EL CONSUMO PRIVADO FUE EL MÁS GOLPEADO

El “efecto coronavirus” y la sequía llevaron a una caída histórica de la economía uruguaya

El Producto Interno Bruto cayó 10,6% en el segundo trimestre respecto a igual período del año anterior, la mayor contracción desde que hay datos disponibles (1983).

Comercios con persianas bajas en 18 de Julio. Foto: Gerardo Pérez
La actividad bajó un 10,6% en el segundo trimestre. El consumo privado fue el más golpeado. Foto: Gerardo Pérez

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Apenas cinco días después de la aparición de los primeros casos de coronavirus en Uruguay, el equipo económico evaluaba que en los primeros dos trimestres del año el Producto Interno Bruto (PIB) caería y el período abril-junio sería particularmente malo. Por eso, no sorprendió ayer a la autoridades el dato del PIB del segundo trimestre que reveló la mayor caída interanual desde que hay datos disponibles (1983): 10,6%.

De hecho, el lunes pasado en entrevista con El País, el subsecretario Alejandro Irastorza había señalado que “la caída del segundo trimestre, que estamos esperando sea de un 10%, tal vez sea un poco más, es una caída muy profunda”.

Es que en ese trimestre se dio en forma simultánea en muchos países del mundo, un confinamiento sin precedentes para detener la propagación del COVID-19. Eso supuso un shock de oferta (producción y servicios paralizados o a mucho menor ritmo) y de demanda (personas y empresas consumiendo menos y frenando inversiones) a la vez en casi todo el mundo.

El informe de Cuentas Nacionales divulgado ayer por el Banco Central (BCU) mostró además una contracción del PIB de 9% al comparar el segundo trimestre del año frente al primero. Tanto en esta medición desestacionalizada como en la interanual, el BCU dijo que “incidieron las medidas para la contención del contagio del COVID-19 implementadas durante todo el trimestre, las que impactaron de forma significativa en la mayoría de las actividades de servicios”.

Así la economía uruguaya profundizó la recesión en la que se encontraba (ya había caído en el último trimestre de 2019 y se contrajo 1,4% interanual y 1,6% desestacionalizado en el primero de 2020).

“Una caída del PIB de más de 10,6% interanual en el trimestre (y de más de 15% si no incluimos el sector Transporte y comunicaciones) no tiene precedentes. La verdad es que se trata de una crisis que por sus características no tiene precedentes. Con un freno muy abrupto de la oferta, que habría tocado niveles mínimos justamente en los primeros meses del segundo trimestre”, dijo a El País la socia de la consultora Exante, Florencia Carriquiry.

“Si bien la caída del segundo trimestre es significativa, los indicadores coincidentes muestran una recuperación” luego que “en algunos casos es mayor a la esperada hace tres meses”, complementó a El País el gerente senior de Consultoría de CPA Ferrere, Alfonso Capurro.

“La mayoría de los sectores y componentes de la demanda mostraron caídas dentro de lo esperado, salvo el comercio cuya caída estuvo más cerca de 30% que de 20% y algunos servicios (el rubro Otras actividades) cuya contracción fue casi 15% en vez de 10%”, dijo a El País el socio de la consultora Vixion, Aldo Lema.

“Con todo, previsiblemente la caída del PIB en el segundo trimestre fue menor a la observada en los países europeos y en la región, parecida a la de Estados Unidos”, agregó.

Pero no todo el desplome de la economía en el trimestre está explicado por el COVID-19. “Hay algunas caídas que tienen que ver con capacidad de producción, con ciclos biológicos y con efectos climáticos: por ejemplo, la producción ganadera y la faena de frigoríficos (falta de ganado gordo); la soja cayó por menores rendimientos por hectárea; y cayó Electricidad, gas y agua por la sequía del primer y segundo trimestre que afectó el nivel de represas y la generación hidráulica. Muchos de estos efectos se irán revirtiendo con la recuperación del stock ganadero y con las lluvias”, analizó Capurro.

Ese efecto y la vuelta a la actividad en varios rubros, junto con una mejora de la demanda, mostrarán “una recuperación comparativamente mejor que la región y otros países durante este tercer trimestre, con un rebote significativo respecto al segundo, aunque todavía con una caída interanual relevante (-5%)”, indicó Lema.

Capurro dijo que del seguimiento permanente de indicadores mensuales coincidentes del PIB (se mueven junto con el PIB, pero que se van publicando antes) se ve con “claridad” que “las caídas fuertes fueron en marzo, abril y mayo, y en junio comenzó un rebote que se consolidó en julio y agosto”.

Agregó que “este escenario de dólar atrapado en $ 42,50 podría ayudar al crecimiento de corto plazo vía mayor consumo” aunque “no es necesariamente bueno para las perspectivas de rentabilidad de los sectores exportadores y por ende no es necesariamente bueno para la necesaria recuperación de la inversión privada como motor del crecimiento en los próximos años”.

Cambio de base.

Los datos del tercer trimestre, que se publicarán en diciembre, vendrán con el cambio de base de Cuentas Nacionales que corregirán estos datos y hacia atrás.

Entre otros efectos, esa modificación, es probable que corrija a la baja el peso del sector Transporte, almacenamiento y comunicaciones, que en el segundo trimestre “operó como amortiguador de actividad”, indicó Capurro. “Posiblemente, el PIB mostrará una contracción en 2020 mayor con la nueva base que con la base actual”, agregó. Lema coincidió que con el cambio “la contracción sería peor”.

¿Qué se prevé para este año y 2021?

¿Qué va a pasar con la economía uruguaya este año y el próximo? El gobierno estima una caída de 3,6% en 2020 y un crecimiento de 4,1% en 2021. Los analistas consultados por El País prevén cifras en ese entorno aunque son un poco más pesimistas.

“Nuestros últimos pronósticos apuntaban a una caída de 3,1% este año (5,5% sin Transporte y comunicaciones) y una suba de 4,2% en 2021 (5,3% sin Transporte y comunicaciones), pero vamos a revisarlos”, dijo la socia de Exante, Florencia Carriquiry. “A a la luz de estos datos y contemplando la evolución más reciente de otros indicadores de frecuencia mensual disponibles y el deterioro que ha seguido mostrando el contexto regional (tanto en lo económico como en lo sanitario) es muy probable que revisemos las proyecciones a la baja”, agregó.

La estimación de CPA Ferrere “hasta hoy es -4,1% en 2020 y el crecimiento de 2021 en torno a 1,5%”, dijo el gerente senior de Consultoría, Alfonso Capuro. “Hay un conjunto de sectores rezagados que están lejos de normalizarse: turismo, viajes, algunos servicios, esparcimiento, etc.”, apuntó y dijo que el escenario para 2021 “incluye dos o tres efectos que pueden estar explicando un rebote tibio, menor al que estima el gobierno: asumimos que sectores como el turismo y el esparcimiento seguirán lejos de la normalidad en la primera mitad del 2021, y eso opera como un ancla para el rebote del PIB; nuestros modelos incorporan variables internacionales y regionales; en particular, la fuerte caída de Argentina y Brasil en 2020 y un escenario 2021 muy complejo en el caso de Argentina también operan como ancla para el rebote 2021” y finalmente, “nuestro escenario base incorpora un tipo de cambio que se desliza acompañando la inflación; algo que no ha ocurrido en los últimos meses”.

El economista Aldo Lema prevé una caída del PIB en torno a 4% este año, “aunque algo por arriba en vez de algo por debajo, por el peor desempeño del comercio”.

Stocks se acumularon e inversión cayó fuerte

En el segundo trimestre del año frente a igual período de 2019, la formación bruta de capital aumentó 5,8%, lo cual se explica por una acumulación de stocks ocasionada por el desplome del consumo -debido a las medidas para contener el coronavirus- y con una caída de la formación bruta de capital fijo (inversión) de 11,7%. Tanto el sector privado como el público presentaron caídas en inversión en maquinarias y equipos y en edificios y otras construcciones. Al realizar el análisis por tipo de activo se da una caída de inversión en obras de infraestructura en el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, UTE y Antel, que no llegó a ser compensada por la obra del Ferrocarril Central (que si bien estuvo paralizada en el inicio del trimestre, se retomó desde mediados de abril). La construcción de edificios también presentó una baja que no llegó a ser contrarrestada por el inicio de las obras para la segunda planta de celulosa de UPM.

Consumo y ventas al exterior se contrajeron.

El gasto de consumo final registró una caída de 13,5% en el segundo trimestre respecto al mismo lapso de 2019. Eso se explicó tanto por una contracción en el consumo de hogares y empresas de 13,8%, como por una baja del consumo del gobierno de 12%. Algunos indicadores adelantados, como el de ventas de vehículos 0 kilómetro, muestra una recuperación de la demanda.

Puerto de Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour
Puerto de Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour

"La recuperación fue más rápida de lo que esperábamos hace tres meses. Es posible que el manejo sanitario de la crisis haya ayudado a mantener las expectativas y que el retroceso del tipo de cambio también haya ayudado a impulsar el fuerte aumento de ventas en comparación con los niveles de abril y marzo”, analizó Capurro. También del PIB analizado del lado de la demanda, las exportaciones de bienes y servicios cayeron 16,8% en el segundo trimestre frente a igual lapso de 2019, por la baja de las de ganado en pie, carne y cueros y la “contracción del turismo derivada del cierre de fronteras y también por caídas observadas en Otros Servicios, vinculado principalmente a servicios de transporte”, agregó.

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