ANÁLISIS

Los efectos en Uruguay tras la aprobación del plan de estímulo de Biden en EE.UU.

Según manifestó a El País, el asociado senior del estudio Ferrere, Federico Lemos, “esta serie de estímulos estatales ha despertado cierta preocupación en los inversores institucionales.

Joe Biden, presidente de Estados Unidos. Foto: AFP
Joe Biden, presidente de Estados Unidos. Foto: AFP

Ayer la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un paquete de estimulo económico por un valor de US$ 1.9 trillones, el cual será enviado al presidente Joe Biden, el viernes para su promulgación. La medida incluye US$ 400.000 millones para pagos directos de US$ 1.400 a la mayoría de los estadounidenses, US$ 350.000 millones en ayuda a los gobiernos estatales y locales, una ampliación del crédito fiscal para niños y mayor financiación para la distribución de vacunas.

Según manifestó a El País, el asociado senior del estudio Ferrere, Federico Lemos, “esta serie de estímulos estatales ha despertado cierta preocupación en los inversores institucionales, por cuanto la referida inyección de fondos probablemente tenga un impacto considerable en la inflación del dólar, elevándola de aquellos rangos en los cuales los inversores se han sentido cómodos durante estos años”.

Es decir que “si la inflación sube, se tornaría más difícil poder ´defender´ el valor de la renta que actualmente reciben estos inversores, es por eso que en las pasadas semanas hemos asistido a una venta importante de los títulos emitidos por el Tesoro de Estados Unidos, en virtud de que las rentas abonadas por dichos valores son iguales o incluso inferiores que el valor de inflación del dólar que proyectan estos inversores”, explicó.

De acuerdo con Lemos, los inversores comenzaron con “la búsqueda de nuevos activos que les permitan obtener rentas por encima de la inflación, defendiendo así el valor de su capital”.

¿Qué ocurrió en Uruguay? En estos últimos días Ferrere ha recibido “varias consultas sobre inversores extranjeros que están interesados en invertir en Uruguay pero con un punto en común, y es el interés de que la inversión esté estructurada en forma tal que permita tener cierta liquidez en el exit. Es decir, que la persona “pueda vender dicha inversión a un tercero, sin pasar por un proceso de venta tradicional, sino más bien a través de la venta del valor en sí”, explicó Lemos.

Cabe preguntarse entonces “si esta no es una oportunidad para el mercado de valores local, ya que el mismo ha probado, durante estos últimos 10 años, que puede funcionar al menos para el inversor institucional. Es verdad que el mercado aún no está tan sofisticado como para atraer al inversor minorista o retail, pero sí ha probado ser una excelente herramienta para que las Afaps puedan canalizar recursos a la economía real, impulsando proyectos de gran porte en Uruguay”, concluyó Lemos.

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