OCTUBRE DE 2018

EE.UU. desclasificó informe que dice que príncipe saudí "aprobó" capturar o matar a periodista

Las autoridades turcas dijeron que fue asesinado en el consulado de Arabia Saudita en Estambul por 15 sauditas que primero lo estrangularon y luego desmembraron su cuerpo.

Mohamed Bin Salmán. Foto: EFE
Mohamed Bin Salmán. Foto: EFE

El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salmán, aprobó la operación para capturar o matar al periodista disidente Jamal Khashoggi, asesinado en 2018, según un informe de los servicios de inteligencia estadounidenses publicada ayer viernes.

Khashoggi, residente en Estados Unidos que escribía para el diario Washington Post, fue asesinado y desmembrado por un equipo de agentes saudíes en el consulado del reino en Estambul. Sin embargo, Arabia Saudita ha negado cualquier implicación del príncipe heredero en este caso.

“Evaluamos que el príncipe heredero de Arabia Saudita Muhammad bin Salman, aprobó una operación en Estambul, en Turquía, para capturar o matar al periodista saudí Jamal Khashoggi”, dijo la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos en el informe publicado en su web.

“Basamos esta evaluación en el control del príncipe heredero sobre la toma de decisiones en el Reino, la participación directa de un asesor clave y de miembros del destacamento de protección de Muhammad bin Salman en la operación, y el apoyo del príncipe heredero al uso de medidas violentas para silenciar a disidentes en el extranjero, incluido Khashoggi”, añade.

“El príncipe heredero ve a Khashoggi como una amenaza para el reino y en términos generales apoyó el uso de medidas violentas para silenciarlo”, indica el informe.

Al desclasificar el informe, el presidente Biden revirtió la negativa de Donald Trump a hacerlo, lo que refleja un cambio en la política de Estados Unidos hacia Arabia Saudita. Sin embargo, Biden está pisando una línea muy fina para preservar los lazos con el reino mientras busca revivir el acuerdo nuclear de 2015 con su rival regional, Irán, y abordar otros desafíos, como la lucha contra el extremismo islamista y el avance de los lazos árabe-israelíes.

Luego de divulgar el informe, Estados Unidos negó la visa a 76 funcionarios saudíes, afirmando que no tolerará a quienes amenacen o agredan a activistas, disidentes y periodistas por encargo de gobiernos extranjeros, declaró el secretario de Estado Antony Blinken.

La llamada.

Biden habló el jueves con el padre del príncipe heredero, el rey Salman, de 85 años, en una llamada en la que ambas partes dijeron que reafirmaron su alianza de décadas y se comprometieron a cooperar. La Casa Blanca señaló que el presidente tendrá como interlocutor al monarca y no a su heredero.

En la conversación, Biden recalcó el compromiso para “ayudar a Arabia Saudita a defender su territorio frente a los ataques de grupos aliados con Irán”, pero también reafirmó la importancia que su país otorga a los derechos humanos.

El asesinato.

Khashoggi, de 59 años, fue el 2 de octubre de 2018 al consulado saudí en Estambul por un documento que necesitaba para casarse con su prometida turca.

Un equipo de agentes vinculados a Bin Salman lo mató y desmembró su cuerpo en el lugar. Sus restos no han sido encontrados.

Pocos observadores creen que un asesinato de este tipo podría haber ocurrido sin la anuencia del príncipe Mohamed, dado que el gobernante ha encarcelado a numerosos críticos y a facciones de su propia familia.

Khashoggi fue asesinado en el consulado saudí en Turquía. Foto: Reuters
Khashoggi fue asesinado en el consulado saudí en Turquía. Foto: Reuters

Bajo las fuertes presiones de Estados Unidos y de la comunidad internacional, el gobierno saudita enjuició a algunos de los perpetradores del asesinato del periodista.

En el proceso a puerta cerrada fueron exonerados dos altos mandos considerados como los autores intelectuales. Entre ellos estaba el entonces subdirector de los servicios de inteligencia Ahmad al Asiri. Este viernes Estados Unidos anunció sanciones contra al Asiri.

Cinco personas que no fueron identificadas recibieron condenadas a muerte y otras tres fueron sentenciadas a duras penas de prisión. Pero nueve meses después, las sentencias de muerte fueron reemplazadas con penas de 20 años de cárcel.

Organizaciones como Amnestía Internacional y Reporteros Sin Frontera calificaron el proceso como una “parodia de la justicia”.

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