UNA ELECCIÓN QUE AFECTA AL MUNDO

El "efecto Trump" complica la reactivación de Argentina

Abre interrogantes sobre qué puede hacer el gobierno de Macri en 2017.

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El gobierno argentino no esperaba un triunfo de Donald Trump. Foto: AFP

Tras un año de ajustes para intentar corregir los desequilibrios heredados de la gestión kirchnerista, el gobierno de Mauricio Macri aún no puede anunciar el fin de la recesión en Argentina. Con todos los indicadores de actividad económica y consumo en caída frente a los registros del año pasado, las fichas están puestas ahora en el 2017, año que promete ser el del despegue. De hecho, los analistas coinciden en que el PIB crecerá por arriba del 3% el año próximo.

No obstante, un factor inesperado irrumpió en escena y amenaza con colocar nuevos obstáculos al camino de la recuperación. El triunfo de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos abre interrogantes acerca del margen de maniobra que tendrá el gobierno argentino para seguir aplicando su estrategia de financiamiento del déficit fiscal mediante la emisión de deuda.

Para evitar la puesta en marcha de un severo ajuste en un cuadro social que muestra a un tercio de los argentinos por debajo de la línea de la pobreza, el Tesoro emitió este año títulos por el equivalente a cerca de US$ 50.000 millones, incluidos los US$ 9.300 millones para cancelar la deuda con los "fondos buitre" o holdouts.

La salida del default le permitió a la Argentina cambiar un escenario de escaso acceso al financiamiento con tasas por arriba del 9% por otro conformado por una abundante liquidez con tasas cercanas al 6%. Sin embargo, ese panorama empezó a cambiar a partir del resultado de la elección estadounidense. "Parte de la recuperación económica prevista para el año próximo se basaba en que el costo de financiamiento para Argentina iba a seguir cayendo. Eso ahora, como mínimo, está en duda", dijo el economista Maximiliano Castillo, director de la consultora ACM, en Buenos Aires.

El mercado descuenta que en Estados Unidos habrá un mayor déficit fiscal y más inflación a partir de los recortes de impuestos y alzas de gastos de infraestructura prometidos por Trump en la campaña electoral.

Ese mayor riesgo provocó una ola vendedora que hizo descender el precio de los bonos del Tesoro a 10 años, lo que implica un aumento de su rendimiento. Pasaron de 1,80% a 2,40% en las últimas tres semanas. La suba en el rendimiento de los bonos estadounidenses, que son utilizados como una referencia internacional, además del incremento en el índice de riesgo-país de Argentina, provocó un encarecimiento del costo de financiamiento.

"Los mercados no se le van a cerrar a Argentina, pero si el gobierno saliera hoy a colocar deuda, ya tendría que pagar más que antes de la elección en Estados Unidos", dijo Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de la consultora Ecolatina, en Buenos Aires.

Es un dato clave si se tiene en cuenta que, según el Presupuesto, el gobierno nacional y las provincias necesitarán tomar deuda neta por unos US$ 35.000 millones el año próximo.

Riesgo cambiario.

Otro factor que enciende alertas es la pérdida de competitividad que podría sufrir la economía si se consolida la tendencia de una devaluación de las monedas con las que comercia Argentina. El triunfo de Trump provocó una depreciación de buena parte de las monedas en el mundo, y esa tendencia también alcanzó al peso argentino.

Sin embargo, la magnitud de la devaluación hasta ahora fue inferior a la que registraron las monedas de socios comerciales como Brasil, México y la Unión Europea. Por caso, mientras el real se devaluó 9,4% y el peso mexicano 13,3% tras la victoria de Trump, el peso argentino se depreció el 5,5%. Esa tendencia puede profundizarse en los próximos meses.

El blanqueo de capitales lanzado por el gobierno de Macri viene por encima de las expectativas y se prevé que superará los US$ 60.000 millones. Ese éxito promete disparar múltiples efectos positivos sobre la economía, como una mayor recaudación por el impuesto especial que deben pagar quienes blanqueen, un previsible impulso al sector inmobiliario, y un alza de los créditos en dólares a tasas bajas.

Pero el ingreso de divisas por el blanqueo, al que se sumarán los provenientes por las colocaciones de deuda previstas, es un factor adicional de presión contra una mayor suba del dólar, a diferencia de lo que sucede en otros países de la región.

"Cuanto más exitoso sea el gobierno en atraer capitales, paradójicamente mayor será el riesgo de que el valor del dólar se mueva menos que las monedas de otros países y Argentina pierda competitividad", señaló Sigaut Gravina.

Con un valor del dólar estable, la inflación cercana al 40% durante 2016 ya se comió buena parte de la competitividad lograda con la devaluación de fines del año pasado.

El esquema de atraso cambiario ayuda a alcanzar en el corto plazo objetivos como la reducción de la inflación y aumento del consumo, pero, tal como se demostró en varias ocasiones a lo largo de la historia económica argentina, termina impactando con fuerza sobre sectores industriales poco competitivos pero intensivos en empleo como indumentaria y calzado, además de algunas economías regionales.

La esperada recuperación del consumo por la caída de la inflación, la aceleración de las inversiones en obra pública, el crecimiento de la producción agropecuaria y una mayor demanda desde Brasil son factores que prometen impulsar la economía argentina en 2017. Pero entre las cuestiones que jugarán en contra empieza a tomar fuerza el "efecto Trump". "Cuando se hace una evaluación de los pros y contras del triunfo de Trump, es difícil encontrar algo positivo para Argentina", dijo Castillo.

Slim y su visión sobre Trump

El magnate Carlos Slim dijo que estaría más preocupado por el presidente electo Donald Trump si fuera estadounidense en vez de mexicano, y que los consumidores de ese país serían los perjudicados por las políticas proteccionistas del multimillonario.

En una entrevista con Bloomberg TV, el dueño de la gigante de telecomunicaciones América Móvil dijo que no ve ningún cambio en su estrategia empresarial ni en el valor de sus activos en EE.UU. por la inesperada victoria de Trump. "Estaría más preocupado si fuera americano", dijo Slim. "Si va a cerrar la economía es malo, si sale de la OTAN y otros (entes) internacionales se arriesga a perder el liderazgo de EE.UU. en el mundo", agregó, y aseguró que cualquier gravamen adicional a las importaciones acabaría siendo pagado por los consumidores estadounidenses.

Como "alcohólico recuperado" ante lo único a lo que "nunca puede decir no"

El jefe para mercados emergentes del banco estadounidense BCP Securities, Walter Molano, escribió una columna de análisis en la que ve mayores dificultades para Argentina por el cambio de contexto en Estados Unidos que en otros países latinoamericanos. Según Molano, "la razón por la que los mercados emergentes estaban en boga durante la mayor parte de la última década es porque los mercados desarrollados estaban bajo presión. La crisis financiera de 2008 dejó de lado la economía estadounidense, y la crisis del euro de 2010 rompió la confianza del mercado en el futuro de la moneda común. Con el mundo en desarrollo publicando mejores fundamentos, los gestores de activos aumentaron su asignación al mundo emergente".

"Sin embargo —señaló Molano— la economía de EE.UU. puede estar en la cúspide para despegar y las tasas están en aumento. Por lo tanto, algunos de los fondos que se destinaron a mercados emergentes volverán a casa. Esto hará la vida más dura para los países que dependen de los mercados internacionales de capital. Desafortunadamente, Argentina está en la parte superior de la lista. Al igual que un alcohólico recuperado que se cae del auto, Argentina está ante la única cosa que nunca puede decir no: la deuda externa. Las peores son las provincias argentinas. Están emitiendo bonos de alto interés para cubrir las necesidades actuales de gasto, con la falsa creencia de que serán capaces de hacer lo mismo en los próximos años".

Para Molano, "otros países latinoamericanos no son tan vulnerables. Muchos de los grandes productores industriales de productos básicos, como los andinos, se beneficiarán del aumento de los precios de los metales. Debemos recordar que la economía de EE.UU. es 50% más grande que la economía china. Por lo tanto, un aumento significativo de la producción tendrá un impacto mucho mayor en la demanda mundial. La reconstrucción de la infraestructura creará una enorme demanda de metales, algo que ya se ha reflejado en los precios del cobre". Por otro lado, "el fortalecimiento del dólar también aumentará la competitividad de los exportadores latinoamericanos", indicó. Agregó que "la gran pregunta es ¿qué pasará con México?", y evaluó que "la aceleración de la economía estadounidense proporcionará un importante impulso a la economía mexicana".

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