LOS TRABAJOS DEL FUTURO

El efecto robotización en los empleos en Uruguay

Hombres tienen más riesgo que mujeres de automatización de su trabajo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El economísta Ignacio Munyo pidió pensar medidas para complemetar a las máquinas. Foto: IEEM

Uruguay no es ajeno al fenómeno global de la robotización de tareas y enfrenta el desafío de comenzar una "migración progresiva y sustentable hacia empleos de mayor calidad" que evite un estancamiento.

El tema se trató en la presentación "Trabajo vs Tecnología" que realizó el Centro de Economía, Sociedad y Empresa de la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo (IEEM).

Como muestra, se expuso un estudio realizado en Uruguay —replicando una metodología de la Universidad de Oxford— que determinó que el 54% de los empleos corren riesgo de automatizarse en los próximos 10 o 20 años. "No hay que pelear contra esto sino entender que es un gran desafío a nivel global", dijo el economista y profesor del IEEM, Ignacio Munyo.

El estudio profundizó sobre las características de los empleos en riesgo y concluyó que importa el género del trabajador, su nivel de educación, la región donde vive y el sector de ocupación. Así es que las mujeres (con 46% de riesgo) trabajan en sectores menos automatizables que los hombres (62%) y la mayor educación reduce la probabilidad de robotización (59% de riesgo para personas con primaria completa y 18% para quienes tienen un posgrado).

Además hay sectores con más probabilidad de automatización como la agricultura (78%), la industria (75%), y el comercio (69%), y otros con menos como los servicios (38%). En el análisis por departamentos se vio que Montevideo (50%) tiene el menor riesgo y Cerro Largo (61%) el mayor.

En base a estos indicadores, se concluye que el perfil más expuesto a la robotización es un hombre que trabaja como peón en el sector agropecuario y vive en el interior del país. Este cruce de variable da un porcentaje de 80% de automatización de sus tareas en la próxima década.

El mismo estudio fue replicado en varios países y algunos resultados sobre el riesgo de robotización de los puestos de trabajo fueron: 47% Estados Unidos, 65% Argentina, 77% China, 85% Etiopía (valor más alto en el mundo). "Esto quiere decir que no todos estamos igual en el punto de partida", analizó del decano del IEEM, Pablo Regent.

Habilidades.

Munyo se refirió a "los cuellos de botella" de este proceso (aquellos sectores de empleo que los robot no pueden reemplazar) donde se incluyen actividades que utilizan la percepción y manipulación, la habilidad creativa y la inteligencia social.

En estas tareas entra en juego la habilidad de las personas para manipular objetos en condiciones incomodas, crear ideas originales, solucionar problemas, percibir el arte, captar los pensamientos de otros, persuadirlos y negociar.

La profesora y especialista en recursos humanos, Valeria Fratocchi, dijo que el denominador común de las tareas difíciles de robotizar es que son hechas "por trabajadores del conocimiento, que aplican sus competencias cognitivas, intelectuales y sociales a la resolución de problemas".

Recomendaciones.

Los expositores coincidieron que Uruguay se encuentra en una etapa crucial para "colocarse entre los ganadores en este nuevo orden laboral mundial".

Para Munyo, el objetivo debe ser "lograr que las personas realizan tareas cada vez menos robotizables", transformando sus puestos de trabajo. "Para que ocurra esa sustitución hay que hacer cambios, porque no va a pasar por generación espontánea", advirtió.

Regent detalló que "la disyuntiva" actual del país es cerrarse a estas nuevas tecnologías o abrir sus puertas. Señaló que se puede continuar impidiendo el ingreso de la automatización "por unos años, pero a largo plazo terminará en una crisis social". Como un punto a favor para Uruguay en este proceso, el decano del IEEM indicó que la decisión tiene menos costos que otros como Estados Unidos, Rusia, China o Alemania, que poseen imperios industriales y sus resoluciones se miden a escala mundial.

Munyo marcó la correlación entre el riesgo de automatización y la apertura comercial, en el entendido que "un país más abierto incorpora más fácilmente la tecnología y genera un mayor incentivo en sus trabajadores para especializarse en sectores menos robotizables".

Sobre los aspectos educativos, Regent apuntó que el aprendizaje de "habilidades blandas" (más allá de la formación básica) hará la diferencia en el mundo del futuro.

Por su parte, Fratocchi expresó que "sufrimos una rigidez normativa a nivel laboral que no contempla un funcionamiento que no sea fabril".

También advirtió por la excesiva cantidad de "jaulas de oro" en Uruguay. Este concepto refiere a aquellos trabajos que ofrecen condiciones irresistibles en diversos aspectos (sueldo, condiciones laborales, horas de trabajo o bajo estrés) pero no permiten el desarrollo de las personas. Fratocchi puso como ejemplo la contradicción a la que se enfrenta una joven cuya vocación es ser enfermera pero el mercado le ofrece condiciones más convenientes para trabajar en un banco.


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En 2015, 4 departamentos tuvieron bajo desempleo; en febrero fue 8%


El desempleo de la economía verificó en febrero el tercer incremento mensual consecutivo, al subir a 8% de la Población Económicamente Activa, desde 7,7% en enero. En febrero de 2015 había sido de 7,1%. El 8% marcó el mayor desempleo en un segundo mes desde 2008.

En consecuencia, según cálculos de El País, al finalizar febrero habría 142.500 desempleados. Eso es aproximadamente 4.500 desempleados más que en enero y 17.000 más que en febrero de 2015. Por su parte, la tasa de empleo verificó la segunda caída mensual consecutiva, totalizando 58,3% de la Población en Edad de Trabajar en febrero, el menor valor de este guarismo desde el pasado octubre.

La cantidad de puestos de trabajo totaliza 1.640.000, lo que significan 2.800 puestos destruidos respecto a enero y 13.000 en comparación a mismo mes del año pasado.

Mientras en la capital se verificó un incremento respecto a enero de 1,2 punto porcentual a 8,7%, en el interior del país se verificó un descenso de 0,4 punto porcentual, lo que implica una tasa de desempleo de 7,5%.

A su vez, mientras el desempleo es de 9,7% en el sexo femenino, la tasa en los hombres es de 6,7%.

Por departamento.

Según los microdatos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2015 —cuando el desempleo total creció a 7,5%— hubo cuatro departamentos con una tasa de desocupación menor al 6%, donde destaca Colonia con apenas 4,8% (ver gráfico). Otros cinco departamentos estuvieron por debajo del promedio nacional, Rocha y Durazno por encima del 9% y Salto con dos dígitos de desocupación (11,6%).

Ingresos.

Según se desprende de los datos publicados ayer por el INE, en febrero el poder adquisitivo de las familias uruguayas verificó un importante descenso con respecto a enero de 4,6%, constituyendo la mayor caída desde abril de 2015.

Esto fue impulsado fundamentalmente por lo ocurrido en los hogares del Interior, donde se verificó una caída de los ingresos reales de 8,5%.

Según el INE, el ingreso promedio de un hogar es de $ 49.795, sin embargo mientras en Montevideo la estimación es de $ 59.569, para el Interior totaliza $ 42.902.

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