Expectativa de ventas

Empresarios dicen estar peor que en 2017 en Argentina

El 68% respondió que en primer semestre se redujo la actividad.

Así lucía la 9 de Julio en la huelga nacional del pasado 28 de febrero. Foto: EFE
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La realidad chocó fuerte con las expectativas que tenían para este año los empresarios argentinos.

Del optimismo récord que habían mostrado en la última encuesta realizada por la consultora D’Alessio IROL para el Instituto para el Desarrollo Empresarial de Argentina (IDEA) en octubre pasado, se pasó a un dato elocuente: el 68% de los 230 ejecutivos encuestados ahora afirma que en el primer semestre del año le fue peor que en el último del año anterior.

El estudio, que se realiza dos veces al año desde 2000, toma a un grupo de empresas que representa entre el 70% y 80% del PIB argentino.

En el relevamiento pasado de IDEA, que se realizó una semana antes de la victoria del gobierno de Mauricio Macri en las elecciones legislativas, la encuesta indicaba que el 76% de los sondeados creía que la economía iba a mejorar en el primer semestre del año.

Ese dato había sido un récord de optimismo para el historial de la encuesta. Solo una vez, desde que se realiza la consulta, hubo una diferencia mayor entre las expectativas y la realidad.

Para el próximo semestre, si bien los ejecutivos consultados sostienen una percepción adversa de la situación económica, el 51% confía en que va a estar moderadamente mejor o mucho mejor en los próximos seis meses.

Las razones que dan son una mejor posición financiera (luego del acuerdo del gobierno con el FMI y la recategorización a emergente de Argentina por la sociedad MSCI) y una mejora en el comercio exterior producto de la apertura internacional, del aumento del dólar, y de la mejora en los términos de intercambio.

En tanto, un 24% de los consultados cree que la situación se mantendrá igual, y el 25% restante prevé que el contexto actual es mucho peor —estos señala que es culpa de la devaluación de la moneda y la inflación; de la caída del nivel de actividad y la baja del consumo; de la falta de inversión y las elevadas tasas de interés, y de la imposibilidad de bajar el déficit—.

Para el próximo año, todas las expectativas de empleo, ventas y rentabilidad bajaron considerablemente en comparación a las previsiones que tenían los empresarios en octubre pasado.

La única variable que continúa estable es la inversión estimada. Si bien en 2017 los niveles habían sido récord con una promesa de desembolso del 14% de la facturación anual, el porcentaje solo cayó al 13%.

En cuanto a la creación de nuevos puestos de trabajo, de los 230 ejecutivos consultados, apenas un 19% cree que el empleo en su empresa aumentará en el siguiente año. Esto representó una caída significativa respecto al 48% que esperaba aumentar la cantidad de personal en octubre.

Las expectativas de ventas también cayeron fuertemente: del 83% que creía el año pasado que iban a aumentar, la estimación en el último sondeo bajó al 34%.

Además, solo 28% de las empresas que participaron del sondeo creen que su rentabilidad aumentará en el próximo año, mientras que en la encuesta pasada el 43% esperaba crecieran. GDA / LA NACIÓN

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