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¿Efecto pos elecciones? Estiman aumento “moderado” del consumo privado para 2020

La Cátedra Sura de Confianza Económica anticipa un crecimiento dispar dependiendo de si hay un “desinfle” de las expectativas por el fin del ciclo electoral o no.

Charla de Alejandro Cavallo. Foto: Francisco Flores
Este año se registró una mejora de la confianza del consumidor con respecto al 2018. Foto: Francisco Flores

En 2019 hubo una recuperación de la confianza del consumidor uruguayo. Luego de que en agosto del año pasado el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) registrara el puntaje mínimo de la serie (38,9) y luego de que en febrero de 2019 tuviera el dato más bajo de este año (44,1), el ICC comenzó a repuntar hasta llegar a crecer al máximo de 52,2 en julio.

Para el año que viene las perspectivas dependen de si se tiene en cuenta el efecto post elecciones o no y la diferencia entre una y otra hipótesis es de 0,5 puntos porcentuales.

La Cátedra Sura de Confianza Económica de la Universidad Católica de Uruguay (UCU) junto a Equipos Consultores, explicaron ayer en el evento de cierre anual que si se considera que habrá un “desinfle” de expectativas por el ciclo electoral, la perspectiva para el año próximo es que el consumo privado crezca un 0,9%. Eso implicaría un incremento similar o “apenas superior” al que tuvo este año.

En cambio, en caso de que se asuma que no hay un “desinfle” de la confianza por el fin del ciclo electoral, en 2020 la suba del consumo privado será de 1,5%, un crecimiento que según el economista y director de Equipos, Alejandro Cavallo es “moderado”.

A priori, hay fundamentalmente dos hechos claros que podrían llegar a afectar estos pronósticos. La instalación de la segunda planta de celulosa de UPM podría llegar a generar una mejora en las expectativas, de hecho el mes en que el ICC registró la mejor puntuación del año fue cuando se confirmó esta inversión (en julio el ICC se ubicó en 52,2).

De forma contraria, el lado negativo podría venir por las noticias económicas, políticas y sociales de la región, pero principalmente por parte de Argentina.

Sobre este punto, el director de Equipos explicó que los uruguayos tienen una percepción “muy negativa” sobre la situación actual argentina aunque esperan que dentro de un año el país vecino se recupere.

Al respecto, Cavallo indicó que lo que los uruguayos piensen de Argentina “es relevante” dado que la situación de crisis de dicho país está “mayormente incorporado” en las expectativas de los ciudadanos locales.

En lo que refiere al mes de noviembre, el ICC (que está compuesto principalmente por la Predisposición a la compra de bienes durables, la Situación económica personal y la Situación económica del país) se posicionó en 49,7.

Esto significó un punto menos en relación a lo que ocurrió en octubre, sin embargo, no cambia la situación dado que aún se mantiene dentro del nivel de neutralidad como ocurre desde la mitad del año.

Si se analiza lo que ha ocurrido con el ICC en los últimos cinco años, se refleja que el indicador ha tenido desempeños que casi siempre rondaron entre los 40 y 50 puntos, sin salirse prácticamente de ese rango.

Según Cavallo, eso responde en parte al fin del denominado súper ciclo o boom de los commodities (aumento de precio prolongado de las materias primas) que favoreció al país y que culminó entre 2014 y 2015.

“Desde ese punto de vista la confianza se ha mantenido relativamente estancada en los últimos años porque el fin del ciclo de los commodities tuvo su repercusión estructural sobre la confianza”, explicó el economista.

En relación al desempeño en 2019 de los subíndices que componen el ICC, hubo un estancamiento de la Predisposición a la compra de bienes durables pero un aumento tanto de la evaluación de los consumidores sobre la Situación personal como la Situación económica del país.

Ese incremento estaría explicado y alentado principalmente por el ciclo electoral.

Correlaciones

El estudio de la Cátedra Sura de Confianza Económica identificó además relaciones de precedencia en la política y la economía.

La precedencia o correlación entendida en el sentido de que cuando una variable sube en un período, uno o dos períodos después otra variable sube o baja dependiendo del comportamiento de la primera.

Los tres casos en donde las relaciones encontradas son más fuertes son en que: la Predisposición a la compra de bienes durables precede el consumo privado (la precedencia va desde la predisposición hacia el consumo privado con uno o dos trimestres de rezago), las expectativas de desempleo preceden al desempleo (aunque la tasa de desempleo no precede a las expectativas de este indicador) y, las expectativas de inflación preceden a la inflación.

Según Cavallo, “es valioso y relevante” el hecho de que las variables de expectativas predigan a las variables macroeconómicas y no a la inversa.

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