FINALIZADO EL SEGUNDO TRIMESTRE

La economía brasileña crece y espanta temores, pero sigue sin despegar

Los datos sorprendieron al mercado, que esperaba una posible retracción en el segundo trimestre que hubiera colocado a Brasil nuevamente en estado de recesión técnica.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. Foto: AFP
Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, ha puesto en marcha una política económica de claro tinte liberal. Foto: AFP

La economía brasileña creció un tímido y sorpresivo 0,4% en el segundo trimestre de este año con respecto al primero, con lo que espantó el temor de que Brasil hubiese entrado en una nueva recesión técnica, pero sigue sin despegar tras la histórica recesión que sufrió en 2015 y 2016.

Según datos divulgados ayer jueves por el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), el Producto Interior Bruto (PIB) de la mayor economía suramericana creció un 0,4% en el segundo trimestre frente al primero, una variación superior a la prevista por la gran mayoría de los economistas.

De acuerdo con el organismo, la economía de Brasil también creció, un 1,0%, en el segundo trimestre en comparación con el mismo período del año pasado y acumuló una expansión del 0,7% en el primer semestre frente a los seis primeros meses de 2018.

Los datos sorprendieron al mercado, que esperaba una posible retracción en el segundo trimestre que hubiera colocado a Brasil nuevamente en estado de recesión técnica (dos trimestres consecutivos de retracción), ya que la economía se había retraído un 0,1% en el primer trimestre frente al último del año pasado.

Pese a que los datos descartaron la posibilidad de una nueva recesión, aún reflejan las dificultades de Brasil para recuperarse y crecer de forma sustentable tras la histórica recesión de 2015 y 2016, en que el PIB encogió cerca de siete puntos porcentuales.

La lenta recuperación comenzó en 2017, cuando la economía creció un 1,1%, y prosiguió en 2018, con la misma tasa de crecimiento, mientras que para este año tanto analistas como Gobierno prevén una expansión de cerca del 0,8%, aún variación positiva pero menor a la de los dos años anteriores.

De acuerdo con la coordinadora de estadísticas del PIB del IBGE, Rebeca Palis, con una economía en lenta recuperación, la actual producción brasileña aún está en el mismo nivel en que estaba en el primer trimestre de 2012.

Trabajador realizando una soldadura en una industria uruguaya. Foto: AFP
La economía brasileña creció un tímido y sorpresivo 0,4% en el segundo trimestre en 2019. Foto: AFP

El propio Gobierno, que festejó el resultado y lo atribuyó a su "acertada" política de ajuste fiscal, admitió que la economía creció en medio de un escenario desafiante que pone en duda una recuperación más sustentable.

"El escenario económico continúa desafiante: el ajuste fiscal en curso, la baja productividad de la economía brasileña y la incertidumbre de la coyuntura internacional sugieren un aún largo camino por recorrer", según un comunicado del Ministerio de Economía.

Pero, agrega la nota, "no deja de ser importante destacar que, pese a esos desafíos, la coyuntura brasileña se muestra hoy mucho más favorable de lo que era hace algunos meses atrás".

De acuerdo con economistas consultados por Efe, la economía de Brasil podrá terminar el año en terreno positivo pero aún lejos de iniciar una trayectoria de crecimiento robusta y sustentable.

"El crecimiento del trimestre fue modesto, pero al menos estamos remontando la caída del primer trimestre. La economía no crece más rápido debido a que aún prevalece la incertidumbre, que afecta la confianza, aplaza inversiones de las empresas y las compras de los consumidores", afirmó el analista sénior de la consultora XP, Carlos Ross.

La confianza de empresarios y consumidores continúa baja, pese a que en el segundo trimestre se registró un aumento de la inversión productiva (+3,2%) y del consumo de las familias (+0,3%), debido a que los problemas estructurales del país permanecen y a desafíos que generan incertidumbre, como la actual crisis argentina y la guerra comercial protagonizada por EE.UU. y China.

Según el Gobierno, la única certeza es la continuidad de su política de ajuste fiscal impulsada por el presidente Jair Bolsonaro desde que asumió su mandato, el 1 de enero pasado, a la que atribuyó el ligero crecimiento del segundo trimestre.

El líder ultraderechista, que ha puesto en marcha una política económica de claro tinte liberal, ha adoptado medidas para reducir los gastos públicos, disminuir el tamaño del Estado y privatizar estatales no estratégicas, en un intento por reducir el enorme déficit en las cuentas públicas del país, al que considera como el principal obstáculo de la economía de Brasil.

Su principal iniciativa en este sentido es la reforma de las pensiones, que fija una edad mínima para que los brasileños tengan acceso a la jubilación y que ya fue aprobada en primera votación por la Cámara de Diputados.

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