Consumo

¿Cuál es el efecto post-Mundial que sufrieron los supermercados?

El sector se prepara además para una temporada turística que será menor a la de años anteriores y que no le permitirá generar un “colchón” de ventas. Los datos de los supermercados a los que accedió El País.

Hay un cambio de hábito en los clientes de los supermercados. Foto: Reuters
Hay un cambio de hábito en los clientes de los supermercados. Foto: Reuters

Los meses posteriores al Mundial de Rusia 2018 han sido complicados para los futboleros con la intervención de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), la amenaza de desafiliación por parte de la FIFA y las cuatro derrotas al hilo de la selección. También para los supermercados la finalización del certamen deportivo fue un mojón, porque se intensificó la caída en la facturación debido a las menores ventas en el segundo semestre de "productos no tradicionales" —principalmente televisores—.

Según datos de una consultora privada que ratificó la Asociación de Supermercados (ASU), la facturación en septiembre fue 4,3% menor al mismo mes del año pasado, mientras que en el acumulado anual la caída es de 1,4% frente a igual período de 2017. "Terminado el Mundial, se pasó del estancamiento a la caída", dijo una fuente del sector a El País.

El rubro alimentos lleva seis meses con registros menores en la comparación interanual e incluso se constata un cambio de hábito en los consumidores: "tienen menos fidelidad con las marcas, prestan más atención a los precios y las promociones, y hacen más búsquedas de precios online; todo va en línea con un mayor cuidado del gasto", dijo a El País el economista de la consultora Equipos, Alejandro Cavallo (especialista en temas de consumo).

A este panorama se suma las perspectivas de una temporada turística no tan buenas como las últimas, por los problemas económicos que sufren Argentina y Brasil junto con el hecho que devaluaron sus monedas más que Uruguay, encareciéndonos en términos relativos respecto a los vecinos.

"En los últimos años, las ventas (hacia el mercado interno) venían en baja, pero eso se pudo atenuar porque las dos últimas temporadas de verano fueron extraordinarias y nos dieron un colchón para compensar la caída. Pero ahora creemos que enero de 2019 no será igual al 2018 o 2017 y por tanto nos faltará ese viento de cola (en la facturación)", manifestó a El País el gerente general de la Asociación de Supermercados, Daniel Menéndez.

De acuerdo con una encuesta hecha por Opción Consultores entre las compañías del sector que se divulgó días atrás, un 50% de los empresarios cree que habrá una retracción (de entre 1% y 10%) en el mercado en los próximos 12 meses. El motivo más mencionado para esa previsión es el nivel de desempleo —fue 8,5% el promedio en el último trimestre y hay 18.000 desocupados más que hace un año—, seguido por la inestabilidad económica y el contrabando en menor medida.

"Somos un reflejo de la economía, en Uruguay salvo dos o tres rubros los demás caen. Si baja el consumo, caemos nosotros", dijo Menéndez. Las estimaciones de Cavallo son que tras experimentar una "leve desaceleración" en el último trimestre, el consumo de los hogares sufrirá "una desaceleración importante" y crecerá en torno al 2%.

Hasta el año pasado este factor de la demanda agregada era el principal motor de la economía junto con las exportaciones, ya que alcanzó en 2017 una tasa de crecimiento de 4,4% que explicó 3,2 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB).

Pero en 2018 una serie de indicadores demuestran que esa tendencia cambió. En 10 meses se vendieron 17% menos de automóviles cero kilometro, la recaudación de la Dirección General Impositiva (DGI) por impuestos al consumo —como IVA e Imesi— bajó 0,2%, y hubo un retroceso en las ventas en comercio y servicios en el tercer trimestre según un relevamiento de la gremial sectorial.

El martes se conoció el relevamiento de confianza del consumidor —hecho por la Cátedra SURA de Confianza Económica, la Universidad Católica y Equipos Consultores— que mostró una leve recuperación en octubre de la mano de una mejora de cuatro puntos de la predisposición a la compra de bienes durables, aunque el indicador continúa en la zona de moderado pesimismo. Cavallo explicó que la moderación en la suba del dólar en las últimas semanas ayudó.

Para el próximo año, el economista de Equipos presentó como algo positivo la proximidad de las elecciones nacionales porque "mejoran las expectativas en general" de los ciudadanos, y pronosticó un crecimiento del consumo cercano a 0,8%. Menéndez opinó que "será un año difícil" porque "la gente está dispersa por la votación y normalmente son años en que nadie toma grandes decisiones de consumo".

Empleos.

Este panorama de menores ventas llevó a que varias cadenas realizaran "recortes en los últimos dos o tres años", señaló el gerente general de la ASU. Sostuvo que "cuando aumentan los costos, sobre todo los laborales, y cuando no podes facturar más, se pierde la rentabilidad y se deben hacer reestructuras" en las empresas. Informó que el sector tiene unas 4.000 empleados menos, no todos por despido sino que "en muchos casos no se reponen las vacantes que quedan".

La encuesta de Opción Consultores preguntó a los empresarios qué ocurrirá con la demanda de mano de obra en el próximo año y un 67% estimó que se reducirá, al tiempo que el 33% restante dijo que mantendrá en los mismos niveles. Tampoco ninguno de los consultados prevé incrementar la inversión —un 67% dijo que seguirá igual y un 33% proyectó una reducción—.

La tecnología en las cajas

Cada vez es más frecuente ver en las cadenas de supermercados cajas de auto cobro, en las que el cliente pasa la mercadería por un detector digital y luego abona con medios electrónicos de pago. Según el gerente general de la Asociación de Supermercados, Daniel Menéndez, las empresas están "apostando a este tipo de servicios" con la incorporación de tecnología por "dos motivos importantes": uno es "la reducción de los costos laborales" que implica "tener menos cajeros", y el otro es "el ahorro de tiempo para el cliente, que puede entrar para comprar cuatro o cinco cosas y pagar rápido e irse". Sostuvo que esto último, al ser "el tiempo cada vez más escaso" para los consumidores en la actualidad, resulta relevante para lograr diferenciarse de los competidores.

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