisis riguroso de la realidad”. Sobre esto último, señaló que existen “tentaciones de contaminar el análisis” buscando réditos electorales, un fenómeno que “ya está presentes entre nosotros”.

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