Priorizan medidas concretas

Emprendedores uruguayos rechazan el rol del Estado

Critican aspectos impositivos, burocracia, criminalidad y regulación laboral.

CED: el informe recoge la opinión de más de 50 emprendedores. Foto: F. Ponzetto
CED: el informe recoge la opinión de más de 50 emprendedores. Foto: F. Ponzetto

"No hay desarrollo posible sin un potente sector de emprendedores y empresarios", así lo señalaron desde el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), en la presentación del informe Emprender en Uruguay, un trabajo cuyo objetivo es conocer mejor la actividad emprendedora y empresarial del país.

El foco del informe estuvo puesto en recoger la mirada de los protagonistas: conocer sus inquietudes, dificultades y necesidades, así como también aquellos aspectos con los que están satisfechos.

En este sentido, el equipo de investigación del CED realizó un trabajo de campo donde entrevistó a 50 emprendedores de diversos rubros y tamaños, quienes fueron consultados por distintos aspectos y desafíos a la hora de emprender.

Una de las principales dificultades señaladas por los emprendedores es la relación que tienen con el Estado uruguayo. Ante la afirmación "los emprendedores fracasan porque el Estado es más un obstáculo que una ayuda", los consultados se dividieron en dos grupos claramente diferenciados: uno con un "fuerte rechazo" y opinión negativa (60%) y el otro con una valoración intermedia (40%).

"Esta visión de los emprendedores nos pareció muy preocupante porque no hay desarrollo emprendedor sin un Estado fuerte. En los países prósperos, el Estado y el mercado terminan siendo mucho más aliados que adversarios. Se desarrollan juntos", señaló el director académico del CED, Agustín Iturralde.

En una línea similar se manifestaron cuando se los consultó por los tributos que se pagan para desarrollar la actividad. Ante la afirmación "los impuestos que pago son razonables dado mi volumen de trabajo", la inmensa mayoría de los encuestados cree que no son adecuados, dado que representan una carga excesiva que dificulta la actividad y la viabilidad de la empresa.

Respecto a los posibles apoyos que ayudarían a los emprendedores a fortalecer su emprendimiento, señalaron que tienen una clara preferencia por cuestiones específicas y concretas que complejizan su actividad.

Valoran más la simplificación de los trámites y la reducción de costos al abrir una empresa, antes que los talleres motivacionales, el networking o las instancias de coaching. "La gran mayoría dice que ya cuenta o que le gustaría contar con apoyo profesional en el área de informática o en la gestión administrativa y contable", destaca el informe. En cuanto a recibir ayuda con los planes de negocio, los emprendedores tienen una valoración intermedia, se mostraron receptivos aunque no la consideran una prioridad.

Por otro lado, respecto a cómo los emprendedores visualizan el rol de la cultura en la aparición de nuevos emprendimientos, la mitad de los consultados cree que hay una falta de valoración y promoción al emprendedurismo, factor que lleva a desestimular la aparición de nuevos emprendimientos. "Tanto el emprendedor como el empresario sienten que su rol no es suficientemente valorado o aceptado", señaló Iturralde.

Cuando los emprendedores fueron consultados sobre si estarían de acuerdo con que el país desarrolle una política comercial más aperturista, más del 80% de los encuestados respondió de forma positiva.

"Nos llamó abrumadoramente la atención", indicó el director académico del CED y añadió que eso confirma que la discusión pública sobre el tema apertura en Uruguay, no responde a lo que piensan "actores tan trascendentes en una estrategia de inserción internacional como son los empresarios".

En relación a los problemas del país, los emprendedores indicaron que las principales dificultades tenían que ver con la carga fiscal, el costo de las tarifas públicas, la insatisfacción con la situación de la criminalidad y la regulación del mercado laboral. Por el contrario se reflejaron opiniones neutrales, e incluso algo positivas, en temas como la corrupción, la ética laboral o la estabilidad política de Uruguay.

Al ser consultados sobre las políticas de promoción del emprendedurismo, hubo acuerdo en que el foco de las políticas está puesto en un tipo de emprendedor determinado (jóvenes con altos niveles educativos). Además, hay una diferencia clara entre quienes han estado vinculados en algún momento con el ecosistema emprendedor, y quienes no. Si bien la mayoría de los encuestados dicen conocer las propuestas existentes, tienen una vinculación media-baja.

"Muchas veces los discursos públicos sobre el emprendedurismo no están en línea con las prioridades de los emprendedores", destaca el estudio.

Recomendaciones de política pública

En el análisis que hace el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) en 2015-2016, sobre la aceptación sociocultural de la figura del emprendedor, Uruguay aparece debajo del promedio de la región.

La encuesta del CED confirma esa idea de que la gran mayoría de los emprendedores uruguayos creen que existe un rechazo cultural que desestimula la aparición de nuevos emprendimientos. En este sentido, desde el CED señalan que es necesario realizar cambios en la cultura.

Así como los emprendedores consultados señalaron su preferencia por cambios concretos y específicos, desde el CED indicaron que una medida concreta en la que Uruguay debería avanzar es en la implementación de una nueva forma jurídica para emprender: la Sociedad por Acciones Simplificadas (SAS).

Un proyecto de ley presentado por el diputado nacional Rodrigo Goñi incluye este punto con el objetivo de impulsar el nacimiento de nuevos emprendimientos de forma más sencilla y flexible.

Sobre esta forma jurídica, el abogado Pedro Bellocq, del estudio jurídico Scelza&Montano, explicó que esta forma de empresa es más flexible y que se ha incorporado con éxito en países como Estados Unidos, Argentina, Chile y Colombia.

"Las SAS son sociedades que representan el capital en acciones, tienen un régimen simplificado y si bien son particularmente propicias para las micro, pequeña y mediana empresas, también lo son para constituir y operar grandes empresas", explicó Bellocq.

Entre sus principales características, la SAS permite que la empresa esté integrada por una o más personas físicas o jurídicas, mientras que el régimen actual exige pluralidad de personas (salvo la Sociedad Anónima luego de la constitución).

"Algunas formas jurídicas responden muchas veces a un mundo que ya no existe, mientras que la SAS permite hacer una sociedad a medida", concluyó Bellocq.

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